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23 de abril de 2012

SOUL SURFER (2011). Sean McNamara. Drama deportivo Jóvenes. Estreno. ***

Bethany Hamilton nació para estar en el agua, eso le dijeron y eso creyó toda la vida. Hawaiana e hija de surferos, apenas levantaba un palmo cuando se subió por primera vez a una tabla de surf. A los 13 años se disponía a competir por el título nacional, pero antes de poder hacerlo un tiburón le arrebató un brazo. Estuvo a punto de morir, pero poco después volvía a cabalgar las olas a bordo de una tabla. La historia emocionó y conquistó al público. Sean McNamara dramatiza estos hechos. Una película de superación personal y deportiva, un género predilecto del cine norteamericano. Fila Siete. (5/10).

La película es narrativamente convencional, muy clásica, y funciona correctamente, sin abusos melodramáticos, y sin recreaciones “gore”, ni siquiera en el ataque del tiburón. Nos brinda unas magníficas escenas de surf dignas del National Geographic. La cinta recrea esta historia de fe y superación. Tiene un tono muy comercial, y es muy americana, sin embargo tiene un aire de autenticidad y frescura que la hace amable, creíble y entrañable. El retrato que hace de la familia es muy positivo, una familia unida en la fe, leal y respetuosa con la libertad de sus miembros. J. O. Pantalla Grande. (7/10)


Sean McNamara tenía todas las papeletas para rodar un film convencional y plano, pues recoge todos los clichés del género de superación personal y triunfo ante la adversidad. Sin embargo, ha logrado una de esas películas con cierto encanto, por diversos detalles como por ejemplo que describe una sana relación entre la familia Hamilton, quizás un tanto utópica, pero bastante creíble. Se trata también el valor de la fe de la protagonista como apoyo fundamental a la hora de enfrentarse a la desgracia y seguir adelante. Acierta McNamara al narrar con elegancia y contención la parte más escabrosa. DeCine21.

30 de marzo de 2012

PREFIERO EL PARAÍSO (2010). Giacomo Campiotti. Drama. Todos-Jóvenes. Estreno. ***

Siglo XVI. El jesuita Felipe Neri llega a Roma con la intención de conseguir una ansiada plaza de misionero para viajar a evangelizar las Indias. Mientras espera su permiso, topa con un grupo de niños huérfanos que se dedican a mendigar y robar en las calles de la ciudad italiana. El humilde sacerdote, que no duda un instante en ayudar a los pequeños, descubrirá entonces dónde se encuentra su verdadera vocación. Cine religioso pero muy terrenal que desprende amor y buenas intenciones por los cuatro costados, y que, pese a sus inevitables tics televisivos, deja un muy buen sabor de boca. TacOnline. (3/5)

Este biopic sobre la vida de San Felipe Neri se emitió por la RAI y la vieron en su estreno televisivo casi siete millones de espectadores en Italia, con un “share” del 25,6%. Está construida como un gran largometraje en el que las tramas se van enlazando sin solución de continuidad. Por eso, la versión cinematográfica que ahora se estrena, aunque supone un remontaje en aras de una mayor brevedad, no afecta ni a la comprensión de la historia, ni a la dosificación de la emoción y la intriga. No es la primera vez que un proyecto se concibe para cine y televisión, con dos duraciones diversas. J.O.  (Pantalla Grande). (8/10)


El guión capta bien la esencia del protagonista, un hombre optimista, que insistía en que se sirviera a Dios con alegría, y también ingenioso, capaz de hilvanar respuestas rápidas, como en la conocida anécdota de donde sale el título, cuando el Papa le ofreció convertirle en cardenal, y él le replicó "prefiero el paraíso". O cuando le pedía a los niños "Sed buenos... si podéis" –no en vano ha quedado como patrón de los educadores y de los humoristas–. Su tono amable, tan positivo como el personaje retratado, va contracorriente en relación con lo que es habitual en las producciones modernas. DeCine21. (3/5)

11 de febrero de 2012

WAR HORSE (Caballo de batalla). 2011. Steven Spielberg. Jóvenes. ***. Estreno.

War horse, película basada en un best-seller, comienza en una pequeña granja familiar en Devon (Inglaterra), donde el joven Al­bert y sus padres apenas logran sobrevivir. Deben dinero y su futuro depende de la pró­xima cosecha: necesitan un caballo de ti­ro que les ayude a arar el suelo duro y pedre­goso. En una subasta, gastan to­dos sus aho­rros en la compra de Joey, un ele­gante ca­ballo poco apto para las tareas del campo. Albert se queda prendado del animal, lo do­ma y logra que tire del arado y realice otras tareas de la granja. Entonces estalla la guerra, la Primera Guerra Mundial... Fila Siete.

La película conjuga defectos y virtudes. Entre los defectos, el primero es su excesiva duración. Por otra parte, la grandiosidad del caballo es excesiva. También resulta inverosímil que todos los personajes, franceses y alemanes, hablen inglés. Las virtudes de la película se refieren a la forma y al fondo. Spielberg rueda magníficamente y consigue imágenes portentosas. Bajo el guión existe un convencimiento antropológico positivo. La mayoría de los personajes hacen gala de humanidad y nobleza. Además, ensalza las relaciones familiares, la capacidad de sacrificio, el heroísmo y una cierta religiosidad. Una buena película. J.O. Pantalla Grande.


Notable adaptación de la novela de Michael Morpurgo, que estaba narrada con talento desde el punto de vista del caballo del título. Steven Spielberg y sus dos guionistas Richard Curtis y Lee Hall han renunciado a intentar trasladar esta óptica a la pantalla, de modo que el film sigue un enfoque más tradicional. Hay mucha cinefilia y maravilloso clasicismo en el film de Spielberg, mucho más logrado que su otro trabajo de 2011, la tarea imposible de llevar Tintín satisfactoriamente a la pantalla grande. Hay momentos maravillosos, que sólo el talento de un gran cineasta sería capaz de pasar satisfactoriamente del papel a la pantalla. DeCine21.

1 de enero de 2012

LA SRA. MINIVER (1942). William Wyler. Drama bélico. Jóvenes. ****. DVD.

La Sra. Miniver no dirige un combate aéreo ni una batalla por mar, pero nos muestra su esfuerzo y el de la población británica por sobrevivir a los bombardeos alemanes. Churchill comentó que la Sra. Miniver ayudó más a Gran Bretaña y fue más vital para la nación que una flota de destructores. ¿Exageraciones de Mr. Churchill? Quizás, pero de lo que no nos cabe la más mínima duda, es de estar ante una de las películas más emotivas de la historia del cine y que la lista de valores que transmite la señora Miniver   -sostén de la familia y de su hogar-   sería interminable: abnegación, caridad, amabilidad, fortaleza, comprensión, solidaridad, generosidad... La película tiene la virtud de conjugar drama con humor, y ofrecía detalles prácticos para la población de entonces, como la del modo de actuar en caso de bombardeo, y el modo de sobrellevar con garbo las penalidades de la guerra.

Ganadora de seis Oscars de la Academia, incluido el de mejor película, se convirtió en uno de los films míticos de los años cuarenta y consiguió levantar la moral del pueblo inglés mientras se enfrentaba al terror de la 2ª Guerra Mundial. Greer Carson, actriz británica recién llegada a Hollywood, obtuvo el Oscar a la Mejor Actriz por su papel protagonista de Kay Miniver, una mujer de espíritu inquebrantable que mantiene el tipo en todo momento y, cuya generosidad, empuja a los demás a dar lo mejor de sí mismos. Mientras Hitler sembraba destrucción, odio y sufrimiento, Miniver era capaz de aunar voluntades en pos del bien común.


América estaba en guerra y los Oscar de ese año fueron una especie de "hermanación" entre las fuerzas armadas y el mundo del cine. La contienda bélica estuvo presente en todo momento pero, al margen de ello, un caso curioso fue el de la actriz Teresa Wright, que fue nominada en dos categorías: como Mejor Actriz Principal por El orgullo de los yankis, y como Mejor Secundaria, por la Sra. Miniver; haciéndose finalmente con la segunda.

Fuentes: Cine para Educar (Belacqva), DeCine21, Enciclopedia ilustrada de los Oscar (Notorius ediciones) y Warner Home Video Española S.A.

9 de diciembre de 2011

CABALLERO SIN ESPADA (1939). Frank Capra. Drama. Jóvenes. DVD. ****

Jefferson Smith (James Stewart), un hombre sencillo de una pequeña ciudad, es enviado como senador a Washington por un grupo de políticos que quieren convertirle en una marioneta al servicio de sus intereses. Smith iniciará una batalla en solitario contra la corrupción y un grupo de senadores sin escrúpulos.

James Stewart, en una interpretación magistral, Jean Arthur y Claude Rains protagonizan este clásico de la historia del cine.

En estos tiempos, en los que la política y los políticos se han convertido en protagonistas cotidianos de nuestra existencia y, desgraciadamente, casi siempre para mal, ver una película como Caballero sin espada es un tónico gratificante. Nos recuerda su auténtico sentido y razón de ser, que no es otro que la vocación de servicio a la sociedad. Además, nos permite comprobar que ya en los años en que se rodó el film de Frank Capra, inquietaba la falta de escrúpulos de algunos políticos y empresarios, pero entonces, como ahora, nuestra esperanza no reside en ellos, sino en un puñado de hombres íntegros que buscan la verdad por encima de todo y son capaces de arrostrar las consecuencias de su lucha generosa.

Una de las películas más conseguidas del genial Frank Capra. Conocido durante los años 30 y 40 por su maestría para elaborar una especie de fábulas morales, con una fuerte carga didáctica. Destacan El secreto de vivir (1936), Vive como quieras (1939), y Juan Nadie (1940). Se trata de una gran película con unas escenas repletas de la mejor comedia, con unas excelentes interpretaciones y un trepidante final. La escena del interminable discurso, en que Stewart no debe ceder la palabra, es fantástica. Imprescindible. DeCine21.

18 de noviembre de 2011

HA NACIDO UNA ESTRELLA (1937). William A. Wellman. Melodrama. Jóvenes. *****. DVD.

Extraordinaria película estrenada en 1937, dirigida por William A. Wellman e interpretada por Janet Gaynor, Frederic March, Adolphe Menjou y Andy Devine en sus principales papeles. Se hizo con 7 nominaciones a los Oscar, consiguiendo finalmente sólo uno: al Mejor Argumento Original.

Cine dentro del cine. Nos cuenta la historia de Esther Blodgett, una chica de provincias loca por el cine. Sus padres, que no están muy conformes con esta chifladura de su hija, una y otra vez le insisten que debe dejarse de fantasías inútiles, que a nada conducen, y centrarse en lo que debería ser su prioridad en la vida: casarse y dedicarse a la familia. Pero Esther no parece estar muy de acuerdo con este planteamiento, y con la complicidad de su abuela, un personaje entrañable que sólo aparece cuando se la necesita, deja la seguridad del pueblo y la familia y se encamina a Hollywood, donde espera ver cumplidos todos sus sueños. Allí tendrá que luchar tenazmente para abrirse paso y comprobará que, como le advirtió su abuela Lettie, el triunfo profesional y la fama exigen pagar, normalmente, un alto precio.

Está muy bien interpretada -el reparto es excelente-, y la pareja protagonista (Gaynor y March) obtuvieron sendas nominaciones al Oscar, premios que finalmente recayeron en Spencer Tracy (Capitanes intrépidos) y Louise Rainer (La buena tierra).

El argumento está inspirado en la vida real de John Bowers, actor de cine mudo, y diversas anécdotas sobre el mundo del cine en aquella época. El guión, muy conseguido, es de Dorothy Parker, Alan Campbell y Robert Carson. A la historia, llena de emotividad, no le falta de nada: tiene ritmo, humor y drama, consiguiendo interesar al espectador, a pesar de estar ante una historia (de superación) mil veces vista en el cine.

En 1954, George Cukor dirigió un notable remake con el mismo título y protagonizado por Judi Garland, mientras que Frank Pierson, en 1976, puso al día la historia con Barbra Streisand en el papel de Esther. No obstante, ninguna de las dos supera la obra de Wellman.

Hay muchos asuntos de interés en Ha nacido una estrella: la necesidad de asentar la vida en algo más que la fama -que no siempre se alcanza y, si es que llega, desaparece antes de que nos demos cuenta-, la importancia de la lucha y el esfuerzo para alcanzar aquello que nos proponemos en la vida, la necesidad de apoyarnos en los demás -sin los cuales todo logro se torna imposible-, el problema de las adicciones -retrata muy bien las consecuencias del alcoholismo-, el sensacionalismo y la falta de escrúpulos en algunos medios de comunicación, y un largo etcétera.

Por lo que se refiere a los personajes, Esther y Norman, la pareja protagonista, son la cara y la cruz a la hora de afrontar los problemas de la vida. Ella se muestra fuerte en toda circunstancia, mientras que Norman, a pesar de haber triunfado, cegado por el brillo de la fama acaba convirtiéndose en un hombre débil e incapaz de afrontar su destino.

Más información en Filmaffinity y DeCine21.

15 de julio de 2011

CINDERELLA MAN (2005). Ron Howard. Drama. Jóvenes. DVD. ****


En plena gran depresión, cuando América sufría una de las más devastadoras crisis económicas de su historia, surgió un héroe al que la multitud aclamaba enfervorecida a su paso… Un héroe que demostró al mundo de lo que es capaz un hombre por obtener una segunda oportunidad para él y su familia. Ese héroe popular fue James J. Braddock, también conocido como "Cinderella Man", que se convirtió en una de las leyendas más sorprendentes y modélicas de la historia del deporte. 

A comienzos de los años 30, este boxeador retirado se sentía igual de inútil, vencido y desafortunado que el resto de la población americana. Como muchos otros, Braddock había tocado fondo. Su carrera estaba acabada, no podía hacer frente a sus deudas y para colmo, su familia, lo único que le importaba en esta vida, corría serio peligro. Así fue como se vio obligado a recurrir a la caridad pública. Pero en lo profundo de su ser, Jim Braddock nunca se rindió. Gracias al amor, al honor y a grandes dosis de coraje, consiguió hacer realidad un sueño a todas luces imposible. Con el fin de ayudar a su familia, Braddock decidió darse la última oportunidad y regresar al cuadrilátero. 

Nadie daba un duro por él. A pesar de ello, este hombre normal y corriente, honesto, buen padre de familia, y desempleado, se convirtió en un deportista mítico, abanderado de las esperanzas y los sueños de los más desfavorecidos.


No es éste un film de boxeo, o no exclusivamente, aunque el clímax lo constituya un largo combate con aires de epopeya. Trata sobre todo de los esfuerzos de un hombre sin cualificación profesional por sacar adelante a los suyos. Las adversidades podrían hundirle en la miseria, pero conserva siempre la dignidad y la esperanza, no pierde el sentido moral, cuida la educación de sus hijos. Mantiene las amistades, y cultiva otras nuevas. JMA, Cine Fórum 2006 (Cie Dossat).

Historia de amor y sentido épico, sencilla, narrada correctamente al estilo clásico, con excelentes interpretaciones. Una cuidada fotografía encuentra en la oscuridad el medio para reflejar la desesperación de una sociedad que supo levantarse por un ideal. Los combates están filmados con agilidad y vigor, dejando ver la crudeza del castigo inflingido pero más aún la resistencia y el resurgir del hombre convertido en símbolo del pueblo americano, que superó la crisis del 29 con trabajo y tenacidad. J.R. Chico, La Butaca.

Temas de interés: Gran Depresión, pobreza, desempleo, dignidad humana, unidad familiar, educación de los hijos, deportes de riesgo, esperanza, fortaleza, audacia, honradez, afabilidad, humildad, amistad, justicia social, solidaridad, fe.

Más información en decine21.

24 de junio de 2011

HOTEL RWANDA (2004). Terry George. Drama. Jóvenes. ****

1994, guerra civil en Ruanda. El odio ancestral entre los hutus (la etnia dominante) y los tutsis provoca el asesinato del presidente del país, disturbios en las calles y, finalmente, la terrible matanza de tutsis a manos de hutus. Paul Rusesabagina, que es hutu, trabaja como gerente de un hotel de Kigali y, cuando empiezan los disturbios, decide que el mejor refugio es precisamente el hotel. Respetado por su generosidad, su carisma, y don de gentes, se ve involucrado en el transcurso de los acontecimientos cuando su propia familia resulta amenazada -su mujer es tutsi-. Hombre hábil y audaz, logra sortear los primeros obstáculos a base de sobornos, con la esperanza de que las fuerzas internacionales llegarán pronto y evitarán el genocidio. Sin embargo, la situación se complica por momentos y se hace irrespirable. Paul, logra proteger a los suyos en el hotel, al que empiezan a llegar miles de personas pidiendo auxilio y a las que no puede rechazar.

Terry George no se regodea en lo macabro y muestra lo justo para remover la conciencia del espectador. Mirada pudorosa pero también denunciatoria de una sociedad que se mueve sólo por el beneficio que pueda obtener: ahí está la corrupción de las autoridades internacionales o de los propios mandatarios ruandeses, y de la que se “sirve” el protagonista para ganarse “aliados” ante futuros problemas o para salvar más de una vida. Menos mal que todavía hay héroes –y de carne y hueso, no como los Increíbles–, gentes dispuestas a hacer lo imposible, incluso a dar la vida, para salvar otras. Uno de ésos –no el único– es Paul Rusesabagina. La Butaca.


Con más de cincuenta películas a sus espaldas, el afroamericano actor de Missouri, Don Cheadle, da vida a un héroe tan sencillo como conmovedor, ofreciendo probablemente la mejor interpretación de su carrera. Su personaje es un testimonio de la bondad que todo hombre desea para su vida. El film apunta la religiosidad del protagonista, subraya el cariño que tiene a su familia, y revela su amor al trabajo bien hecho y su inquebrantable solidaridad con todos. Alfa y Omega.

Fuentes: FilmAffinity, La Butaca,  Wikipedia y Alfa y Omega.

17 de junio de 2011

CAPRICORNIO UNO (1978). Peter Hyams. Drama. Jóvenes. ***. DVD.

Bajo amenazas, tres astronautas se ven obligados a participar en un montaje mediático sobre el primer viaje tripulado a Marte. Pero un técnico de la NASA y un periodista no se tragan el anzuelo. DeCine21.

Personajes

Destacaría tres personajes netamente positivos en esta historia: el coronel Charles Brubaker y su esposa, así como el periodista Robert Caulfield. Como representante del “lado oscuro” colocaría al doctor James Kelloway.

El coronel Brubaker es un buen profesional, esposo y padre. Cuando es raptado junto a sus compañeros y obligado a participar en el montaje se niega rotundamente. No le importa la fama que se le promete como señuelo, ni la amenaza de ver truncada su carrera como astronauta si llegara a descubrirse que la misión ha sido todo un fiasco, tampoco las amenazas sobre su persona. La mentira siembra inquietud en su interior, le roba la paz, piensa que su vida no podría edificarse sobre una patraña. Sin embargo, con lo que no cuenta, es con que su familia corra serio peligro. Ante esto cede, pero lo hace por el bien de ellos, no por el propio. Aun así, en ningún momento abandona la idea de emprender la huida, dando ejemplo de una gran fortaleza, audacia y valentía. En cuanto a su esposa, resulta admirable la entereza con que afronta el drama, sobreponiéndose a su desasosiego y no descargándolo sobre los demás, especialmente sobre sus hijos; es un ejemplo cabal de afabilidad.

En cuanto a Robert Caulfield, vemos en él a un periodista de raza, capaz de buscar la verdad como sólo saben hacer los periodistas que han hecho grande y digna su profesión; la rastrea sin descanso, olvidando incomodidades, riesgos y perjuicios, con tenacidad, valentía, fortaleza y audacia. Su vida personal es un desastre, pero sus vicios quedan eclipsados por su actitud heroica.

Por último, mencionar al desagradable doctor Kelloway. No vamos a detenernos en un examen exhaustivo de sus vicios, pues son muy numerosos. Nos basta citar tres: crimen, mentira y deslealtad.

Temas de interés

Los medios de comunicación juegan un papel insustituible en un Estado de Derecho, pues su vocación de búsqueda de la verdad es un elemento esencial en la consecución del bien común. Una sociedad democrática no puede prescindir de los medios ni de los periodistas. Sin embargo, no siempre las empresas editoras o quienes desempeñan el periodismo ejercen su papel como es debido. En Capricornio Uno vemos de forma palpable cómo la labor incansable de un redactor contribuye a desmontar una gran mentira.

La carrera espacial y las inversiones multimillonarias que requiere es un asunto que se presta fácilmente a la polémica. ¿Está justificado destinar gran cantidad de recursos a este tipo de programas? ¿Dónde está el límite?

Valor educativo

La película permite reflexionar sobre la capacidad manipuladora de la televisión. Es preciso estar debidamente formado para convertirse en personas de criterio que sepan ponderar lo que ven y lo que oyen. En todo caso hay que ser conscientes de que no todo lo que aparece en la pequeña pantalla es artículo de fe.

Otra cuestión que queda perfectamente retratada en esta historia, es el callejón sin salida a que conduce la mentira. Hay que ser conscientes de que únicamente a partir de la verdad es posible encontrar soluciones a los problemas. El ejercicio responsable de cualquier profesión requiere estar seriamente comprometido en la búsqueda de la verdad.

Sinceridad

En Capricornio Uno asistimos a un gran montaje basado en una mentira. Con el fin de salvaguardar los logros científicos en el campo de la astronomía y garantizar la financiación necesaria para proyectos presentes y futuros, los responsables de los mismos urden un engaño colectivo para ocultar un error de cálculo. Esta falta de sinceridad a la hora de reconocer que el programa ha sufrido un revés, aunque disfrazada de motivos nobles, acaba por desbordarse y producir daños cada vez mayores. Una impostura lleva a otra, y ésta a otra mayor, y así sucesivamente se va descendiendo por una peligrosa pendiente en la que cada vez es más difícil rectificar y puede llegarse, si no se remedia a tiempo, a todo un catálogo de injusticias crecientes que no excluyen el asesinato. No se nos oculta que, en ocasiones, ser sincero puede resultar muy difícil, heroico incluso, pero son tales los males propios y ajenos que puede ocasionar la insinceridad, que merece la pena intentarlo. Está en juego la credibilidad tan necesaria en muchos aspectos de la vida –especialmente en el campo científico-, la paz interior –palpable en el coronel Brubaker- y la disposición de una conciencia rectamente formada. Lógicamente será más fácil conseguido cuando se tiene adquirido el hábito de la sinceridad en los asuntos de la vida ordinaria y cuando la persona se ejercita en otras virtudes que se fortalecen mutuamente: veracidad, humildad, fortaleza, justicia, responsabilidad, prudencia, lealtad…

3 de junio de 2011

MAGNOLIAS DE ACERO (1989). Herbert Ross. Melodrama. Jóvenes-adultos. ***. DVD

Magnolias de Acero es la historia de seis mujeres muy diferentes y especiales, que viven en un pequeño pueblo de Luisiana. Seis mujeres con sus miedos y sus esperanzas; incisivas, irónicas o ingenuas; pero eternamente amigas. Está basada en la obra de teatro homónima de Robert Harling y adaptada al cine por él mismo. Dirigida por Herbert Ross, cuenta con un gran reparto.

Personajes

Si hay un protagonista que sobresalga sobre todos en esta emotiva película, es la amistad. Lazo que une y enriquece humanamente a seis amigas muy diferentes, pero con un denominador común: se quieren. Hay generosidad y sincero interés por las demás, solidaridad y apoyo en los momentos buenos… y en los malos. No obstante, haciendo un esfuerzo de síntesis, señalemos alguna cualidad destacable en cada una de las protagonistas femeninas:

M’Lynn es un ejemplo de generosidad y amor materno, capaz de asumir riesgos importantes por su hija mayor y de acompañarla en todo momento. Truvy no es menos generosa, destacando por su espíritu de servicio, su sociabilidad y afabilidad. Ouiser es la más controvertida del grupo, díscola y gruñona, está  presente cuando se la necesita y se esfuerza por superar su tendencia al aislamiento. Annelle tiene la valentía de recomponer su vida, es humilde y vive una sincera espiritualidad que intenta contagiar a las demás. Clairee es alegre, fomenta la unidad del grupo y no se conforma con la vida placentera y nostálgica a la que su viudedad, edad y sólida posición financiera parecían destinarla; es audaz y emprendedora. Por último, Shelby, es una joven alegre, generosa, amante de su familia y dispuesta a afrontar el riesgo de la maternidad.

Este catálogo de bondades no quiere decir que no haya sombras, pero la luz brilla en las tinieblas… Especialmente incívico resulta el comportamiento del padre Shelby.

Temas de interés

Magnolias de acero es una película que difícilmente envejecerá, pues la amistad es una valor perenne y este film es una estupenda radiografía de ella. También permite profundizar en las exigencias de la vida en sociedad, tanto en sentido amplio, como en el más reducido de la familia o vecindad.

No menos interés tienen dos cuestiones peliagudas que aparecen en escena: cómo afrontar la maternidad en caso de riesgo para la madre -¿puede el aborto ser la solución?-, y el espinoso tema de dónde está el límite entre evitar el ensañamiento terapéutico y la eutanasia. En la película faltan elementos de juicio para abordar este tema de forma ponderada, pero puede servir de apoyo para debatirlo.

Además, el valor de la familia, así como el amor y la unidad entre sus miembros queda patente en Magnolias de acero, también la bendición que supone la llegada de un nuevo miembro.

Valor educativo

La amistad implica compartir problemas e inquietudes, a pesar de las diferencias de carácter, de edad o extracción social. Exige saber escuchar y estar dispuesto a reprender con cariño cuando sea necesario, o a mostrar apoyo y solidaridad cuando el amigo lo requiere. Hay que esforzarse por comprender los puntos de vista ajenos, no juzgar, y cuando, a pesar de las advertencias, alguien persiste en una determinada actitud, no abandonarlo a sus consecuencias con el argumento egoísta de que “él se lo ha buscado”.

Fortaleza, valentía y optimismo ante las dificultades y en la enfermedad –“Todo lo que no nos mata acaba por fortalecernos”-, así como la necesidad de afrontar la realidad de la muerte con serenidad y esperanza, sin que ello esté reñido con un profundo dolor. En este aspecto, no cabe ninguna duda del importante apoyo que puede suponer tener la suerte de gozar de una visión trascendente de la vida.



Civilidad

La civilidad es una virtud muy positiva desde el punto de vista social, pues mejora el comportamiento de los ciudadanos –evita la rudeza y la barbarie- favoreciendo un clima propicio para la convivencia y la participación. Esto se ve muy bien en Magnolias de acero. Cuando las personas se tratan con cortesía, cuando impera el orden, el respeto, la urbanidad y la educación en las relaciones, entonces se crean comunidades donde la integración resulta más fácil y posible. No hay elementos discordantes, sino que todos contribuyen al fortalecimiento de la unidad. Evidentemente, como siempre, para hablar de virtud no basta con meros comportamientos formalmente exquisitos, sino que es necesario que este conjunto de actitudes que promueve la civilidad esté informado por el amor. Las protagonistas de esta estupenda película, por encima de cualquier otra consideración, se quieren. Y como se quieren, se apoyan, se respetan, son solidarias y leales. Gracias al cariño mutuo son capaces de superar temperamentos distintos y diferentes puntos de vista. Tienen defectos y tendencias desordenadas –unas más que otras-, pero como hay una actitud de fondo de serio interés por preservar la riqueza de la comunidad, nunca llega la sangre al río, todas las discordancias están controladas y rápidamente se reconducen cuando apuntan salirse de madre. La civilidad no viaja sola, siempre va acompañada de un rosario de virtudes que se sostienen unas a otras.
Más información en Decine21 y Wikipedia.

14 de mayo de 2011

ALEXIA (2011). Pedro Delgado. Documental. Jóvenes. ***. Estreno.

Es hermoso lo que ha hecho el director de este documental. Simplemente (no es fácil) se ha dejado llevar por la sencillez desarmante de la historia que se ha propuesto contar. Delgado y Martín, con un guión más trabajado de lo que pudiera parecer, han compuesto las piezas del puzzle, del paisaje humano de una niña que muere con 14 años, y lo han hecho con un lenguaje cinematográfico acorde con una historia que lo que tiene de extraordinaria es, paradójicamente, su tremenda cotidianidad. Alegre y serena llega esta película, que se ve bien y que te permite acercarte a una historia sencilla de gente cotidiana. Fila Siete (Crítica).


Dirigido por Pedro Delgado (Puerta del tiempo), este documental de creación reconstruye la vida de Alexia González-Barros González (Madrid, 7 de marzo de 1971 – Pamplona, 5 de diciembre de 1985), una adolescente que está en proceso de beatificación desde 1993, sobre todo por la fe, entereza y alegría con que afrontó la enfermedad. En efecto, Alexia falleció a los catorce años a causa de un tumor en la columna vertebral. Y, desde su muerte, su devoción se ha extendido por los cinco continentes. Narrado en primera persona por la propia Alexia (Miriam Fernández) y por su ángel custodio, Hugo (Richard del Olmo), el filme incluye testimonios de sus familiares, profesoras y amigas, de los médicos y sacerdotes que la ayudaron, y de varios expertos en procesos de canonización. Todo ello, ilustrado con abundante material fotográfico y fílmico, numerosos fragmentos de las películas domésticas rodadas por su familia e ilustraciones divertidas de algunos episodios significativos de su vida. (www.alexialapelicula.com)


Palabras del director:

Hace relativamente poco tiempo, por motivos de trabajo, tuve que ver una película que se decía inspirada en la vida de Alexia. La verdad es que no tenía ni idea de quién era esa niña, pero suscitó mi interés una dedicatoria al final del film a Alexia González-Barros. Pienso que con este documental he aportado mi granito de arena para mostrar el verdadero rostro de Alexia y el cariño de su familia.

A Paco, el padre de Alexia, le encantaba rodar imágenes de su familia. Llegó a tomar algunas de Moncha embarazada de Alexia. Mantuvo su afición durante muchos años y eso nos ha permitido disponer de un auténtico tesoro documental: la verdadera vida de Alexia en película, desde sus primeros días hasta que se hizo adolescente, antes de enfermar.

Alexia con muy pocos años imitando a Charlot, Alexia en bici o correteando con sus perros; de vacaciones con sus hermanos, abriendo los regalos de Navidad … ¡O subiéndose por los muebles! Todo eso, además de entrevistas a los hermanos y a quienes la conocieron, profesoras, sacerdotes, médicos y amigas.

Claro que para acabar de acercarnos a ella era inevitable rodar sus juguetes, su ropa, sus cuadernos de clase (en uno de los cuales escribió una redacción inédita, premonitoria de su muerte). ¿Y qué decir de sus gustos? Descubriremos, por ejemplo, a la Alexia cinéfila que en su diario de la clínica dejó constancia de las películas que veía… Una vida normal, pero con una particularidad: vivió intensamente la presencia de Dios. (www.alexialapelicula.com).

Más información en Decine21.

6 de febrero de 2011

THE FIGHTER (2010). David O. Russell. Drama. Jóvenes. ****

La historia comienza cuando Dicky, orgullo de la ciudad que una vez peleó ferozmente contra Sugar Ray Leonard, se enfrenta a tiempos difíciles. Mientras tanto, Micky se ha convertido en el luchador de la familia, con su incipiente carrera en manos de su madre Alice (Melissa Leo). Sin embargo, a pesar de su gran gancho izquierdo, siempre lo castigan en el ring.

Cuando la más reciente lucha de Micky casi lo mata, es persuadido por la voluntad de hierro de su nueva novia, Charlene (Amy Adams), de hacer lo impensable: separarse de su familia, perseguir sus propios intereses y entrenar lejos de su problemático hermano.

Entonces se le presenta a Micky la oportunidad de su vida en una pelea por el título, pero pronto queda claro que hará falta la fortaleza de su hermano y de toda su familia para que llegue allí. Desafiando a los detractores, apuesta por una decisión que traerá de nuevo a Dicky, Charlene, Alice y toda la familia Ward/Eklund a su esquina del ring y dará como resultado una de las cadenas de victorias más sorprendentes de este deporte.

Esta es una película de actores, en la que casi todo el peso recae en las interpretaciones de sus protagonistas: Mark Wahlberg (“El incidente”, “Los otros dos”) es el único de ellos que no está nominado a la estatuilla de la Academia, a la que sí optan Amy Adams (“Julie y Julia”, “Tenías que ser tú”) —tercera nominación de su carrera—, un Christian Bale (“El Caballero Oscuro”, “Enemigos públicos”) que vuelve a someterse a una extrema transformación física, y una Melissa Leo (“Frozen river [Río helado]“) que hace las veces de madre de Ward. El filme ha contado con el beneplácito de la crítica estadounidense. La Butaca.

La película acerca al espectador a la turbulenta vida de una matriarca y sus hijos, en una lucha, muchas veces con palos de ciego, por mejorar económicamente. La droga o la ambición sin cabeza son algunos de esos palos que empañan el camino, y que se muestran sin pudor pero con dolor. The fighter no es para todo tipo de público, sin embargo es una muestra de que la realidad se puede adaptar sin ofender a sus protagonistas (que salen al final del film, en una moda creciente en este tipo de cintas) y de que los biopic sin grandes presupuestos pueden estar lejos del telefilm. Taconline.


Inspirada en hechos reales, es un vibrante drama pugilístico que ya ha ganado unos cuantos premios de la crítica y dos Globos de Oro —mejor actor de reparto (Christian Bale) y actriz de reparto (Melissa Leo)—, y opta a siete Oscar: mejor película, director, actor de reparto (Christian Bale), actriz de reparto (Amy Adams y Melissa Leo), guión original y montaje. "The Fighter" —ha señalado el actor Mark Wahlberg— "trata sobre la familia, el amor, las relaciones y cómo superar la adversidad. El drama de la historia es tan potente como emocionante es el boxeo". J.J. Martín, Pantalla Grande.

Más información en decine21.

7 de enero de 2011

CAMINO A LA LIBERTAD (2010). Peter Weir. Drama. Jóvenes. ***

ESTRENO

La película narra la historia de un grupo de soldados, encarnados por actores de la talla de Ed Harris, Colin Farell, Mark Strong o Jim Sturgess, entre otros, que logran escapar de un gulag siberiano en 1940. Juntos tratarán de llegar a Polonia y para ello deberán recorrer más de 6.000 interminables kilómetros.

The Way Back es una historia de supervivencia absoluta en la que un grupo de hombres, guiados por la esperanza de alcanzar la libertad, deberán enfrentarse a las condiciones más adversas de sus vidas.

Película basada libremente en los recuerdos del personaje polaco real Slavomir Rawicz, plasmados en un libro, y cuya veracidad ha sido puesta en duda desde 2006, cuando el interesado ya había fallecido. Más allá de esta polémica para especialistas, tenemos una trama de enorme interés humano, convertida en sólido y rico guión por Peter Weir y Keith R. Clarke. Un precioso cuadro sobre la condición humana. Decine21.


Había expectación por esta película de Weir, tras la magistral Master and Commander y otras grandes obras como El show de Truman y Único Testigo. Nadie duda de que es un director que, si no tiene algo interesante que contar, sencillamente no lo cuenta. Y no defrauda en esta impresionante historia de tesón y resistencia. Fila Siete.

Peter Weir presenta una historia tan increíble e inmoderada como tan sólo la vida real puede ofrecer. Una propuesta que nos recuerda los límites prácticamente insondables del espíritu y el coraje humanos. La extraordinaria aventura/desventura del dispar grupúsculo de enconados seres humanos, dispuestos a entregar sus vidas como hombres libres antes que fallecer sumidos en las penurias de un gulag soviético, emociona desde su mismo planteamiento. La Butaca.

7 de julio de 2010

LOS GRITOS DEL SILENCIO (1984). Drama bélico. Roland Joffé.


Sydney es un periodista del New York Times enviado a Camboya en 1972 como corresponsal de guerra. Al llegar allí conoce a Dith Pran, un nativo que se convierte en su guía e intérprete durante la guerra. En 1975, al caer el gobierno camboyano, los EE. UU. se retiran del país, y toda la familia de Pran emigra a Norteamérica excepto él, que se queda al lado del periodista para ayudarle a cubrir la noticia. Los dos se refugian en la embajada inglesa, pero cuando quieren abandonar el país el ejército revolucionario no permite salir a Pran de Camboya y lo recluyen en un campo de concentración, en el que pasará múltiples vicisitudes.

Personajes

Si la historia que nos cuenta Los gritos del silencio es interesante en sí misma, lo que la hace todavía más impactante es conocer que está basada en hechos reales. Es un fiel retrato de los horrores de la guerra de Camboya cuando los jemeres rojos se hacen con el poder. Cuenta las vicisitudes de Sydney Schanberg, corresponsal del New York Times y de su colega camboyano, el fotógrafo Dith Pran. Dith hace de guía e intérprete de Sydney, al que ayuda a salir airoso de situaciones muy complicadas facilitándole, además, la consecución de primicias informativas de gran trascendencia –por ejemplo, el resultado del erróneo bombardeo del poblado de Neak Luong por aviones B-52 norteamericanos-. Cuando los jemeres llegan a Phnom Penh, Sydney facilita la salida del país de la familia de Dith, pero acepta que éste se quede, a sabiendas de que ello seguramente lo condenaría a un trágico destino.

Aunque en principio parece que el protagonista principal de la historia es Sydney, me ha resultado mucho más atractivo Dith. Como veremos más adelante, es digno de admiración el modo en que este hombre sobrelleva los largos años de cautiverio y tortura, haciendo gala de una paciencia digna de admiración. Pero  su comportamiento no sólo es destacable en este aspecto, pues hay muchos otros rasgos que dotan a este fotógrafo camboyano de una personalidad sumamente atrayente.

Para empezar, tiene un sentido elevado de la amistad y la lealtad. Apreciamos cómo la primera tiene para él un valor muy importante, hasta el punto de ser razón más que suficiente para no quebrarse en las dificultades. Esto lo lleva a manifestar una lealtad sin fisuras hacia su amigo, convirtiéndose en sus manos y sus pies.

También hemos hablado de su fortaleza, esa capacidad de resistir y de acometer en situaciones extremas. Como periodista, siente que no puede marcharse de su país en un momento tan delicado y que su deber es quedarse para ser testigo ante el mundo de lo que allí ocurra; esto no es otra cosa que responsabilidad. Su grandeza de ánimo en las dificultades, magnanimidad. Su empeño constante sin desfallecer, perseverancia, y la ayuda constante al colega americano, generosidad.


Sydney es un personaje menos claro. Es un periodista con olfato, dispuesto a ser testigo de la verdad al precio que sea, sin miedo a denunciar los abusos de su propio país. Sin embargo, “tolera” que Pran se coloque en una situación sin salida, quizás anteponiendo un hipotético éxito profesional al bien del amigo. No obstante, una vez en Estados Unidos, la voz de la conciencia no lo deja tranquilo y lucha sin descanso por encontrar a Dith.

Como personajes especialmente negativos, al margen de los jemeres, podemos colocar a diverso personal diplomático europeo y estadounidense. Cuando las cosas se ponen difíciles salen corriendo sin mirar atrás y sin importarles mucho el destino de esas personas que, durante años, han sido fieles colaboradores, o los dos millones de refugiados condenados a la miseria y la masacre.

De interés

Esta historia toca un tema plenamente actual: las consecuencias para la población civil de decisiones planeadas a miles de kilómetros guiadas por objetivos geoestratégicos, los también llamados “daños colaterales”. No es lícito jugar alegremente con vidas ajenas y cuando, por causas de fuerza mayor, sea necesario emplear la fuerza, hay que actuar de forma proporcionada, procurando minimizar al máximo los daños que puedan ocasionarse.

Los gritos del silencio es, por otra parte, un testimonio de primera mano para conocer unos desgraciados hechos, ocurridos hace apenas unos años, en los que una vez más se pone de manifiesto la sinrazón y las terribles consecuencias de las revoluciones basadas en utopías de corte filocomunista.

Paciencia

Después de ver Los Gritos del Silencio, llegamos a la conclusión de que el personaje en el que esta virtud se manifiesta en grado heroico es Dith Pran. A partir del momento en que es apresado por los jemeres rojos, debe soportar unas condiciones de vida inhumanas y las acepta con serenidad. Ni se vuelve insensible, ni tiene brotes de ira o cae en una tristeza estéril. Gracias a la paciencia es capaz de analizar con nitidez la situación y esperar el momento oportuno para salir de ella. No tiene prisa ni se deja llevar por el apasionamiento, dejando pasar varios años hasta que llega su oportunidad de escapar. Vemos en todo momento a una persona centrada y equilibrada, sin manifestación alguna de resentimiento. Su serenidad da confianza a los demás, por eso lo siguen a ciegas cuando toma la decisión de huir.

Viendo la capacidad de resistencia de Pran, corroboramos que su paciencia tiene sólidos anclajes en otras muchas virtudes, especialmente en la fortaleza. Constatamos que su actitud no tiene nada que ver con la mera pasividad ante el sufrimiento, pues como decimos es parte de la virtud de la fortaleza, lo que le permite mantenerse fiel a sus principios sin perder la grandeza de ánimo. El recuerdo de los seres queridos es un acicate para no abandonar la lucha por la supervivencia y manejar de modo inteligente la situación, dándole sentido al dolor y al sufrimiento. Consciente de que se encuentra en una situación muy difícil que no puede controlar, sabe esperar con calma, dándole tiempo al tiempo, pues sabe que cada día que pasa es una victoria, comportándose con dignidad en todo momento.

Durante los años pasados en cautiverio, no alberga resentimiento alguno contra Sydney por haber salido airoso de la situación dejándolo abandonado a su suerte. Esta paz interior le permitió mantener el equilibrio en todo momento. De hecho, cuando al final se ve libre y se produce el esperado reencuentro, asume personalmente la responsabilidad de lo ocurrido. Como periodista era su obligación permanecer en Camboya, a sabiendas de que eso lo conduciría seguramente a la muerte.

7 de junio de 2010

SOPHIE SCHOLL: LOS ÚLTIMOS DÍAS (2005). Marc Rothemund. Drama.

LA HISTORIA DE UNA JOVEN HEROÍNA QUE SE ATREVIÓ A DESAFIAR AL PODER NAZI.

Munich, 1943. Un grupo de jóvenes, en su mayoría universitarios, recurre a la resistencia pasiva como única solución para enfrentarse a los nazis. Así nace "La Rosa Blanca", un movimiento con un solo propósito: la caída del Tercer Reich.

El 18 de febrero de 1943 Sophie Scholl, la única mujer del grupo, es detenida junto a su hermano mientras distribuyen panfletos en la universidad. Durante los días siguientes será sometida a un duro interrogatorio que acabará conviertiéndose en un duelo psicológico con el oficial Mohr.

Finalmente, ante unas pruebas aplastantes y en un intento desesperado para proteger a su hermano y los miembros de la Rosa Blanca, acabará confesando. Conmovido por la infrecuente valentía de Sophie, Robert Mohr le ofrece una escapatoria a cambio de traicionar sus ideales...

Personajes

Al igual que en Gallipoli, que veíamos hace unos días, en esta película nos encontramos ante una persona singularmente atractiva –Sophie Scholl-. Una vez más observamos cómo las virtudes dotan a la persona de un encanto especial. No obstante, es preciso mencionar que, aunque como principal protagonista de la historia, nos centraremos en ella, gran parte de los comentarios serían igualmente aplicables a su hermano.

Estamos en Munich, febrero de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial. Un grupo de jóvenes universitarios forman parte de La Rosa Blanca, organización clandestina que lucha por derrocar el régimen nazi con métodos no violentos –reparten octavillas, mandan cartas, realizan pintadas…-. Sophie forma parte de ella.

Al comienzo de la película la vemos escuchando la radio y cantando junto a una amiga. Es una joven alegre y normal; sin nada destacable a simple vista. Sin embargo, mientras gran parte de la sociedad alemana permanece aletargada ante la barbarie, ella y otros pocos jóvenes, son capaces de asumir grandes riesgos por un ideal, pues sus acciones pudieran llegar a ser castigadas con la pena de muerte. No es posible permanecer indiferentes ante la justicia y la falta de libertad. Es preciso actuar y lo hacen. Con los medios de que disponen y sin falsas excusas.


Esta chica normal, ya no lo es tanto cuando la vemos asumir con valentía la responsabilidad de repartir octavillas en la universidad. Y a partir de su detención su personalidad se va agigantando momento a momento. Es una auténtica heroína de nuestro tiempo. Demuestra gran generosidad cuando se declara culpable con la esperanza de salvar a su hermano y otros amigos. Soporta el duro interrogatorio con fortaleza y paciencia. No cede al chantaje y renuncia a un trato favorable si ello implica delatar a sus colegas. Tiene momentos de debilidad, tiene miedo, pero no es cobarde y se sobrepone con fortaleza apoyada en la oración. La Fe y la Esperanza son poderosas aliadas en momentos de prueba, también el apoyo humano –su compañera de celda será de gran ayuda-.

Como contrapartida tenemos al investigador Mörh y al presidente del tribunal donde será juzgada. El primero es un cínico que, aunque hay momentos en que parece inquietarse con las respuestas de Sophie, prefiere aferrarse a la “ley” y quitarse de problemas. El juez, por su parte, es una ser caricaturesco. Se hace especialmente repulsivo por su total desprecio de la dignidad humana de los acusados, por su parcialidad y su fanatismo desequilibrado. Así como Möhr deja translucir leves destellos de humanidad, el juez es un personaje carente de la más mínima humanidad.

La película es muy adecuada para despertar las conciencias dormidas sobre la responsabilidad que todos tenemos en la mejora de la sociedad. Aunque parezca que no podemos hacer nada ante la injusticia, si todos los que pensamos de modo acomodaticio reaccionáramos con la valentía y fortaleza de Sophie, en lugar de quejarnos tanto, seguramente que tendríamos menos motivos para lamentarnos.

La historia tiene muchos puntos de interés. En primer lugar, como documento histórico es una oportunidad de acercarse a la resistencia interna al régimen nazi. En segundo lugar, muestra las trágicas consecuencias de la cobardía colectiva. Y, para terminar, vemos el triunfo de la virtud sobre la falta de ella; la indomable grandeza del ser humano cuando es fiel a sí mismo.


Sophie Scholl y la fortaleza

También Sophie Scholl y su hermano son un ejemplo de fortaleza. Igualmente nos encontramos, como en Gallipoli, en una ambiente de guerra –ahora le toca el turno a la Segunda Guerra Mundial- y frente a la pasividad de gran parte del pueblo alemán ante los desmanes del nazismo, hay una serie de personas –en este caso jóvenes universitarios agrupados en torno a la organización La Rosa Blanca-, que sienten una intranquilidad interior que les impulsa a luchar contra el injusto ambiente dominante. Sería mucho más cómodo mirar para otro lado y justificarse aduciendo la imposibilidad de hacer frente a una máquina tan poderosa, pero eso sería traicionar sus propias convicciones y renunciar a un mundo más justo, en el que la libertad y la dignidad humana ocuparan el lugar que merecen. En la actitud de estos hermanos juega un papel importante su formación cristiana y la educación recibida en el hogar. Son personas de carne y hueso, con miedos e inseguridades, pero con la fuerte convicción de que la vida no tiene sentido si se achantan y abandonan los principios que la han guiado. Como en otras personas que viven esta virtud, vemos que en Sophie concurren muchas otras. Así observamos que es ejemplo, entre otras, de paciencia, valentía, audacia, generosidad, constancia o responsabilidad, lo que no excluye momentos de abatimiento. Y como telón de fondo, la libertad, valor supremo sin el cual la persona no puede desarrollarse como tal. Tanto Sophie como Archy, ponen en juego su espíritu libre para mantenerse firmes en sus decisiones.

Más información en Cinemanet y decine21.

1 de junio de 2010

GALLIPOLI (1981). Peter Weir. Drama bélico.

Gallipoli es una aleccionadora historia de amistad entre dos jóvenes australianos, Archy y Frank, que se ven inmersos en el sinsentido de la Guerra, concretamente de la I Guerra Mundial.

Archy es un joven alegre y noble con un don especial para correr; es muy rápido, hasta el punto de lograr igualar la marca de un famoso atleta de su país. Trabaja en una finca familiar, donde lo entrena su propio tío con métodos rudimentarios, pero eficaces. Sobre todo trabaja en el joven la determinación y la confianza en sí mismo, de los que echará mano en el futuro. Sin embargo, hay algo que le inquieta: el mundo está en guerra y, aunque no está obligado a combatir, cree que debe hacerlo. Es de los que piensan que un mundo mejor requiere que todos arrimen el hombro.

Frank, por el contrario, no tiene tan claro que tenga que sacrificar su vida por una disputa que no le afecta personalmente. De alma noble e igualmente dotado con unas piernas muy veloces, es menos idealista que Archy pues, probablemente a causa de su desarraigo familiar, parece más preocupado de ganar dinero y prosperar a cualquier precio.

A pesar de tener temperamentos tan diferentes, surge la amistad entre ellos a raíz de enfrentarse en una carrera. Esta amistad será un poderoso acicate para Frank, pues la atractiva personalidad de Archy ejercerá una poderosa influencia sobre él, hasta el punto de seguir a éste y enrolarse en la Infantería australiana que entrará en combate contra los turcos en la heroica batalla de Gallipoli.


Aunque a medida que avanza la película el papel de Frank, muy bien interpretado por Mel Gibson, va en aumento, si consideramos la historia desde el punto de vista de la Fortaleza, es para nosotros Archy el protagonista indiscutible. Este joven muestra desde el primer momento una actitud inquebrantable en el cumplimiento del deber. En la primera escena lo vemos entrenándose física y mentalmente para ser cada vez más rápido. Después cede a una chiquillería y se enfrenta a un vaquero en una desigual carrera en la que debe correr descalzo. Afronta el sufrimiento que puede causar en la familia su alistamiento, no cede cuando es rechazado por la Caballería, camina 50 kilómetros a través del desierto para intentarlo nuevamente en Perth… Esta constancia en el cumplimiento de lo que cree su deber en cada momento va forjando un hombre fuerte que, cuando lleguen momentos dramáticos, será capaz de afrontarlos con serenidad y esperanza.

Frank, por el contrario, se nos presenta como un joven poco dado al compromiso. Cuando sus compañeros de trabajo deciden, al igual que Archy, enrolarse en el ejército, él aprovecha la ocasión para dejar la tarea que tiene entre manos y partir en busca de fortuna. Sin embargo, tiene la suerte de conocer Archy y como, aunque pillo, tiene un fondo de nobleza, reacciona bien cuando es derrotado por aquél en un trofeo de atletismo y, a consecuencia de ello, pierde todo su dinero –que había apostado de forma poco “elegante”-. A medida que los jóvenes se van tratando, Frank se va contagiando del ejemplar comportamiento del amigo –el bien es atractivo por naturaleza-. Al principio lo sigue a remolque, sobre todo cuando surgen dificultades, pero esa amistad será una escuela de virtudes que culminará con un Frank demostrando que también él es capaz de valentía, pundonor, generosidad y fortaleza. En suma de un comportamiento heroico.

La película es muy recomendable para jóvenes y mayores porque muestra el atractivo de una personalidad forjada en el esfuerzo y en la satisfacción del deber cumplido. Está dirigida por Peter Weir (Master and Commander, 2003) y podemos ver a un joven Mel Gibson en una de sus primeras películas como intérprete. La banda sonora es excelente.


Archy y la fortaleza

Archy, piensa que debe ayudar a su patria en la lucha contra los alemanes, pero además del temor que la guerra infunde por sí misma, otros obstáculos se interponen: sus padres no están de acuerdo con tal decisión, ni tiene la edad mínima requerida para alistarse. Sin embargo, no se arredra y actúa en consonancia con su conciencia. Emprende un camino lleno de dificultades y contrariedades, pero su constancia da el fruto deseado: consigue formar parte de la Caballería australiana. A lo largo del “camino” surgen motivos sobrados para desistir. No obstante, ayudado por su fiel amigo Frank, las trabas van cayendo una a una. De aquí podemos extraer otra importante lección: la necesidad de los demás para mantener el ánimo ante los problemas. Pero en Archy no se da sólo energía de ánimo, también hace gala de una fuerza física forjada a través de un concienzudo entrenamiento. No basta con disfrutar de un don natural para llegar a la excelencia en cualquier ámbito. Para ello se requiere del esfuerzo cotidiano y, precisamente, este duro entrenamiento irá fraguando el carácter de Archy y preparándolo para mantenerse firme en escenarios cada vez más difíciles. Así llegamos al desenlace de la película, en el que tendrá que arrostrar una situación extrema que, en condiciones normales, produciría en cualquiera un temor paralizante o una impulsividad irreflexiva y, sin embargo, lo afronta lleno de serenidad y fe. Cumple con su deber, a sabiendas de las terribles consecuencias que podría acarrearle.

Más información en decine21.com.

2 de abril de 2010

LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ. Victor Fleming. Drama

"Lo que el viento se llevó", producida por David O. Selznick en 1939 y basada en la famosa novela de Margaret Mitchell ganadora del premio Pulitzer, sigue asombrando a pesar de sus setenta años y de sus continuas reposiciones. Y no es para menos, pues ha sido considerada como la mejor muestra de un modo de hacer cine y de concebir el espectáculo cinematográfico, propio de la era dorada de Hollywood, que hoy resultaría difícilisimo de realizar. No exageramos al afirmar que 1939 marcó, probablemente, el punto de máxima creatividad y excelencia en el sistema de estudios hollywoodiense, en pleno apogeo del "Star-System". A la cosecha de aquel año debemos, entre otras, obras maestras como La diligencia, Ninotchka, Tú y yo, Cumbres borrascosas, Los violentos años veinte, Beau Geste, Sólo los ángeles tienen alas, Caballero sin espada, Amarga victoria, Adiós Mr. Chips... y Lo que el viento se llevó. Seguramente nunca volverá a coincidir en el tiempo un plantel semejante de cineastas, en el momento cumbre de su creatividad, y de un prestigio tal que ha perdurado a lo largo de los años: John Ford, Lubitsch, McCarey, Wyler, Walsh, Wellman, Leisen, Hawks, Cukor, Capra o Victor Fleming (Lo que el viento se llevó).

Mítica película que barrió en los Oscar de aquel año, acaparando 10 estatuillas a pesar de la dura concurrencia. ¿Qué tenía de particular para destacar de ese modo entre tantos títulos de calidad y  que todavía hoy son admirados? Sencillamente es una auténtica obra de arte, llena de belleza, excelente muestra de la capacidad expresiva del lenguaje cinematográfico, con una historia atrayente y unos personajes muy humanos llenos de pasión; realizada,  además, por un gran equipo de profesionales, sin escatimar medios, e interpretada por unos actores carismáticos realmente inspirados.


Esta majestuosa película-río, necesariamente larga -219 minutos-, ambientada en la turbulenta guerra civil entre los estados del Norte y del Sur norteamericanos, como decíamos, fue galardonada con 10 Oscar de la Academia (incluído el de Mejor Película), y los personajes inmortales de Escarlata (Vivien Leigh), Rhett (Clark Gable), Ashley (Leslie Howard), Melania (Olivia de Havilland), Mammy (Hattie McDanield) y Prissy (Butterfly McQueen), dan vida a una historia épica de perdurable atractivo que continúa maravillando a las nuevas generaciones. Mención especial merece su director artístico Wlilliam Cameron, justamente premiado con el Oscar y especialmente responsable de que Lo que el viento se llevó sea un grandioso espectáculo visual. Y para redondear el producto, la inolvidable banda sonora de Max Steiner.

Vivien Leigh -Oscar a la mejor actriz-, en su papel de Escarlata,  verdadera protagonista de la historia, y Hattie McDanield en su papel de Mammy -Oscar a la mejor actriz secundaria, primera ocasión en que un actor negro era premiado por la Academia- están sencillamente maravillosas. De Clark Gable, en el que probablemente fue el mejor papel de su carrera, baste con decir que convirtió en mítico su personaje, con una variedad de registros interpretativos apabullante. Y así podríamos seguir con el resto del reparto (Olivia de Havilland, Leslie Howard, Thomas Mitchell,...).

Considerada como una de las mejores películas de la historia, es posible disfrutar de ella gracias a continuas reediciones en DVD de gran calidad.

Sinopsis

Georgia, 1861. En la elegante mansión sureña de Tara, rodeada de plantaciones y paisajes idílicos, vive Escarlata O'Hara. Es una joven atractiva, coqueta, alegre, caprichosa y egoísta, que trae de cabeza a todos los jóvenes de las mejores familias y, por el mismo motivo, odiada por sus respectivas novias. Está enamorada de Ashley, pero él está prometido con su prima, la dulce y buena Melanie, a quien parece querer sinceramente. Corren todavía tiempos felices y despreocupados en Tara, pero por poco tiempo, la Guerra de Secesión está a punto de estallar. En la última fiesta acontecida antes del comienzo de las hostilidades entre el norte y el sur, Escarlata conoce al simpático y apuesto Rhett Butler, un arrogante y aventurero vividor, que no tiene ninguna intención de participar en el conflicto. A él no le importa otra cosa que hacerse rico y, a partir de ese momento, conquistar el caprichoso y voluble corazón de Escarlata.

Los personajes principales

Empezamos con Escarlata, incuestionable protagonista de la historia. Después de sopesar varias candidatas, el papel fue asignado a Vivien Leigh y no se equivocaron. Es difícil hacerlo mejor e imposible imaginarse a otra en su papel. Al comienzo de la historia, Escarlata es una joven sureña, hija de una familia de  terratenientes de ascendencia irlandesa, que vive rodeada de grandes plantaciones, esclavos, una casa a tono y, por supuesto, sirvientes negros para las cosas más inverosímiles. Su vida transcurre indolente entre fiestas y coqueteos, sin otra inquietud que ser el centro de atención de los jóvenes de las "mejores" familias, sin importarle que su actitud pueda molestar a otras personas. Es una mujer egocéntrica y preocupada exclusivamente de sí misma. Sin embargo, a medida que la historia avanza y van surgiendo contrariedades y grandes penalidades, demuestra una fuerza y coraje envidiables. En un momento en que todo se tambalea a su alrededor es el único miembro de la familia que se enfrenta decidida a los hechos y lucha por cambiarlos. Es ella, precisamente la que todos critican por su comportamiento más que reprobable, la que asumirá la carga de sacar a todos adelante; aunque no siempre se mueva por nobles sentimientos. El orgullo es su otro punto flaco y será, precisamente, lo que le impedirá alcanzar la felicidad que tanto anhela y que durante tantos años se empeña en buscar donde no puede encontrarla.

Como contrapunto tenemos a Melania (Olivia de Havilland), mujer generosa, siempre dispuesta al perdón y a ver lo bueno que toda persona encierra. Es capaz de descubrir ese brillo oculto en el interior de las almas que sólo la bodad es capaz de percibir. A pesar de que Escarlata tiene fijación por Ashley -marido de Melania-, pasa por encima de habladurías y le ofrece el cariño de su amistad y el agradecimiento por los favores recibidos.

Otra mujer de baderas es Mammy (Hattie McDanield), la fiel sirvienta negra de Escarlata. Ella representa la sabiduría natural, el sentido común, el instintivo discernimiento entre el bien y el mal y, sobre todo, una lealtad inquebrantable. Mammy es un buen ejemplo de cómo el amor, si es verdadero,  resiste el paso del tiempo y pruebas de todo tipo, pues no tiene otro horizonte que la entrega y la disponibilidad sin condiciones. Amor que es incompatible con la complacencia y exige hablar claro cuando debe hacerse, aunque ello acarree disgustos y pueda resultar incómodo.

Rhett Buttler (Clark Gable), principal protagonista masculino de nuestra historia. Es un hombre ambicioso, sin escrúpulos, atractivo y sumamente práctico, hasta el punto de lograr enriquecerse en tiempos de guerra. Pero su gran debilidad es Escarlata. Desde que la conoció en una fiesta se enamoró profundamente de ella y no cejó en el empeño hasta convertirse en su marido. Su amor es auténtico y sería capaz de cualquier cosa con tal de derretir el corazón altivo de Escarlata. Acostumbrado a ganar siempre, no acepta la sistemática resistencia de esa mujer imposible. Como todos los personajes de esta rica historia, también Buttler posee virtudes dignas de elogio: sinceridad, perseverancia, optimismo, tolerancia, espíritu de servicio en situaciones complicadas -hasta el punto de poner en riesgo su vida- y deseos sinceros de formar una familia.

Finalizamos este repaso mencionando a un protagonista que está presente en todos y cada uno de los fotogramas, el paso del tiempo. Lo que el viento se llevó es un fiel testimonio de cómo el tiempo sigue su curso inexorable, afectando a la vida de las personas, de las familias, de las sociedades y de los pueblos. Va dejando su huella y no es posible deterlo. Por el contrario, asumiendo lo mejor de la tradición, hay que afrontar el presente y el futuro con la esperanza en un mañana mejor.

Año de producción: 1939. País: Estados Unidos. Dirección: Victor Fleming. Principales intérpretes: Vivien Leigh, Clark Gable, Leslie Howard, Olivia de Havilland, Thomas Mitchell, Hattie McDaniel, Evelyn Keyes, Ann Rutherford, George Reeves. Duración: 224 minutos. Público: Jóvenes. Género: Drama.

Fuentes: Enciclopedia ilustrada de los Oscar, Film Affinity y Decine21.
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