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6 de mayo de 2012

LES LYONNAIS (2011). Olivier Marchal. Thriller. Jóvenes-adultos. Estreno. ***

Olivier Marchal logra al cuarto intento un thriller po­deroso, par­cialmente basado en hechos reales. La his­toria de una banda criminal, la de los Lio­neses, tiene en su líder el eje dramático. Edmon Vidal, un gitano francés, lleva un tiem­po re­tirado, después de años de atracos, asaltos y pasos por la cárcel. Cuando su me­jor amigo y compinche del pasado es dete­nido, se siente obligado a ayudarle. La película está muy bien interpretada y se ha rodado con esmero. Lo venimos dicien­do desde hace tiempo: el cine francés no tiene nada que envidiar al mejor cine nor­teamericano en el género negro o polar, co­mo se quiera llamar. Fila Siete. (3,5/5)

El director de este vigoroso thriller es el curtido Olivier Marchal, actor y cineasta francés que comenzó su carrera profesional como inspector de policía, y que luego se ha convertido en un experto en películas y series policíacas. Lo bueno de esta cinta es que, siendo poco original, bastante violenta y puro género, da prioridad a los conflictos morales y dramáticos de los personajes, gracias a unos actores descomunales, como Gerard Lanvin. La cinta recuerda mucho a “El Padrino”, no sólo por ciertas situaciones, sino por su exaltación de los códigos de la lealtad y del honor. J. O. (Pantalla Grande). (7,5/10)


Fuente principal del film es el libro escrito por el propio Edmon Vidal, alias Momon, “Por un puñado de cerezas”, que alude a cómo su carrera fuera de la ley empezó por un robo menor, castigado con desmesura por motivos raciales. Además del referente claro de la obra de Francis Ford Coppola -los saltos temporales en la narración, el fatalismo que impide a Momon llevar una vida normal, y le empuja a hacer daño a las personas que quiere, el sentido de familia, honor y lealtad...-, manejado con personalidad, también parecen haber influido títulos sobre criminales recientes en Francia como Un profeta. DeCine21. (7/10)

23 de abril de 2012

SOUL SURFER (2011). Sean McNamara. Drama deportivo Jóvenes. Estreno. ***

Bethany Hamilton nació para estar en el agua, eso le dijeron y eso creyó toda la vida. Hawaiana e hija de surferos, apenas levantaba un palmo cuando se subió por primera vez a una tabla de surf. A los 13 años se disponía a competir por el título nacional, pero antes de poder hacerlo un tiburón le arrebató un brazo. Estuvo a punto de morir, pero poco después volvía a cabalgar las olas a bordo de una tabla. La historia emocionó y conquistó al público. Sean McNamara dramatiza estos hechos. Una película de superación personal y deportiva, un género predilecto del cine norteamericano. Fila Siete. (5/10).

La película es narrativamente convencional, muy clásica, y funciona correctamente, sin abusos melodramáticos, y sin recreaciones “gore”, ni siquiera en el ataque del tiburón. Nos brinda unas magníficas escenas de surf dignas del National Geographic. La cinta recrea esta historia de fe y superación. Tiene un tono muy comercial, y es muy americana, sin embargo tiene un aire de autenticidad y frescura que la hace amable, creíble y entrañable. El retrato que hace de la familia es muy positivo, una familia unida en la fe, leal y respetuosa con la libertad de sus miembros. J. O. Pantalla Grande. (7/10)


Sean McNamara tenía todas las papeletas para rodar un film convencional y plano, pues recoge todos los clichés del género de superación personal y triunfo ante la adversidad. Sin embargo, ha logrado una de esas películas con cierto encanto, por diversos detalles como por ejemplo que describe una sana relación entre la familia Hamilton, quizás un tanto utópica, pero bastante creíble. Se trata también el valor de la fe de la protagonista como apoyo fundamental a la hora de enfrentarse a la desgracia y seguir adelante. Acierta McNamara al narrar con elegancia y contención la parte más escabrosa. DeCine21.

12 de marzo de 2012

LOS IDUS DE MARZO (2011). George Clooney. Drama. Jóvenes. ****. Estreno

El gobernador Mike Morris es uno de los candidatos favoritos para hacerse con la nominación para la presidencia es­tadounidense por parte del partido demócra­ta. Para ello cuenta con la ayuda de sus dos principales hombres de confianza: su je­fe de prensa, Stephen Meyers, y su jefe de campaña, Paul Zara. En el otro ban­do está Tom Duffy, jefe de campaña del otro candidato principal. Las primarias de Ohio pondrán de relieve has­ta qué punto están dispuestos a llegar unos y otros por conseguir la nominación, así como la entereza de las bases donde se asien­tan sus idealismos y sus lealtades. Fila Siete.

Poder, prensa, sexo, chantaje, ambición, mentira… se combinan inteligentemente en esta cinta para mostrar cómo la corrupción es algo que empieza de forma sutil, siempre de la mano de un pequeño y a menudo comprensible error. No estamos ante una cinta maniquea de hombres puros frente a ambiciosos llenos de cinismo. Todos los personajes fueron honestos una vez, y se han ido manchando las manos tratando de sobrevivir en el mundo de la política. Pero Clooney no presenta una película cínica o sin perspectiva ética. Incluso el drama del aborto aparece dibujado con todo su siniestro rostro. J.O. (Pantalla Grande).


La película es todo un varapalo al cinismo que con frecuencia domina la escena política. Ritmo trepidante y diálogos bien escritos ayudan a hacer avanzar una narración que tiene un sostén fundamental en un reparto formidable. Se pinta bien la hipocresía, el juego sucio, la "flexibilidad" de lo que se suponían unos sólidos principios, el desprecio de la vida ajena, la banalidad de ciertas relaciones amorosas... Un gran acierto de Clooney es no haber hecho una película partidista. Al final de lo que está hablando es de principios en la actuación pública, para lo cual es necesario tenerlos, en primer lugar, en la vida personal. DeCine21.

18 de noviembre de 2011

HA NACIDO UNA ESTRELLA (1937). William A. Wellman. Melodrama. Jóvenes. *****. DVD.

Extraordinaria película estrenada en 1937, dirigida por William A. Wellman e interpretada por Janet Gaynor, Frederic March, Adolphe Menjou y Andy Devine en sus principales papeles. Se hizo con 7 nominaciones a los Oscar, consiguiendo finalmente sólo uno: al Mejor Argumento Original.

Cine dentro del cine. Nos cuenta la historia de Esther Blodgett, una chica de provincias loca por el cine. Sus padres, que no están muy conformes con esta chifladura de su hija, una y otra vez le insisten que debe dejarse de fantasías inútiles, que a nada conducen, y centrarse en lo que debería ser su prioridad en la vida: casarse y dedicarse a la familia. Pero Esther no parece estar muy de acuerdo con este planteamiento, y con la complicidad de su abuela, un personaje entrañable que sólo aparece cuando se la necesita, deja la seguridad del pueblo y la familia y se encamina a Hollywood, donde espera ver cumplidos todos sus sueños. Allí tendrá que luchar tenazmente para abrirse paso y comprobará que, como le advirtió su abuela Lettie, el triunfo profesional y la fama exigen pagar, normalmente, un alto precio.

Está muy bien interpretada -el reparto es excelente-, y la pareja protagonista (Gaynor y March) obtuvieron sendas nominaciones al Oscar, premios que finalmente recayeron en Spencer Tracy (Capitanes intrépidos) y Louise Rainer (La buena tierra).

El argumento está inspirado en la vida real de John Bowers, actor de cine mudo, y diversas anécdotas sobre el mundo del cine en aquella época. El guión, muy conseguido, es de Dorothy Parker, Alan Campbell y Robert Carson. A la historia, llena de emotividad, no le falta de nada: tiene ritmo, humor y drama, consiguiendo interesar al espectador, a pesar de estar ante una historia (de superación) mil veces vista en el cine.

En 1954, George Cukor dirigió un notable remake con el mismo título y protagonizado por Judi Garland, mientras que Frank Pierson, en 1976, puso al día la historia con Barbra Streisand en el papel de Esther. No obstante, ninguna de las dos supera la obra de Wellman.

Hay muchos asuntos de interés en Ha nacido una estrella: la necesidad de asentar la vida en algo más que la fama -que no siempre se alcanza y, si es que llega, desaparece antes de que nos demos cuenta-, la importancia de la lucha y el esfuerzo para alcanzar aquello que nos proponemos en la vida, la necesidad de apoyarnos en los demás -sin los cuales todo logro se torna imposible-, el problema de las adicciones -retrata muy bien las consecuencias del alcoholismo-, el sensacionalismo y la falta de escrúpulos en algunos medios de comunicación, y un largo etcétera.

Por lo que se refiere a los personajes, Esther y Norman, la pareja protagonista, son la cara y la cruz a la hora de afrontar los problemas de la vida. Ella se muestra fuerte en toda circunstancia, mientras que Norman, a pesar de haber triunfado, cegado por el brillo de la fama acaba convirtiéndose en un hombre débil e incapaz de afrontar su destino.

Más información en Filmaffinity y DeCine21.

28 de octubre de 2011

EL NOVENO DÍA (2004). Volker Schlöndorff. Drama. Jóvenes. ***. DVD.

Un ambicioso teniente de la Gestapo, que fue seminarista, hace salir al padre Kremer del campo de Dachau con el pretexto de permitirle acudir al cementerio a despedirse de su madre recién fallecida, pero realmente lo que quiere es que en el plazo de 9 días el sacerdote sea capaz de convencer al obispo de Luxemburgo, para que firme un comunicado que justifique la ocupación alemana. La amenaza es grave: si no lo consigue, su familia y sus compañeros de barracón pueden ser eliminados, pero si el obispo acepta, Kremer no deberá regresar al campo de concentración, su familia podrá abandonar el país y sus compañeros sacerdotes mejorarán sus condiciones de vida. Fila Siete.

El Noveno día es, ante todo, una película intimista, un ejercicio intelectual para entrar en la mente de los personajes y descubrir el juego de la conciencia. Gustará mucho a quien sepa entrar en esta dinámica. Salvo en determinados pasajes, se buscan los escenarios de interior y una fotografía fría que permitan centrarse en el duelo entre el sacerdote católico y el ideólogo nazi. No es lenta, pero la carga se encuentra sobre todo en las conversaciones, en diálogos con contenido. No se busca tanto la personalidad como las ideas. TELEVIDEO familiar.


La figura sacerdotal más impresionante que en los últimos años ha aparecido en la gran pantalla es, sin duda, el luxemburgués Henri Kremer, el protagonista de «El noveno día» (2004) de Volker Schlöndorff. El filme narra un hecho absolutamente fuera de lo común: el presbítero -que en realidad se llamaba Jean Bernard- pudo salir en febrero de 1942 del campo de concentración de Dachau; le dieron un permiso de diez días para asistir al entierro de su madre. Según recoge en sus recuerdos, la vida de los otros sacerdotes prisioneros en el campo dependía de su decisión de regresar voluntariamente tras esas vacaciones. La idea de que con ese permiso, la Gestapo buscaba «reeducarlo» para conseguir un éxito de propaganda -así suponía el sacerdote- proporciona la base para desarrollar el guión. El recurso que aplican los guionistas Eberhard Görner y Andreas Pflüger -hacer del jefe de la Gestapo en Luxemburgo un antiguo seminarista que, poco antes de la ordenación, dejó la religión católica para abrazar la ideología nazi- permite introducir el debate teológico que se encuentra en el centro del filme. Henri Kremer resiste a las sutiles tentaciones del nazi. Acerca de esto, el director Schlöndorff comentaba en una entrevista con el autor de estas líneas: «El film es la historia de una tentación; el sacerdote sabe desde un primer momento lo que es correcto y lo que no lo es; pero no sabe si tendrá las suficientes fuerzas». CINEMANET.

Más información en Decine21.

3 de junio de 2011

MAGNOLIAS DE ACERO (1989). Herbert Ross. Melodrama. Jóvenes-adultos. ***. DVD

Magnolias de Acero es la historia de seis mujeres muy diferentes y especiales, que viven en un pequeño pueblo de Luisiana. Seis mujeres con sus miedos y sus esperanzas; incisivas, irónicas o ingenuas; pero eternamente amigas. Está basada en la obra de teatro homónima de Robert Harling y adaptada al cine por él mismo. Dirigida por Herbert Ross, cuenta con un gran reparto.

Personajes

Si hay un protagonista que sobresalga sobre todos en esta emotiva película, es la amistad. Lazo que une y enriquece humanamente a seis amigas muy diferentes, pero con un denominador común: se quieren. Hay generosidad y sincero interés por las demás, solidaridad y apoyo en los momentos buenos… y en los malos. No obstante, haciendo un esfuerzo de síntesis, señalemos alguna cualidad destacable en cada una de las protagonistas femeninas:

M’Lynn es un ejemplo de generosidad y amor materno, capaz de asumir riesgos importantes por su hija mayor y de acompañarla en todo momento. Truvy no es menos generosa, destacando por su espíritu de servicio, su sociabilidad y afabilidad. Ouiser es la más controvertida del grupo, díscola y gruñona, está  presente cuando se la necesita y se esfuerza por superar su tendencia al aislamiento. Annelle tiene la valentía de recomponer su vida, es humilde y vive una sincera espiritualidad que intenta contagiar a las demás. Clairee es alegre, fomenta la unidad del grupo y no se conforma con la vida placentera y nostálgica a la que su viudedad, edad y sólida posición financiera parecían destinarla; es audaz y emprendedora. Por último, Shelby, es una joven alegre, generosa, amante de su familia y dispuesta a afrontar el riesgo de la maternidad.

Este catálogo de bondades no quiere decir que no haya sombras, pero la luz brilla en las tinieblas… Especialmente incívico resulta el comportamiento del padre Shelby.

Temas de interés

Magnolias de acero es una película que difícilmente envejecerá, pues la amistad es una valor perenne y este film es una estupenda radiografía de ella. También permite profundizar en las exigencias de la vida en sociedad, tanto en sentido amplio, como en el más reducido de la familia o vecindad.

No menos interés tienen dos cuestiones peliagudas que aparecen en escena: cómo afrontar la maternidad en caso de riesgo para la madre -¿puede el aborto ser la solución?-, y el espinoso tema de dónde está el límite entre evitar el ensañamiento terapéutico y la eutanasia. En la película faltan elementos de juicio para abordar este tema de forma ponderada, pero puede servir de apoyo para debatirlo.

Además, el valor de la familia, así como el amor y la unidad entre sus miembros queda patente en Magnolias de acero, también la bendición que supone la llegada de un nuevo miembro.

Valor educativo

La amistad implica compartir problemas e inquietudes, a pesar de las diferencias de carácter, de edad o extracción social. Exige saber escuchar y estar dispuesto a reprender con cariño cuando sea necesario, o a mostrar apoyo y solidaridad cuando el amigo lo requiere. Hay que esforzarse por comprender los puntos de vista ajenos, no juzgar, y cuando, a pesar de las advertencias, alguien persiste en una determinada actitud, no abandonarlo a sus consecuencias con el argumento egoísta de que “él se lo ha buscado”.

Fortaleza, valentía y optimismo ante las dificultades y en la enfermedad –“Todo lo que no nos mata acaba por fortalecernos”-, así como la necesidad de afrontar la realidad de la muerte con serenidad y esperanza, sin que ello esté reñido con un profundo dolor. En este aspecto, no cabe ninguna duda del importante apoyo que puede suponer tener la suerte de gozar de una visión trascendente de la vida.



Civilidad

La civilidad es una virtud muy positiva desde el punto de vista social, pues mejora el comportamiento de los ciudadanos –evita la rudeza y la barbarie- favoreciendo un clima propicio para la convivencia y la participación. Esto se ve muy bien en Magnolias de acero. Cuando las personas se tratan con cortesía, cuando impera el orden, el respeto, la urbanidad y la educación en las relaciones, entonces se crean comunidades donde la integración resulta más fácil y posible. No hay elementos discordantes, sino que todos contribuyen al fortalecimiento de la unidad. Evidentemente, como siempre, para hablar de virtud no basta con meros comportamientos formalmente exquisitos, sino que es necesario que este conjunto de actitudes que promueve la civilidad esté informado por el amor. Las protagonistas de esta estupenda película, por encima de cualquier otra consideración, se quieren. Y como se quieren, se apoyan, se respetan, son solidarias y leales. Gracias al cariño mutuo son capaces de superar temperamentos distintos y diferentes puntos de vista. Tienen defectos y tendencias desordenadas –unas más que otras-, pero como hay una actitud de fondo de serio interés por preservar la riqueza de la comunidad, nunca llega la sangre al río, todas las discordancias están controladas y rápidamente se reconducen cuando apuntan salirse de madre. La civilidad no viaja sola, siempre va acompañada de un rosario de virtudes que se sostienen unas a otras.
Más información en Decine21 y Wikipedia.

20 de mayo de 2011

LA REINA CRISTINA DE SUECIA (1933). Rouben Mamoulian. Drama histórico. Jóvenes. ****. DVD.

Título cumbre de la filmografía de Greta Garbo, en el papel de la legendaria soberana sueca del siglo XVII, que fue capaz de renunciar al trono por amor. Mamoulian supo dar a la historia el toque que requería, destacando la emotividad de algunas escenas.

Personajes

En honor a la verdad, tengo que decir que hay pocos personajes en esta historia que me hayan resultado “redondamente” atractivos. Tanto es así, que únicamente salvaría de la quema al sirviente personal de la reina, Aage (C. Aubrey Smith). Un personaje entrañable, cariñoso, servicial, y leal en cualquier circunstancia. Que no se excusa en el comportamiento nada convencional de su señora para dejar de servirla, llegando al extremo de seguirla más allá de lo que exigiría su deber.
La reina Cristina, por su parte, tiene algunas cualidades que la dotan de un peculiar atractivo como gobernante. Así, la vemos mantener su criterio –en contra de la guerra- a pesar de la oposición de toda la nobleza, o enfrentarse valientemente a la turba que pretende asaltar el palacio. Pero, sin duda, su gesto más heroico es la renuncia al trono por amor. Se trata de una actitud coherente y responsable, pues cuando constata que su punto de vista no es aceptado, no antepone sus intereses personales y decide abdicar en favor de la persona que mejor puede representar el ideal y la tradición sueca. Sin embargo, este cúmulo de virtudes se ve empañado por una moral sexual laxa y sin compromiso, llegando incluso a promocionar a tesorero real a su último amante. Precisamente es este último, Magnus (Ian Keith), el personaje más siniestro de la trama, con un repertorio bastante completo de actitudes negativas: deslealtad, ambición, mentira, instigación a la revuelta o venganza. En cuanto al embajador español, me parece un personaje tópico, sin interés, que cae fácilmente en las redes de la seducción femenina, llegando a olvidar su misión y comprometiendo seriamente –con razón o sin ella- la estabilidad de un reino por un amor insuficientemente madurado.

Temas de interés

La actitud de esta singular reina y el modo en que afrontó el conflicto entre las exigencias del cargo y sus intereses personales, puede ser un buen punto de partida para establecer un debate sobre el papel de la monarquía en la historia y en la actualidad.
Otra cuestión no menos interesante es el valor que quienes ostentan cargos representativos deben dar a sus principios y convicciones personales. Hasta qué punto puede ser conveniente y hasta necesario transigir con el punto de vista ajeno y, por el contrario, en qué momento es imperativo plantarse con honestidad, y tener la valentía de arrostrar las consecuencias.
Una tercera cuestión, muy de actualidad, sería el papel de la religión en la vida pública, qué debe entenderse por un Estado aconfesional y una laicidad correctamente entendida, frente a la ideología que defiende un integrismo laicista. La religión como elemento de unión y no como arma arrojadiza entre los pueblos.

Valor educativo

La importancia del auténtico amor conyugal en la vida de las personas. Las relaciones sexuales sin responsabilidad ni compromiso son incapaces de proporcionar la plenitud que prometen. Generan insatisfacción y conducen por un camino de búsqueda incesante y frustración permanente. El amor auténtico, el único capaz de colmar las ansias de felicidad humana, está hecho de entrega generosa y olvido de sí.
La necesidad de mantener una actitud vital coherente e íntegra en cualquier circunstancia, y no olvidar que el hombre, por mucho que lo intente, nunca tendrá un control absoluto sobre su futuro. Fijarse metas meramente humanas es renunciar a una vida plena.

Civilidad

La reina Cristina de Suecia es un buen ejemplo para contemplar esta virtud desde el punto de vista de quien ocupa un cargo público. La civilidad aplicada a quien ostenta autoridad, supone que el poder ha de ejercerse evitando actitudes extremas. Por un lado la tiranía –el tirano se apodera de sus funciones como dueño y no como representante, menosprecia injustamente a sus representados, se convierte en depredador, rompe la cohesión, fomenta la división y la confrontación, llegando incluso a erigirse en fuente del bien y del mal secuestrando la voluntad del pueblo-. En el otro, la actitud irresponsable o pusilánime de quien queriendo contentar a todos es incapaz de tomar las decisiones que se requieren en cada momento, aunque resulten dolorosas o difíciles de aceptar.
Además de evitar estos comportamientos extremos, la civilidad exige que autoridades y ciudadanos se preocupen de conocer, cada uno a su nivel, el funcionamiento de las instituciones y participen en su mejora –incluyendo la reforma del ordenamiento jurídico cuando sea necesario-, ejerzan sus derechos y cumplan con sus obligaciones. De este modo las autoridades tendrán siempre como punto de mira el bien común, desempeñando su tarea con generosidad –sacrificando el interés individual en servicio de la comunidad-, preocupándose por mejorar su preparación y competencia –rodeándose de asesores competentes, más allá de afinidades personales o políticas-, ejerciendo el cargo con honestidad, sin fraudes ni engaños al pueblo, conociendo y respetando los límites de su autoridad, y dando cuentas de su desempeño.

Más información en Decine21. Otras fuentes: Guía del Vídeo-cine (Cátedra).

1 de mayo de 2011

THE COMPANY MEN (2010). John Wells. Drama. Jóvenes-adultos. ***. Estrenos.

Radiografía del fracaso del modelo económico basado en el éxito, el consumo, el dinero y las ganancias sin fin. Cuando una sociedad antepone el afán de tener a cualquier otra consideración, termina por destruirse a sí misma. Al final permanece lo auténtico: la familia, la amistad, el compañerismo y los valores que nos hacen verdaderamente humanos. CineCine.

Bobby Walker (Ben Affleck), un hombre seguro, familia feliz, profesión brillante y Porsche en la puerta, se queda en el paro. Pero no es el único. Sus compañeros de empresa, Phil Woodward (Chris Cooper) y Gene McClary (Tommy Lee Jones) compartirán con él un sitio en la cola del desempleo. John Wells, ganador de 5 Emmys por El Ala Oeste de la Casablanca y Urgencias, se estrena en la dirección cinematográfica con este retrato de la fractura del sueño americano. Contraste (Crítica).

John Wells rueda una película correcta, que no pasará a la historia del cine, pero que al menos resulta entretenida y contiene un par de ideas interesantes -que no quiere decir originales- sobre las penosas consecuencias de construir una sociedad únicamente sobre el pilar del dinero. De todas formas, más que en la historia, la película se apoya en los tres protagonistas: Ben Affleck cumple -su papel es el más dibujado- y a Tommy Lee Jones y a Chris Cooper les sobra experiencia para insuflar personalidad a sus secundarios. Fila Siete.


Su trama no es demasiado original, pero profundiza en las verdaderas coordenadas del desarrollo personal, exalta la unidad familiar y afirma su confianza en las segundas oportunidades, al tiempo que critica la falta de ética de muchas corporaciones empresariales y levanta acta de la deshumanización del modelo “yuppie” de triunfo material a cualquier precio. El tono es intimista, sereno, sin estridencias ideológicas ni melodramáticas. Y logra conectar con el espectador gracias al buen hacer de un reparto de lujo y de una fluida puesta en escena, que subraya siempre con acierto la perspectiva moral de cada situación. JJ Martín, COPE.
Más información en DeCine21.

23 de marzo de 2011

THERE BE DRAGONS. ENCONTRARÁS DRAGONES (2010). Roland Joffé. Drama biográfico. Jóvenes. ****. Estreno.

Encontrarás dragones es una historia de amor y de heroísmo que se desarrolla en medio de un ambiente dominado por los celos, el odio y la violencia; una historia de vidas apasionadas en un tiempo apasionante; un drama desgarrador que muestra cómo el perdón puede romper las cadenas del pasado.

Coincidiendo con el XXV aniversario de su película La Misión, Roland Joffé, ganador de la Palma de Oro en Cannes y nominado dos veces al Óscar de la Academia (además de La Misión, dirigió Los Gritos del Silencio y La ciudad de la alegría), ha escrito y dirigido una película apasionante cuya acción se inicia en 1911, se desarrolla en durante la Guerra Civil española (1936-1939) y concluye en el año 1982. La película trata de las malas relaciones de un periodista español, Roberto Torres (Dougray Scott) con su padre, que se enfrenta a la muerte precisamente cuando Roberto está investigando una serie de sucesos relacionados con el pasado de su familia.

La película cuenta con un equipo técnico y artístico de altura. El director de arte es Eugenio Zanetti (Restoration, Más allá de los sueños) premiado por la Academia de los Oscar. El vestuario es de Yvonne Blake, galardonada por la Academia (Nicolás y Alejandra, Supermán). Michele Burke, premiada por la Academia (En busca del fuego, Drácula), es la directora de maquillaje. Richard Nord, nominado por la Academia (El Fugitivo) es el director de montaje. Skip Lievsay, nominado al Oscar en 2011 por True Grit, es el encargado de la mezcla de sonido. Y el ganador de Oscar Stephen Warbeck (Shakespeare in Love, Billy Elliot) es el compositor de la banda sonora. Gabriel Beristain (Caravaggio) es el director de fotografía.

Cuando Roberto Torres (Dougray Scott), un periodista que vive en Londres, visita España en 1982 para hacer una serie de investigaciones sobre el Opus Dei, institución sobre la que piensa escribir un libro, se encuentra con un muro. Su más preciada fuente de información, su padre, Manolo Torres (Wes Bentley), se resiste a contarle la dolorosa historia que le relaciona con el Fundador, Josemaría Escrivá (Charlie Cox)...


A la calidad de un espectacular diseño de producción (en la trastienda hay tres ganadores de Oscar que recrean un arco temporal de 80 años, usando un presupuesto de 26 millones de euros), a la hermosa factura de la cinta (la fotografía y el montaje son muy buenos, la música de Warbeck es eficaz) se suma un reparto solvente con actores muy bien dirigidos. Joffé y su equipo -porque el cine es un trabajo de equipo, para bien y para mal- han logrado una gran película, conmovedora y apasionada, pensada para un público muy amplio. Una historia matizada, sin prejuicios, contada por un inglés de 66 años, judío, de izquierdas y agnóstico, que te da algo que no esperas. Sobre todo si eres español, tan dados como somos a los blancos y los negros, al "esto es lo que hay porque lo digo yo y que no me vengan con películas". Fila Siete.

Roland Joffé... Vuelve a alzar el vuelo con este arriesgado film, que aborda la figura de un personaje histórico, el fundador del Opus Dei, cuya vida discurre paralela a la de otro personaje creado para la ocasión, Manolo Torres, que habría sido buen amigo de la infancia. Tal recurso y el de la indagación periodística sirven para deslizarse del presente al pasado, y reflexionar sobre las distintas reacciones que se pueden dar a las situaciones duras que trae consigo la vida. Pueden entonces alzarse los "dragones" -feliz y hermosa expresión de Joffé, destinada a perdurar en el imaginario colectivo- que conducen a una espiral de odio y violencia, o ser dominados éstos por una respuesta basada en el amor y el perdón, respaldada por las convicciones religiosas... El film supone el regreso estelar de Joffé, que narra una historia muy humana, intensa y emocionante. Decine21.


Me ha gustado Encontrarás dragones. Además, en versión original subtitulada, he podido disfrutar del excelente trabajo de todos los actores, entre los que brilla especialmente Charlie Cox. Estoy convencido de que nadie que se acerque a esta película desprovisto de prejuicios quedará defraudado. Se podrá discutir si estamos ante una obra notable o sobresaliente, pero es difícil cuestionar la calidad de su factura. Nada desentona. Hay esmero en el guión, en la cuidada ambientación, en la fotografía, en el vestuario, en la música, en el reparto, en la planificación, en el ritmo y en la humanidad de los conflictos que plantea. La historia tiene ingredientes como para gustar a un amplio espectro de público; hay acción, aventura, tensión, romance, drama, venganza, perdón, rencor, amor... Todo esto realizado con un encomiable respeto del trasfondo histórico. Nos descubrimos ante Joffé por su enfoque sobre la Guerra Civil, desprovisto de prejuicios ideológicos y centrado en el aspecto humano de la contienda. Y qué decir de la honestidad con que trata al joven Jose María Escrivá. Es cierto que recurre a personajes y situaciones puramente ficticias, pero lo hace al servicio de la historia cinematográfica, para dotarla de atractivo visual, y sin que ello implique traicionar en lo sustancial la verdad histórica. En suma, una película que merece la pena, que se recordará durante mucho tiempo, que emociona, entretiene, engancha... y hace pensar. Una película que hace atractivo el bien, el perdón, la reconciliación, la lealtad, el sacrificio y el amor. CineCine.

26 de octubre de 2010

AROUND THE BEND (2004). Jordan Roberts. Tragicomedia. Jóvenes-Adultos. ***

Jason Lair (Josh Lucas) es un hombre sencillo, empleado de banca, que está pasando por una mala situación -acaba de ser abandonado por su mujer-, tras quedar solo a cargo de su hijo de seis años y de Henry (Michael Caine), su propio abuelo, que está bastante enfermo. Sólo desea tener una vida normal, pero la situación familiar en la que se encuentra, no es precisamente la más adecuada para ello. Henry, por su parte, es consciente de que su vida no ha sido fácil y que aunque las decisiones del pasado, no siempre acertadas, han ido condicionando su existencia, nunca es tarde para rectificar el rumbo. Así que cuando, de forma inesperada, se presenta Turner (Christopher Walken), padre de Jason e hijo de Henry, éste concibe un plan descabellado que, tal vez, consiga arreglar algunas cuentas pendientes con el pasado. Sin embargo, después de la ausencia de treinta años de Turner, sobre el que pesa un pasado oscuro -drogas, cárcel...-, no será fácil que estos cuatro hombres recompongan una situación familiar quebrada desde hace tanto tiempo.

Esta premiada película -Mejor Película en el Festival de San Diego 2004 y Premio del Jurado en el Festival de Cine Mundial de Montreal el mismo año-, aunque recomendable, no nos parece extraordinaria. Los temas de fondo, las relaciones padre-hijo, la unidad familiar, el perdón y la reconciliación, o la lealtad, son sugerentes. Además, en ningún momento se cuestiona la importancia de todos ellos. Sin embargo, el tono tragicómico y surrealista, a veces poco creíble, le resta profundidad a la cinta y es causante de que el espectador no acabe de sintonizar del todo ni con la historia, ni con los personajes.


Desde luego, nada que reprochar a los actores, que están bien en su papel, especialmente Christopher Walken. Tampoco a la puesta en escena, con una fotografía y música realmente bonitas. Es el tono general de la historia el que no acaba de convencer. Así, aunque el mensaje es muy positivo, lo rocambolesco de la situación y alguna que otra broma de mal gusto, le quita garra. En definitiva, una película interesante, y también valiente por abordar el callejón sin salida en el que, paradójicamente, se convirtió la vida de muchas personas deslumbradas por la liberación prometida en aquél demoledor 68.

8 de octubre de 2010

ADIÓS, MUCHACHOS (1987). Louis Malle. Drama. Jóvenes. *****

Durante la ocupación alemana en Francia, en un colegio interno para chicos, dirigido por religiosos católicos, Julián, un muchacho de trece años, queda impresionado por la personalidad de Bonnet, un nuevo compañero que ingresa en el colegio. Poco a poco averigua qué hay de diferente en el nuevo: es judío.

Personajes

El protagonista indiscutible de la película es Julien Quentin, un chico de doce años inteligente y despierto, que no lleva muy bien estudiar en un internado. Es pillo y aprovechado, con vocación de líder. No es mal estudiante. Cuando conoce a Jean Bonnet, enseguida se percata de que tiene en él a un duro rival. Sin embargo, a medida que comparten clases, estudios, lecturas, juegos y aventuras, surge la amistad, que se torna más fuerte que el miedo. Cuando descubre que Bonnet es judío, hace gala de lealtad, solidaridad y respeto.

Jean es trabajador, alegre –dadas las circunstancias-, generoso, valiente, capaz de cultivar la auténtica amistad, y de mostrarse agradecido. Sorprende la fidelidad a sus creencias –reza y no come cerdo- en un ambiente hostil.

El padre superior puede tomarse como prototipo de quien tiene hambre y sed de justicia. Aunque la ley prohíbe ocultar judíos, tiene claro que tales normas no obligan en conciencia y hace lo posible por reparar el daño que el nazismo causa en seres inocentes. Actitud audaz y llena de fortaleza, capaz de asumir riesgos con generosidad. También hace gala de un exquisito respeto por las creencias ajenas y de un concepto elevado de la libertad y de la misión del educador.

En el lado negativo dos personajes, Jóseph, desleal y traidor, además de ladrón, y la hermana religiosa que, debiendo se ejemplo de caridad, sucumbe al miedo o quizás es víctima de los prejuicios.

Temas de interés

Es una muestra exquisita de las consecuencias de la injusticia y del resultado real al que conducen las ideologías nihilistas, que niegan la trascendencia y la misma verdad natural. Cuando una sociedad rompe amarras con la verdad puede desembocar en la más absoluta tiranía, aunque envuelta en ropajes de dignidad democrática. Donde reina el individualismo materialista y relativista, la autoridad se sirve a sí misma y las personas solo interesan en cuanto son útiles. Pero incluso en esas situaciones, hay personas que no pierden la esperanza y afrontan de forma valiente y concreta, cada uno según sus circunstancias, la hermosa tarea de hacer un mundo más justo.

Cuando arrecian las críticas contra los colegios confesionales, Adiós muchachos es un valioso ejemplo del alto concepto de la persona, y de sus valores, que se cultiva en muchos de ellos. Ni rastro de intolerancia, ni de perverso adoctrinamiento. Por el contrario, se fomenta la libertad auténtica, valor indispensable para el desarrollo de las virtudes y la maduración personal.

Valor educativo

Como en otras películas donde el terror nazi está presente, es incuestionable su valor testimonial de unos acontecimientos y de una época, no tan lejana, que ojalá no vuelvan a producirse. Permite reflexionar sobre las causas que desembocaron en dicha situación y la importancia de no escudarse en deficiencias sociales o políticas, para eludir la propia responsabilidad hacia el bien común.

Hace un estupendo retrato de la adolescencia, de sus inquietudes, de sus miedos y de sus interrogantes. Ayuda a comprender la igualdad radical entre todos los seres humanos, por encima de razas, creencias, ideologías u origen. La amistad y el respeto son posibles entre personas de diferente extracción social, y la solidaridad hacia quien más lo necesita una exigencia irrenunciable. Además, la vida de piedad se integra con naturalidad en sus vidas.

Más información en decine21.com.

7 de julio de 2010

LOS GRITOS DEL SILENCIO (1984). Drama bélico. Roland Joffé.


Sydney es un periodista del New York Times enviado a Camboya en 1972 como corresponsal de guerra. Al llegar allí conoce a Dith Pran, un nativo que se convierte en su guía e intérprete durante la guerra. En 1975, al caer el gobierno camboyano, los EE. UU. se retiran del país, y toda la familia de Pran emigra a Norteamérica excepto él, que se queda al lado del periodista para ayudarle a cubrir la noticia. Los dos se refugian en la embajada inglesa, pero cuando quieren abandonar el país el ejército revolucionario no permite salir a Pran de Camboya y lo recluyen en un campo de concentración, en el que pasará múltiples vicisitudes.

Personajes

Si la historia que nos cuenta Los gritos del silencio es interesante en sí misma, lo que la hace todavía más impactante es conocer que está basada en hechos reales. Es un fiel retrato de los horrores de la guerra de Camboya cuando los jemeres rojos se hacen con el poder. Cuenta las vicisitudes de Sydney Schanberg, corresponsal del New York Times y de su colega camboyano, el fotógrafo Dith Pran. Dith hace de guía e intérprete de Sydney, al que ayuda a salir airoso de situaciones muy complicadas facilitándole, además, la consecución de primicias informativas de gran trascendencia –por ejemplo, el resultado del erróneo bombardeo del poblado de Neak Luong por aviones B-52 norteamericanos-. Cuando los jemeres llegan a Phnom Penh, Sydney facilita la salida del país de la familia de Dith, pero acepta que éste se quede, a sabiendas de que ello seguramente lo condenaría a un trágico destino.

Aunque en principio parece que el protagonista principal de la historia es Sydney, me ha resultado mucho más atractivo Dith. Como veremos más adelante, es digno de admiración el modo en que este hombre sobrelleva los largos años de cautiverio y tortura, haciendo gala de una paciencia digna de admiración. Pero  su comportamiento no sólo es destacable en este aspecto, pues hay muchos otros rasgos que dotan a este fotógrafo camboyano de una personalidad sumamente atrayente.

Para empezar, tiene un sentido elevado de la amistad y la lealtad. Apreciamos cómo la primera tiene para él un valor muy importante, hasta el punto de ser razón más que suficiente para no quebrarse en las dificultades. Esto lo lleva a manifestar una lealtad sin fisuras hacia su amigo, convirtiéndose en sus manos y sus pies.

También hemos hablado de su fortaleza, esa capacidad de resistir y de acometer en situaciones extremas. Como periodista, siente que no puede marcharse de su país en un momento tan delicado y que su deber es quedarse para ser testigo ante el mundo de lo que allí ocurra; esto no es otra cosa que responsabilidad. Su grandeza de ánimo en las dificultades, magnanimidad. Su empeño constante sin desfallecer, perseverancia, y la ayuda constante al colega americano, generosidad.


Sydney es un personaje menos claro. Es un periodista con olfato, dispuesto a ser testigo de la verdad al precio que sea, sin miedo a denunciar los abusos de su propio país. Sin embargo, “tolera” que Pran se coloque en una situación sin salida, quizás anteponiendo un hipotético éxito profesional al bien del amigo. No obstante, una vez en Estados Unidos, la voz de la conciencia no lo deja tranquilo y lucha sin descanso por encontrar a Dith.

Como personajes especialmente negativos, al margen de los jemeres, podemos colocar a diverso personal diplomático europeo y estadounidense. Cuando las cosas se ponen difíciles salen corriendo sin mirar atrás y sin importarles mucho el destino de esas personas que, durante años, han sido fieles colaboradores, o los dos millones de refugiados condenados a la miseria y la masacre.

De interés

Esta historia toca un tema plenamente actual: las consecuencias para la población civil de decisiones planeadas a miles de kilómetros guiadas por objetivos geoestratégicos, los también llamados “daños colaterales”. No es lícito jugar alegremente con vidas ajenas y cuando, por causas de fuerza mayor, sea necesario emplear la fuerza, hay que actuar de forma proporcionada, procurando minimizar al máximo los daños que puedan ocasionarse.

Los gritos del silencio es, por otra parte, un testimonio de primera mano para conocer unos desgraciados hechos, ocurridos hace apenas unos años, en los que una vez más se pone de manifiesto la sinrazón y las terribles consecuencias de las revoluciones basadas en utopías de corte filocomunista.

Paciencia

Después de ver Los Gritos del Silencio, llegamos a la conclusión de que el personaje en el que esta virtud se manifiesta en grado heroico es Dith Pran. A partir del momento en que es apresado por los jemeres rojos, debe soportar unas condiciones de vida inhumanas y las acepta con serenidad. Ni se vuelve insensible, ni tiene brotes de ira o cae en una tristeza estéril. Gracias a la paciencia es capaz de analizar con nitidez la situación y esperar el momento oportuno para salir de ella. No tiene prisa ni se deja llevar por el apasionamiento, dejando pasar varios años hasta que llega su oportunidad de escapar. Vemos en todo momento a una persona centrada y equilibrada, sin manifestación alguna de resentimiento. Su serenidad da confianza a los demás, por eso lo siguen a ciegas cuando toma la decisión de huir.

Viendo la capacidad de resistencia de Pran, corroboramos que su paciencia tiene sólidos anclajes en otras muchas virtudes, especialmente en la fortaleza. Constatamos que su actitud no tiene nada que ver con la mera pasividad ante el sufrimiento, pues como decimos es parte de la virtud de la fortaleza, lo que le permite mantenerse fiel a sus principios sin perder la grandeza de ánimo. El recuerdo de los seres queridos es un acicate para no abandonar la lucha por la supervivencia y manejar de modo inteligente la situación, dándole sentido al dolor y al sufrimiento. Consciente de que se encuentra en una situación muy difícil que no puede controlar, sabe esperar con calma, dándole tiempo al tiempo, pues sabe que cada día que pasa es una victoria, comportándose con dignidad en todo momento.

Durante los años pasados en cautiverio, no alberga resentimiento alguno contra Sydney por haber salido airoso de la situación dejándolo abandonado a su suerte. Esta paz interior le permitió mantener el equilibrio en todo momento. De hecho, cuando al final se ve libre y se produce el esperado reencuentro, asume personalmente la responsabilidad de lo ocurrido. Como periodista era su obligación permanecer en Camboya, a sabiendas de que eso lo conduciría seguramente a la muerte.

20 de abril de 2010

GIGANTE (1956). George Stevens. Drama.

Dirigida en 1956 por George Stevens (Raíces Profundas, El Diario de Ana Frank, La historia más grande jamás contada,...), nos cuenta la historia de una familia a lo largo de más de 30 años y de cómo el petróleo transformó la sociedad tejana en el curso del siglo XX. Es una superproducción muy del gusto de la época, basada en una novela de Edna Ferber, que obtuvo nueve nominaniones a los Oscar, consiguiendo finalmente un único galardón, el premio al Mejor Director (el de la Mejor Película fue para discutida La vuelta al mundo en 80 días). Junto a Rock Hudson y Elisabeth Taylor, podemos disfrutar de la compañía del malogrado James Dean en su último papel.

La historia comienza cuando Bick Benedict (Rock Hudson), dueño de un inmenso rancho ganadero en Texas, viaja a Maryland para comprar un purasangre. Se hospeda en la rica hacienda del propietario del caballo, donde rigen la buena educación y las costumbres tradicionales. Allí conoce a Leslie Lynnton (Elizabeth Taylor), una de las hijas de los anfitriones. El flechazo entre Bick y Leslie es inmediato y se casan en la propia mansión aprovechando la estancia del joven Benedict.

El matrimonio se instala en Reata, el rancho tejano propiedad de los Benedict desde hace varias generaciones. Iniciada la convivencia, pronto surgen diferencias ideológicas y culturales entre los esposos. Son dos modos diferentes de entender la vida, radicalmente opuestos y difíciles de conciliar. Leslie no entiende la discrimación que sufren los jornaleros ni las barreras que impiden el trato con los hispanos, reducidos a mera fuerza laboral. Poco apoyo encuentra Leslie entre sus nuevos vecinos y amigos, rudos rancheros en su mayoría, ni en sus respecivas esposas. Únicamente Jett (James Dean), enamorado secretamente de ella, parece comprenderla. Sin embargo, todo este mundo que parecía rígido como una estatua y llamado a permanecer inalterable durante generaciones, sufrirá una convulsión cuando se descubra que bajo las áridas tierras hay gran cantidad de oro negro.


Gigante, por encima de todo, es una historia de amor entre dos esposos que se quieren y que permanecen fieles durante toda su vida. Tienen puntos de vista diferentes sobre muchas cuestiones, algunas fundamentales, hasta el punto de pasar por momentos en que el matrimonio parece que se va a pique. Sin embargo no hay obstáculo que el amor auténtico, hecho de entrega generosa, no pueda superar. Aunque en honor a la verdad, el éxito recae fundamentalmente en la inteligente, leal y cariñosa Leslie. Su fidelidad contra viento y marea a los compromisos libremente adquiridos, es su receta májica sabiamente empleada.

En una película tan larga como ésta, 201 minutos, hay tiempo suficiente para tocar muchos palos. Por ejemplo, asistimos como espectadores de excepción a la tensión entre tradición y modernidad. La primera representada por la tierra, el ganado y la discrimación racial, la segunda por el petróleo y la obscena riqueza que trae consigo. Bick debe decidir entre conservar Reata tal y como ha sido desde hace décadas o rendirse a la tentación del dinero fácil.

También los conflictos generacionales tienen su sitio a lo largo del metraje. El futuro de los hijos está en sus propias manos. Los padres hacen bastante con procurarles una formación adecuada para encararlo libre y responsablemente, pero no pueden pretender guiar sus pasos de forma permanente.

El papel de James Dean es, quizás, el menos agradecido. Un personaje atormentado y desequilibrado a quien la fortuna económica no reporta la felicidad. Se pueden comprar muchas cosas con dinero, pero la felicidad está un paso más allá. Junto a los personajes de carne y hueso hay otro protagonista de excepción, Texas. Pocas películas han retratado mejor este estado sureño.

Año de producción: 1956. País: Estados Unidos. Director: George Stevens. Intérpretes: Rock Hudson, Elisabeth Taylor y James Dean. Duranción: 201 minutos. Público apropiado: jóvenes-adultos. Género: Drama. Más información: Decine21.com.

Óscar al Mejor Director (1956). Nominaciones: Mejor película, Mejor actor (Rock Hudson y James Dean), Mejor actriz secundaria (Mercedes McCambridge), Guión adaptado, Montaje, Dirección artística, Banda sonora y Vestuario.

1 de febrero de 2010

OPEN RANGE. Kevin Costner. Western

White, Jefe Boss, "Button" y Mose, son cuatro hombres que intentan escapar de su pasado, y qué mejor lugar para librarse de él que las grandes praderas, guiando el ganado en una tierra donde las únicas leyes las marca la naturaleza. Estrechamente unidos por el "Código del Lejano Oeste" -defender la justicia, ser fiel y leal a quien tienes al lado-, los vaqueros evitan por todos los medios hacer uso de la violencia. Pero su visita a Harmonville,  una ciudad fronteriza regida por la corrupción y la tiranía, donde reina la injusticia y el miedo, los pondrá en una difícil disyuntiva: transigir o luchar.

Se ve que Kevin Costner tiene buena mano para el western; ya lo demostró con la inolvidable Bailando con lobos, convertida por derecho propio en todo un clásico del género. Decimos esto, porque Open Range es otro magnífico exponente, con todos los ingredientes que conviertieron en su día a las películas del "oeste" en el género cinematográfico por excelencia. Me parece estupendo que en los últimos años hayan ido apareciendo títulos de calidad contrastada, como es el caso de Appaloosa o El tren de las 3:10 por citar las más recientes.

Open Range se estrenó en 2003 y contó con un reparto estelar. Junto al mencionado Costner en su doble papel de director y protagonista, contamos con la presencia del siempre eficaz Rober Duvall, y más en este tipo de papeles, Annette Bening o Diego Luna. Está rodada en unos paisajes increíbles, convertidos en un protagonista más de la historia, con un tempo lento y contemplativo, donde silencios y expresiones sugieren tanto como las palabras. La cuidada puesta en escena, acompañada de una eficaz banda sonora ayudan a redondear el film en su aspecto formal. Pero tampoco falta la acción, y en la media hora final tiene lugar un tiroteo espectacular y emocionante; sencillamente magistral, que recuerda en sus planteamientos a Solo ante el peligo -inolvidables Gary Cooper y Grace Kelly-.

Pero donde esta película hace mella es en la forma en que plasma la humanidad de los personajes. Cada uno de ellos tiene un perfil netamente dibujado. Jefe Boss, por ejemplo, es un hombre de una pieza, leal, paciente, comprensivo y generoso, capaz de poner su vida en peligro para defender a quien es injustamente tratado. No prejuzga, el pasado de la gente no le interesa, sólo el bien oculto tras la dura corteza con que la vida ha envuelto a muchos corazones. No se queda atrás en interés Charley Waite, un tipo que oculta un pasado turbio que lo tortura,  del que piensa que nunca podrá escapar. Y como nexo que da consistencia al grupo,  el amor que redime y derriba murallas. Por último, decir que la ciudad fronteriza en que se darrolla la historia, puede servir perfectamente como metáfora de la forma en que transcurre la vida de muchas personas; justo en el límite entre el bien y el mal, en el filo de la navaja, denostando el mal pero sin asumir compromisos que perturben la tranquilidad de su existencia.

Año de producción: 2003. País: Estados Unidos. Dirección: Kevin Costner. Intérpretes: Robert Duvall, Kevin Costner, Annette Bening. Duración: 110 minutos. Público apropiado: Jóvenes. Género: Western. Más información: decine21.com.
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