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1 de enero de 2012

LA SRA. MINIVER (1942). William Wyler. Drama bélico. Jóvenes. ****. DVD.

La Sra. Miniver no dirige un combate aéreo ni una batalla por mar, pero nos muestra su esfuerzo y el de la población británica por sobrevivir a los bombardeos alemanes. Churchill comentó que la Sra. Miniver ayudó más a Gran Bretaña y fue más vital para la nación que una flota de destructores. ¿Exageraciones de Mr. Churchill? Quizás, pero de lo que no nos cabe la más mínima duda, es de estar ante una de las películas más emotivas de la historia del cine y que la lista de valores que transmite la señora Miniver   -sostén de la familia y de su hogar-   sería interminable: abnegación, caridad, amabilidad, fortaleza, comprensión, solidaridad, generosidad... La película tiene la virtud de conjugar drama con humor, y ofrecía detalles prácticos para la población de entonces, como la del modo de actuar en caso de bombardeo, y el modo de sobrellevar con garbo las penalidades de la guerra.

Ganadora de seis Oscars de la Academia, incluido el de mejor película, se convirtió en uno de los films míticos de los años cuarenta y consiguió levantar la moral del pueblo inglés mientras se enfrentaba al terror de la 2ª Guerra Mundial. Greer Carson, actriz británica recién llegada a Hollywood, obtuvo el Oscar a la Mejor Actriz por su papel protagonista de Kay Miniver, una mujer de espíritu inquebrantable que mantiene el tipo en todo momento y, cuya generosidad, empuja a los demás a dar lo mejor de sí mismos. Mientras Hitler sembraba destrucción, odio y sufrimiento, Miniver era capaz de aunar voluntades en pos del bien común.


América estaba en guerra y los Oscar de ese año fueron una especie de "hermanación" entre las fuerzas armadas y el mundo del cine. La contienda bélica estuvo presente en todo momento pero, al margen de ello, un caso curioso fue el de la actriz Teresa Wright, que fue nominada en dos categorías: como Mejor Actriz Principal por El orgullo de los yankis, y como Mejor Secundaria, por la Sra. Miniver; haciéndose finalmente con la segunda.

Fuentes: Cine para Educar (Belacqva), DeCine21, Enciclopedia ilustrada de los Oscar (Notorius ediciones) y Warner Home Video Española S.A.

28 de octubre de 2011

EL NOVENO DÍA (2004). Volker Schlöndorff. Drama. Jóvenes. ***. DVD.

Un ambicioso teniente de la Gestapo, que fue seminarista, hace salir al padre Kremer del campo de Dachau con el pretexto de permitirle acudir al cementerio a despedirse de su madre recién fallecida, pero realmente lo que quiere es que en el plazo de 9 días el sacerdote sea capaz de convencer al obispo de Luxemburgo, para que firme un comunicado que justifique la ocupación alemana. La amenaza es grave: si no lo consigue, su familia y sus compañeros de barracón pueden ser eliminados, pero si el obispo acepta, Kremer no deberá regresar al campo de concentración, su familia podrá abandonar el país y sus compañeros sacerdotes mejorarán sus condiciones de vida. Fila Siete.

El Noveno día es, ante todo, una película intimista, un ejercicio intelectual para entrar en la mente de los personajes y descubrir el juego de la conciencia. Gustará mucho a quien sepa entrar en esta dinámica. Salvo en determinados pasajes, se buscan los escenarios de interior y una fotografía fría que permitan centrarse en el duelo entre el sacerdote católico y el ideólogo nazi. No es lenta, pero la carga se encuentra sobre todo en las conversaciones, en diálogos con contenido. No se busca tanto la personalidad como las ideas. TELEVIDEO familiar.


La figura sacerdotal más impresionante que en los últimos años ha aparecido en la gran pantalla es, sin duda, el luxemburgués Henri Kremer, el protagonista de «El noveno día» (2004) de Volker Schlöndorff. El filme narra un hecho absolutamente fuera de lo común: el presbítero -que en realidad se llamaba Jean Bernard- pudo salir en febrero de 1942 del campo de concentración de Dachau; le dieron un permiso de diez días para asistir al entierro de su madre. Según recoge en sus recuerdos, la vida de los otros sacerdotes prisioneros en el campo dependía de su decisión de regresar voluntariamente tras esas vacaciones. La idea de que con ese permiso, la Gestapo buscaba «reeducarlo» para conseguir un éxito de propaganda -así suponía el sacerdote- proporciona la base para desarrollar el guión. El recurso que aplican los guionistas Eberhard Görner y Andreas Pflüger -hacer del jefe de la Gestapo en Luxemburgo un antiguo seminarista que, poco antes de la ordenación, dejó la religión católica para abrazar la ideología nazi- permite introducir el debate teológico que se encuentra en el centro del filme. Henri Kremer resiste a las sutiles tentaciones del nazi. Acerca de esto, el director Schlöndorff comentaba en una entrevista con el autor de estas líneas: «El film es la historia de una tentación; el sacerdote sabe desde un primer momento lo que es correcto y lo que no lo es; pero no sabe si tendrá las suficientes fuerzas». CINEMANET.

Más información en Decine21.

9 de septiembre de 2011

BANDERAS DE NUESTROS PADRES (2007). Clint Eastwood. Bélica. Jóvenes. ****. DVD.

Junto con Cartas desde Iwo Jima, Banderas de nuestros padres completa la mirada cinematográfica de Clint Eastwood sobre la decisiva batalla de Iwo Jima, momento clave de la Segunda Guerra Mundial. En esta ocasión, el director nos ofrece la visión desde el lado estadounidense de la contienda. Aunque según la crítica no está tan conseguida como Cartas..., no por ello es menos interesante, pues con el telón de fondo del conflicto bélico ofrece una reflexión sobre la condición humana, el heroísmo, la honradez, la manipulación mediática y el racismo.

Su esmerada fotografía es digna de mención, pero no podemos afirmar que sea un producto totalmente redondo, pues su narrativa, un tanto embrollada, puede dificultar el seguimiento de la trama por parte del espectador. Está basada en un libro escrito por James Bradley y Ron Powers, el primero hijo de un veterano de aquella mítica batalla. Más que un simple pasatiempo, producido por Steven Spielberg. 

Clint Eastwood se vio atraído inicialmente por el proyecto después de leer el Best-Seller 'Flags of our fathers' de James Bradley y Ron Powers. "Existen numerosas tramas. Y esto es lo que hace interesante al libro", comenta Eastwood. "Y, por supuesto, la famosa fotografía tomada por Joe Rosenthal de la AP. Había algo en la fotografía. Nadie sabe muy bien lo que es, excepto que son hombres haciendo un trabajo. Probablemente así es como se vieron a sí mismos los hombres de la foto. Pero en 1945, esto simbolizó el esfuerzo de la guerra. Como contrapunto a una de las batallas más sangrientas de la guerra, la imagen simbolizaba lo que estaba en juego. Aquello por lo que estaban luchando. Y luego, cuando descubres lo que les ocurre a estos hombres y cómo son sacados de la batalla y devueltos a casa para iniciar unas giras destinadas a recaudar fondos para financiar la guerra, te quedas con una serie de emociones muy complejas".

Banderas de nuestros padres revela la batalla de Iwo Jima a través de los ojos de uno de los "izadores de la bandera". Además de contar la historia del viaje de un hijo para descubrir qué papel jugó su padre en la famosa fotografía de la AP.

Más información en Decine21. Otras fuentes:  Fila Siete, TELEVIDEO familiar y Web oficial del film.

23 de marzo de 2011

BANDERAS DE NUESTROS PADRES (2006). Clint Eastwood. Bélica. Jóvenes. ****. DVD.

Existen muy pocos directores en activo que puedan permitirse el lujo de realizar consecutivamente dos películas sobre el mismo tema. Clint Eastwood contempla la célebre batalla de Iwo Jima desde los dos lados del conflicto. Para los americanos se convirtió en todo un símbolo gracias a la famosa foto de los soldados colocando la bandera. Era necesario tratar aquella foto como una operación de marketing para vender bonos de guerra. Eastwood se las apaña para lograr un interesante díptico que muestra no sólo dos modos de entender la guerra. Es también una reflexión sobre la condición humana, el honor, el heroísmo y la honradez. Televídeo familiar.

Banderas de nuestros padres 'tiene' el inconveniente de que gran parte de la crítica internacional y de la Academia de Hollywood prefiere las Cartas desde Iwo Jima (2007) -la misma historia desde el enfoque nipón-. Sin pretender meterme aquí a debatir cual de las dos películas es mejor, sí creo que es interesante volver a ver esta gran película para reconocer que tiene momentos de un cine enorme que tal vez en el momento del estreno fueron infravalorados (quizá porque el trailer era brillantísimo y a Eastwood y a su guionista Haggis se les pide matrícula de honor en cada secuencia). Fila Siete.


En esta matizada aproximación, no propiamente pacifista ni patriótica, asistimos a un análisis sobre la ficticia construcción del héroe, algo necesario en una sociedad que atravesaba momentos de guerra donde se precisaba esperanza y también fondos para llevarla a término. Eastwood dirige su mirada hacia toda la maquinaria de propaganda que entonces se puso en funcionamiento buscando una implicación social y financiera en la empresa, incluso a costa de la verdad (...) Nos quedamos con el magnífico tratamiento fotográfico y de planificación para cada una de las secuencias. La Butaca.

Más información en decine21.

4 de diciembre de 2010

La guerra civil europea (1914-1945). José Luis Comellas. RIALP

Así se titula el libro recién publicado del profesor Comellas. Hace un año, hablábamos en este mismo blog de otro de sus trabajos, Páginas de la Historia, y recordábamos su trayectoria. José luis Comellas García-Llerá es catedrático y Profesor Emérito de la Universidad de Sevilla. A lo largo de su vida universitaria, ha formado a varios catedráticos y a numerosos profesores de universidad y de bachillerato. Sus alumnos y sus lectores se cuentan por miles.

Sus estudios en Historia Moderna y Contemporánea son imprescindibles. Entre los astrónomos, goza también de un gran prestigio; ha escrito decenas de libros sobre este tema; por ejemplo, su conocidísima Guía del Firmamento. Relacionando temas científicos e históricos, podemos citar libros inolvidables como Historia sencilla de la ciencia, El cielo de Colón, El tiempo en Sevilla o El éxito del error: los viajes de Colón. Para los aficionados y estudiosos de la Música son libros de cabecera: Nueva Historia de la Música, Historia sencilla de la Música o la biografía de Bethoveen.

Debemos dejar de recordar otros libros de José Luis Comellas -por más que nos gustaría traerlos a colación- y comentar esta última obra. El autor comienza justificando su libro porque hay unos 60.000 títulos sobre la I Guerra Mundial y más de 250.000 sobre la segunda. ¿Qué más se puede decir sobre estos temas? La respuesta a esta pregunta es afirmativa y por eso tenemos este libro en nuestras manos. Si bien se conocen la mayoría de los hechos, faltan explicaciones sobre lo que ocurre y de sus posibles causas. Por otra parte, es importante el enfoque de Guerra Civil, el porqué se aplica el calificativo de europea y cómo se trata de dos conflictos unidos.

Efectivamente, el mundo –dominado por Europa en el último cuarto del siglo XIX- parecía que había encontrado el camino adecuado. El positivismo y el realismo lograban esperanzadores éxitos en infinidad de campos: la medicina, los inventos tecnológicos, las comunicaciones, el urbanismo, se descubrían territorios ignotos en África, hasta en los Polos...E, incluso, en la política se vivían avances: se evitaban las guerras, los regímenes parlamentarios, mediante constituciones, reconocían libertades y derechos a todos los hombres. Europa ejercía un gran poder sobre los países atrasados, merced de lo que hemos dado en llamar Colonialismo e Imperialismo; numerosos pueblos iban civilizándose, abandonando sus guerras tribales y sus costumbres anacrónicas, en ocasiones inhumanas. La enseñanza que gozaban los niños europeos se trataba de llevar a los de los países colonizados. Las economías de todos los países estrechaban sus lazos: los capitales se prestan, se entrecruzan y se colabora a gran escala: el dinero vienés sirve para construir los ferrocarriles argentinos, los grandes bancos abren oficinas en todas las capitales importantes. Las naciones se ponen de acuerdo para tener sistemas de medidas, usos horarios o comunicación postal o telegráfica en común. Es el momento en el que se logran acuerdos para mantener la paz, para organizar olimpiadas, para reconocer los derechos de autor o para crear la Cruz Roja...Hasta los reyes son primos y parientes: todos parecen entenderse bien y cada vez mejor.

Esta belle époque educada, amable, optimista y próspera no presagiaba las catástrofes de la I y II Guerras Mundiales. ¿Qué pudo arruinar todo lo razonable que se había conseguido? Daba la impresión de que el hombre podía vivir en paz, aunque fuera en una Paz Armada. El arte fue el primer escenario donde se desmoronaron estas perspectivas. Hasta la música dejó de sonar bien. La literatura también acusó una falta de armonía. La física quántica terminó de confirmar que muchas certezas no cuadraban. La razón no daba crédito a las grietas que observaba en el edificio positivista. Y, en algunos casos, hasta se perdió la razón y apareció la locura o el absurdo. Pero, ¿toda esta construcción europea tenía que terminar hundiéndose, necesariamente, en una guerra? ¿Por qué sucedió de esta manera? ¿Cómo pasó esto? ¿Qué veneno se introdujo en las raíces de Europa para que sus naciones dieran como fruto una guerra tan terrible? Les animo a que lean este libro ameno y profundo. Sin duda, disfrutarán con la claridad de sus tesis, con la amplitud de sus hipótesis y con las más que sugerentes conjeturas que expone.

Pedro Seco Varón

5 de octubre de 2010

EL DÍA D. LA BATALLA DE NORMANDÍA. Antony Beevor. Editorial Crítica

Sinopsis

Antony Beevor ha alcanzado justa fama universal con sus libros de historia del siglo XX, entre los que sobresalen los bestsellers Stalingrado; Berlín y La guerra civil española, traducidos a más de treinta idiomas.

El secreto de su éxito está en su portentosa capacidad para dotar de carne y sangre, de vida, a las criaturas históricas que pueblan sus libros. El puntilloso rigor del documentalista se convierte, por el arte de Beevor, en brillante narración donde no se sabe qué admirar más, si su solvencia histórica o la irresistible adicción literaria que suscita.

Ahora, el genial escritor vuelve a maravillarnos con su narración del Día D. Tras largos años de trabajo en archivos que sus predecesores no pudieron consultar (más de treinta, en media docena de países), ha escrito lo que nos parece una obra total sobre la experiencia de la guerra: los preparativos de la invasión de Normandía por las fuerzas aliadas, la disciplinada resistencia de los soldados alemanes, el enfrentamiento, terrible, en las cabezas de playa, el penoso avance en territorio francés con batallas tan fieras como las que se libraban en el frente oriental, el calvario de los civiles franceses masacrados por ambos bandos, las miserables disensiones entre los jefes militares, o la visión, casi insoportable, de la exacción más terrible de la guerra: los heridos, los desnudos y los muertos.

“Lo mejor del libro es la maestría de Beevor que consigue transformar un material sorprendentemente complejo en una historia apasionante, describiendo brillantemente esta campaña. Las detalladas descripciones del ir y venir en ambos frentes nunca dejan confuso al lector. Ésta es una de las marcas de la habilidad de Beevor, que ya demostró en otras obras como Stalingrado, La batalla de Creta, La guerra civil española y Berlín. La caída: 1945.” Chris Patten, Financial Times.

El estilo ameno, acertado manejo de los recursos literarios y numerosas ilustraciones, facilitan la comprensión de los puntos clave del desembarco. TROA.

Antony Beevor, educado en Winchester y Sandhurst, fue oficial regular del ejército británico. Abandonó el ejército tras cinco años de servicio y se trasladó a París, donde escribió su primera novela. Sus ensayos, traducidos a más de treinta idiomas y publicados en castellano por Crítica, han sido galardonados con varios premios, especialmente Stalingrado (2000), merecedor del Samuel Johnson Prize, el Wolfson History Prize y el Hawthornden Prize, y Berlín. La caída, 1945 (2002), que han conocido una docena de ediciones en castellano.

Fuentes: Editorial Crítica y TROA.

13 de junio de 2010

EL CÓNSUL PERLASCA (2002). Alberto Negrín. Drama. Jóvenes.

Budapest, en plena ocupación nazi. Los judíos son buscados, detenidos y enviados a campos de concentración o de exterminio.

Giorgio Perlasca, antiguo excombatiente en la Guerra Civil Española a las órdenes del General Franco, recibió al licenciarse, como muestra de agradecimiento, un salvoconducto que podría hacer valer como de carta de presentación ante cualquier Legación española en el mundo. Y efectivamente, este ciudadano italiano, lleno de audacia y generosidad, hizo uso de tales prerrogativas en beneficio de víctimas inocentes del terror nazi.

En esta película hay un personaje que brilla con luz propia, Giorgio Perlasca, hombre de negocios italiano, circunstancialmente en Budapest en un momento en que los judíos eran víctimas de una dura represión. Había combatido como voluntario en la guerra civil española, movido por su íntima repulsa de la persecución a que estaba siendo sometida la Iglesia Católica. Esto ya nos da una idea del carácter de este hombre. Nada tenía que ver con aquél lejano conflicto, pero su sentido del deber y la responsabilidad le empujaron a luchar por defender al débil y la justicia. Como agradecimiento a su participación, había recibido un salvoconducto firmado por el mismísimo generalísimo Franco y que podría utilizar en beneficio propio en caso de necesidad. Pues bien, cuando se percata de la situación crítica que atraviesan los judíos en Budapest, no duda en utilizar el documento en favor de aquellas personas. Giorgio Perlasca es una persona de aspecto corriente, que podría pasar desapercibido con facilidad, pero a medida que lo vamos conociendo es tal el cúmulo de virtudes que atesora que, poco a poco, el espectador va quedando fascinado por la bondad y valentía que dejan translucir sus acciones. Su espíritu audaz está hondamente arraigado en la fortaleza y va acompañado de una generosidad sin fisuras, de una valentía asombrosa, de una constancia a prueba de “bombas” y de una responsabilidad propia de un espíritu libre y formado.

Giorgio Perlasca, es testigo de la persecución sufrida por los judíos húngaros en los momentos finales de la Segunda Guerra Mundial. Nuevamente la guerra como telón de fondo de actitudes heroicas. Contempla las atrocidades cometidas con seres humanos inocentes y, consciente de sus posibilidades, decide hacer todo lo posible por salvar a los que pueda. Sabe perfectamente que no podrá hacerlo con todos y que el riesgo será grande, poniendo en juego su propia vida, pero no puede quedarse cruzado de brazos y decide luchar. Sin embargo, no se trata de ningún insensato, pues tiene en su mano determinadas bazas que, convenientemente utilizadas, podrían dar sus frutos.


La actitud del “cónsul” está lejos de la cobardía pero, ¿no cabría tildarla de temeraria, al poner en serio aprieto su propia supervivencia? Es cierto que por momentos parece que así sea, pero no cabe duda de que no se mueve por llamar la atención, ni se considera un superhombre. Toda su actuación es fruto de la reflexión y parece poner en práctica aquello de que “nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”. Su vida es lo más valioso que tiene, pero la pone en juego precisamente para salvar otras. Y lo logra.

Junto al “cónsul”, el abogado Vargas, es un hombre de indudable atractivo. Toda la labor de aquél no habría sido posible sin la colaboración de este hombre humilde y valiente, que comprende rápidamente quién es el líder y se pone a su servicio sin afán de protagonismo. Es un hombre sabio y prudente, perfecto contrapeso de la impulsividad de Perlasca.

Como no podía ser de otro modo, en esta película las antipatías son patrimonio exclusivo de los oficiales alemanes y de algún que otro militar húngaro. Vistos en conjunto, son la antítesis de lo que entendemos por personas de bien. Así, vemos comportamientos corruptos, doble moral, desprecio por la vida y los sentimientos de los adversarios, crueldad innecesaria, espíritu de venganza, sadismo, injusticia… y un largo etcétera.


El Cónsul Perlasca es una película de indudable valor histórico. Es muy interesante su valor testimonial y, al mismo tiempo, un merecido homenaje a las personas que en situaciones difíciles arriesgan su vida por los demás. Viene bien recordar la situación a la que puede llegar una sociedad claudicante y dominada por la comodidad o el miedo. El bien común y el respeto que toda persona merece se va fraguando en el día a día de cada ciudadano. Es muy difícil, al menos en nuestro entorno, que un estado pueda avasallar a un sector de la ciudadanía si no se da una complicidad, aunque sea por omisión, de la gran mayoría del pueblo. Conviene recordar que una sociedad democrática pierde su esencia y se corrompe, cuando olvida que la soberanía popular tiene un límite que no debe sobrepasar, el respeto a la ley natural y a la dignidad de todo
ser humano.

En un momento en que domina la cultura de lo fácil y lo cómodo, donde el esfuerzo ha sido desterrado del lenguaje cotidiano y se impone la soberanía del “yo, ya”, la visión de una historia como ésta, basada en hechos reales, puede servir de desperetador y de concienciación de la responsabilidad que todos tenemos ante el sufrimiento ajeno. No podemos permanecer indiferentes y cada uno, en su ambiente y según sus posibilidades, puede y debe contribuir a ir forjando un mundo más justo, sin descargar nuestra conciencia y responsabilidad en quienes ostentan el poder.

El Cónsul podría haber abandonado su empresa sin haber llegado hasta el final. Las circunstancias eran tan difíciles y los frutos cosechados tan magníficos, que sobraban motivos para darse por satisfecho. Nadie podría, jamás, haberle reprochado nada. Sin embargo su conciencia, rectamente formada, a la que no podría engañar jamás, hizo que no claudicara y consiguiera arrastrar a otros a una vida más comprometida con los demás.

Destaca la música de Ennio Morricone y su estilo realista, aunque le pesa un poco el haber sido concebida como miniserie televisiva.

Más información en decine21.com

7 de junio de 2010

SOPHIE SCHOLL: LOS ÚLTIMOS DÍAS (2005). Marc Rothemund. Drama.

LA HISTORIA DE UNA JOVEN HEROÍNA QUE SE ATREVIÓ A DESAFIAR AL PODER NAZI.

Munich, 1943. Un grupo de jóvenes, en su mayoría universitarios, recurre a la resistencia pasiva como única solución para enfrentarse a los nazis. Así nace "La Rosa Blanca", un movimiento con un solo propósito: la caída del Tercer Reich.

El 18 de febrero de 1943 Sophie Scholl, la única mujer del grupo, es detenida junto a su hermano mientras distribuyen panfletos en la universidad. Durante los días siguientes será sometida a un duro interrogatorio que acabará conviertiéndose en un duelo psicológico con el oficial Mohr.

Finalmente, ante unas pruebas aplastantes y en un intento desesperado para proteger a su hermano y los miembros de la Rosa Blanca, acabará confesando. Conmovido por la infrecuente valentía de Sophie, Robert Mohr le ofrece una escapatoria a cambio de traicionar sus ideales...

Personajes

Al igual que en Gallipoli, que veíamos hace unos días, en esta película nos encontramos ante una persona singularmente atractiva –Sophie Scholl-. Una vez más observamos cómo las virtudes dotan a la persona de un encanto especial. No obstante, es preciso mencionar que, aunque como principal protagonista de la historia, nos centraremos en ella, gran parte de los comentarios serían igualmente aplicables a su hermano.

Estamos en Munich, febrero de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial. Un grupo de jóvenes universitarios forman parte de La Rosa Blanca, organización clandestina que lucha por derrocar el régimen nazi con métodos no violentos –reparten octavillas, mandan cartas, realizan pintadas…-. Sophie forma parte de ella.

Al comienzo de la película la vemos escuchando la radio y cantando junto a una amiga. Es una joven alegre y normal; sin nada destacable a simple vista. Sin embargo, mientras gran parte de la sociedad alemana permanece aletargada ante la barbarie, ella y otros pocos jóvenes, son capaces de asumir grandes riesgos por un ideal, pues sus acciones pudieran llegar a ser castigadas con la pena de muerte. No es posible permanecer indiferentes ante la justicia y la falta de libertad. Es preciso actuar y lo hacen. Con los medios de que disponen y sin falsas excusas.


Esta chica normal, ya no lo es tanto cuando la vemos asumir con valentía la responsabilidad de repartir octavillas en la universidad. Y a partir de su detención su personalidad se va agigantando momento a momento. Es una auténtica heroína de nuestro tiempo. Demuestra gran generosidad cuando se declara culpable con la esperanza de salvar a su hermano y otros amigos. Soporta el duro interrogatorio con fortaleza y paciencia. No cede al chantaje y renuncia a un trato favorable si ello implica delatar a sus colegas. Tiene momentos de debilidad, tiene miedo, pero no es cobarde y se sobrepone con fortaleza apoyada en la oración. La Fe y la Esperanza son poderosas aliadas en momentos de prueba, también el apoyo humano –su compañera de celda será de gran ayuda-.

Como contrapartida tenemos al investigador Mörh y al presidente del tribunal donde será juzgada. El primero es un cínico que, aunque hay momentos en que parece inquietarse con las respuestas de Sophie, prefiere aferrarse a la “ley” y quitarse de problemas. El juez, por su parte, es una ser caricaturesco. Se hace especialmente repulsivo por su total desprecio de la dignidad humana de los acusados, por su parcialidad y su fanatismo desequilibrado. Así como Möhr deja translucir leves destellos de humanidad, el juez es un personaje carente de la más mínima humanidad.

La película es muy adecuada para despertar las conciencias dormidas sobre la responsabilidad que todos tenemos en la mejora de la sociedad. Aunque parezca que no podemos hacer nada ante la injusticia, si todos los que pensamos de modo acomodaticio reaccionáramos con la valentía y fortaleza de Sophie, en lugar de quejarnos tanto, seguramente que tendríamos menos motivos para lamentarnos.

La historia tiene muchos puntos de interés. En primer lugar, como documento histórico es una oportunidad de acercarse a la resistencia interna al régimen nazi. En segundo lugar, muestra las trágicas consecuencias de la cobardía colectiva. Y, para terminar, vemos el triunfo de la virtud sobre la falta de ella; la indomable grandeza del ser humano cuando es fiel a sí mismo.


Sophie Scholl y la fortaleza

También Sophie Scholl y su hermano son un ejemplo de fortaleza. Igualmente nos encontramos, como en Gallipoli, en una ambiente de guerra –ahora le toca el turno a la Segunda Guerra Mundial- y frente a la pasividad de gran parte del pueblo alemán ante los desmanes del nazismo, hay una serie de personas –en este caso jóvenes universitarios agrupados en torno a la organización La Rosa Blanca-, que sienten una intranquilidad interior que les impulsa a luchar contra el injusto ambiente dominante. Sería mucho más cómodo mirar para otro lado y justificarse aduciendo la imposibilidad de hacer frente a una máquina tan poderosa, pero eso sería traicionar sus propias convicciones y renunciar a un mundo más justo, en el que la libertad y la dignidad humana ocuparan el lugar que merecen. En la actitud de estos hermanos juega un papel importante su formación cristiana y la educación recibida en el hogar. Son personas de carne y hueso, con miedos e inseguridades, pero con la fuerte convicción de que la vida no tiene sentido si se achantan y abandonan los principios que la han guiado. Como en otras personas que viven esta virtud, vemos que en Sophie concurren muchas otras. Así observamos que es ejemplo, entre otras, de paciencia, valentía, audacia, generosidad, constancia o responsabilidad, lo que no excluye momentos de abatimiento. Y como telón de fondo, la libertad, valor supremo sin el cual la persona no puede desarrollarse como tal. Tanto Sophie como Archy, ponen en juego su espíritu libre para mantenerse firmes en sus decisiones.

Más información en Cinemanet y decine21.

23 de abril de 2010

DIARIO. Hélène Berr.

Una joven camina en el París de 1942. Y como desde la primavera de este año experimenta una inquietud y un presentimiento, en abril ha comenzado a escribir un diario. Desde entonces ha transcurrido más de medio siglo, pero en cada página estamos, con ella, en el presente. Acompañamos día tras día a aquella muchacha que se sentía tan sola en el París ocupado. Su voz es tan próxima, en el silencio de aquel París... Patrick Modiano, comienzo del Prefacio.

Diario de gran calidad literaria en el que Hélène, una joven universitaria judía, de intensos sentimientos, lúcida, serena, fuerte, narra su vida en París, donde disfruta de la belleza de la ciudad, de la literatura, de la música y de sus amigos. La exquisita sensibilidad de estas páginas las convierten en un documento de alto interés. Selección Literaria LIBRERÍAS TROA.

Contraportada.

Entre abril de 1942 y marzo de 1944, Hélène Berr, estudiante en la Sorbona, escribió un diario, un documento intensamente emotivo, íntimo, conmovedor y atroz, además de un texto de una madurez literaria asombrosa. Al principio, su amistad con otros estudiantes y profesores, la música y la vida familiar conforman la imagen de una mujer feliz y realizada. Tiene veintiún años, y su belleza es equiparable a su talento.

Junto con amigos, toca el violín y se refugia de la cotidianeidad en lo que ella llama la "magia egoísta" de la literatura inglesa. Pero estamos en el París de la ocupación nazi y su familia es judía. Aunque su padre -que fue un soldado francés condecorado en la Primera Guerra Mundial y ahora dirige una empresa química- está completamente asimilado, empieza a asaltarle la preocupación. Y justo entonces se ordena a los judíos que lleven la estrella amarilla. A pesar de la dificultad, Hélène se muestra tranquila y sensata, y sigue con su rutina. y cuida de los niños de familias judías deportadas.

Finalmente, en marzo de 1944, Hélène y su familia son arrestados, llevados al campo de tránsito de Drancy y, poco después, enviados a Auschwitz. Como se descubre más tarde, viaja en la «marcha de la muerte» a Bergen-Belsen y muere en 1945, sólo unos días antes de que liberen el campo. Las últimas palabras del diario que había mandado que guardaran para su prometido, que estaba en Inglaterra con la Francia Libre, eran: «¡Horror! ¡Horror! ¡Horror!», un eco horroroso y conmovedor de sus estudios de filología inglesa. Un libro de tan extraordinario impacto internacional que se le ha comparado con el Diario de Ana Frank, y que cuenta con un prologuista de excepción y buen conocedor del tema: Patrick Modiano.

Hélène Berr.

Hélène Berr (1921-1945) tiene veintiún años cuando empieza a escribir su diario. El año 1942 y las leyes antijudías de Vichy darán un vuelco a su vida. Muere en Bergen-Belsen unos días antes de la liberación del campo. Durante cincuenta años, la existencia de este manuscrito constituyó sólo un doloroso tesoro familiar. En 2002, su sobrina Mariette, con el acuerdo de los otros miembros de la familia Berr, donó el original al Memorial del Holocausto de París, y desde que se decidió hacer una edición pública del manuscrito, se ha convertido rápidamente en un texto mítico.

Edición.

Hélène Berr. Diario (1942-1944), seguido de Hélene Berr , una vida confiscada, por Mariette Job. Prefacio de Patrick Modiano. Traducción de Jaime Zulaika. Editorial Anagrama (Barcelona). Título de la edición original: Journal (Éditions Tallandier, París 2008). Hay dos ediciones disponibles: Panorama de Narrativas (PN 720) y Compactos (CM 510).

Leer un fragmento del libro (Web de Editorial Anagrama).

13 de febrero de 2010

KANAL. Andrzej Wajda. Bélico.


Kanal es una historia bastante dura, que se desarrolla en gran parte bajo el suelo de Varsovia, en las cloacas que recorren la ciudad, de ahí el título. Está dirigida por Andrzej Wajda y se enmarca en una especie de cine para el recuerdo y contra el olvido.

La película se estrenó en 1957, con los acontecimientos que narra todavía próximos. Estamos en plena II Guerra Mundial con Varsovia a punto de caer definitivamente en manos de los nazis. Distintas panorámicas nos ofrecen una visión desolada de la ciudad. Ruinas, gente vagando sin rumbo, sin esperanza, enajenada, perdida... Este es el contexto de nuestra película y sus protagonistas un grupo de resistentes que, asediados por el enemigo decide huir a través de canales subterráneos. En realidad las cloacas por las que discurren los desperdicios de una ciudad aniquilada. La situación allí dentro es tan terrible, que ni los alemanes se atreven a entrar.

La atmófera de la película es opresiva, desgarrada, inhumana, sin esperanza. Desde el primer momento conocemos que el final será trágico, pero a pesar de ello se sigue con interés. De hecho viene bien recordar de vez en cuando adonde pueden conducir las utopías despojadas de trascendencia, con el hombre jugando a ser dios y arquitecto del universo; sin referencias ancladas en el derecho natural, negando la verdad y la capacidad de la razón para alcanzarla. Aunque el terror de la guerra, y más concretamente de la última Gran Guerra ha sido llevado al cine hasta la saciedad, esta cinta tiene la originalidad de darnos una visión poco frecuente: la de la insurgencia polaca que no se resiste a la pérdida de libertad que supone la invasión de Polonia por los alemanes.



Andrzej Wajda está considerado el gran maestro del cine polaco y esta película no sólo es fruto de su talento cinematográfico, también es consecuencia de su experiencia personal, pues él mismo luchó en la resistencia. Si desde el punto de vista formal y testimonial pocos reparos pueden ponerse a Kanal, Premio Especial del Jurado en Cannes 1957, no acaba de convencerme el pesimismo y la falta de esperanza que transpira la historia. Los protagonistas, a pesar de su indudable actitud heróica, dejan traslucir una ciereta amoralidad en sus comportamientos, como si se dijeran comamos y bebamos que mañana moriremos. Probablemente esto sea consecuencia de un planteamiento marxista de la existencia que, por cierto, parece que el director abandonó con posterioridad.

Actualmente podemos disfrutar en los cines de otra estupenda película -quizá una de los mejores estrenos de 2009- de este anciano maestro, Katyn, otro testimonio sobre la masacre polaca en la II Guerra Mundial. Está claro que hay experiencias que marcan para siempre la vida de los hombres.

Año de producción: 1957. País: Polonia. Director: Andrzej Wajda. Público apropiado: adultos. Género: Bélico. Duración: 91 minutos.

15 de noviembre de 2009

EL HUNDIMIENTO

Der Untergang

Oliver Hirschbiegel

DRAMA HISTÓRICO

Ejemplar recreación histórica de los últimos días de Hitler

Berlín, abril de 1945. Una encarnizada batalla se libra en las calles de la capital. Hitler y su círculo de confianza se han atrincherado en el búnker del Führer. Entre ellos se encuentra Traudl Junge, su secretaria personal.

A pesar de que Berlín ya no puede resistir más, el Führer se niega a abandonar la ciudad. Mientras el sangriento peso de la guerra cae sobre sus últimos defensores, Hitler prepara su despedida final.

Horas antes de suicidarse juntos, él y Eva Braun contraen matrimonio. Sus cadáveres deben ser incinerados para que no caigan en manos del enemigo. Muchos otros optan igualmente por el suicidio. Cuando la situación se hace insostenible, Magda Goebbels envenena a sus seis hijos y seguidamente su esposo y ella se quitan la vida. Poco después, Traudl Junge y otros supervivientes consiguen escapar en el último momento...



La película está basada en un libro del historiador Joachin Fest y en el propio testimonio de Traudl Junge quien, por cierto, aparece al comienzo y al final de la cinta dándole, si cabe, mayor verosimilitud a la historia. Asistimos a un testimonio espeluznante de lo que fue, o pudo haber sido, la vida en torno al Führer en los momentos finales de su vida. La interpretación de Bruno Ganz es sobresaliente y el retrato del Berlín asediado y desolado antes de su caída definitiva pone los pelos de punta. Vemos a un Hitler totalmente ajeno a la realidad de su fracaso, que tarda en asimilar la derrota, y a quienes le rodean que no saben, no quieren, o no tienen valor suficiente para enfrentársele. Cuesta imaginar que una persona con tal grado de desequilibrio y crueldad haya podido arrastrar a millones en una empresa de aterradora inhumanidad. Sin embargo, la realidad es tozuda y no es infrecuente contemplar, hoy día, cómo miles de personas se dejan seducir por personajes populistas creídos de su mesianismo. Ocurre que, normalmente, este tipo de líderes suelen ser personalidades complejas con facetas de indudable atractivo. Concretamente, en esta película, vemos a un Hitler sumamente atento con sus más íntimos, desplegando un trato exquisito con la propia Junge.

La película es magnífica y consigue atrapar al espectador a pesar de conocerse de antemano su trágico desenlace. Para ello se emplean los recursos del lenguaje cinematográfico de forma magistral, logrando un producto redondo e impactante en su aspecto formal. Pero más importante aún es su mensaje de fondo: cuando el hombre juega a ser dios, siembra un germen de destrucción de consecuencias proporcionadas al alcance de sus delirios; cuando la vida se reduce a un mero juego indivudualista de poder, vanidad y sensualidad, acaba sumiendo en la desesperación más siniestra.

Año de producción: 2004. País: Alemania, Austria e Italia. Director: Oliver Hirschbiegel. Principales intérepretes: Bruno Ganz, Alexandra Maria Lara, Ulrich Matthes. Público apropiado: Jóvenes. Género: Drama Histórico. Leer crítica en decine21.com.

14 de noviembre de 2008

EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS - John Boyne-

NOVELA


Bruno es un niño de nueve años que deja Berlín y se instala con su familia en una casa de campo junto a una alambrada. Es hijo de un oficial alemán y su padre debe asumir un nuevo destino. Una vez instalado, tendrá la oportunidad de entablar amistad con otro chico de su misma edad, es polaco, se llama Shamuel y habitualmente viste un pijama de rayas.

Se trata de un libro que ha alcanzado un éxito impresionante, a pesar de que lo que se cuenta no es precisamente un cuento de hadas. Probablemente tenga algo que ver el hecho de que esté narrado a modo de cuento infantil y su lectura no exija gran esfuerzo. Ahora bien, éxito no es sinónimo necesariamente de vulgaridad. Por el contrario, estamos ante una bella parábola sobre los muros que, en todas las épocas y en todos los lugares, tienden a interponerse entre unos y otros y, al mismo tiempo, un canto a la amistad verdadera que es capaz de derribarlos. Es cierto que puede abusar en exceso de situaciones melodramáticas, pero es muy original al presentar el horror de la persecución de inocentes desde el punto de vista de un niño, que apenas comprende lo que ve, pero intuye que algo grave está pasando.

Acaba de estrenarse su versión cinematográfica (Mark Herman), de indudable mérito y en cuyo guión ha colaborado el propio autor.

John Boyne, nació en Dublín (Irlanda), en 1971, donde reside habitualmente. Se formó en el conocido Trinity College y en la Universidad de East Anglia. Autor de otros libros, su éxito internacional llegó con esta obra; auténtico fenómeno editorial, traducida a treinta y cuatro idiomas y galardonada, entre otros, con el Irish Book Awards.

Autor: John Boyne. Editorial: Salamandra. 219 pág.

2 de septiembre de 2008

LA LADRONA DE LIBROS Markus Zusak

Novela Realista
Novela humana y emocionante, que describe las peripecias de una niña alemana de nueve años desde que es dada en adopción hasta el final de la II Guerra Mundial. Su nueva familia, gente sencilla, le enseña a leer y a través de los libros Liesel conseguirá distraerse durante los bombardeos y combatir la tristeza. Pero es el libro que ella misma está escribiendo el que al final le salvará la vida. (Lumen)
La obra es emocionante y dramática, con unos personajes llenos de valores humanos. Presenta la familia y la amistad como dos ámbitos fundamentales para el ser humano. Al mismo tiempo, muestra cómo los libros pueden llegar a ser esos compañeros inseparables que nos prestarán una ayuda esencial a lo largo de la vida y, especialmente, en los momentos difíciles.


Markus Zusak, joven escritor australiano especializado en literatura infantil, ha obtenido un enorme éxito con esta original obra, apta para todas las edades y escrita con gran sencillez y atractivo.
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