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7 de enero de 2011

ENSÉÑAME A QUERER (1958). George Seaton. Comedia. Jóvenes. ***

Agradable y divertida comedia romántica interpretada por un maduro Clark Gable -tan sólo rodó cuatro películas después de ésta- y una Doris Day bastante más jovencita, auténtica estrella del género a finales de los 50 y principios de los 60. Inolvidables son sus papeles junto a Rock Hudson -Confidencias de medianoche, Pijama para dos o No me mandes flores-. Enséñame a querer está dirigida por George Seaton -De ilusión también se vive (1948), La agustia de vivir (1954) o Aeropuerto (1970)-, que también destacó por su faceta como guionista en otras películas.

Junto a la pareja protagonista, podemos disfrutar de Gig Young en el papel de "tercero en discordia", habitual en este tipo de comedias, y que le valió la nominación al Oscar como Mejor Actor Secundario. El guión es divertido, y aunque tiene algún bache, va sembrando ingenio por aquí y por allá, planteando con inteligencia temas de cierto calado en torno al ejercicio del periodismo y a la capacitación profesional del periodista. Mérito que fue justamente recompesando con la nominación al Oscar al mejor Guión.

James Gannon (Clark Gable) es un veterano periodista, un poco de vuelta de todo, que maneja la redacción de un periódico de forma poco ortodoxa, con olfato, oficio y no poca anarquía. A pesar de su temperamento tosco, es apreciado y respetado por sus subordinados, pues reconocen estar en manos de un gran profesional. En su vida personal reina el desorden y el caos; nada de compromisos parece ser su lema. Le basta y le sobra con la redacción y sus chicos. Siente una gran estima por su profesión y tiene una idea muy clara del auténtico perfil del periodista de raza: alguien hecho a sí mismo y que se conoce todos los rincones de la empresa, tras haber comenzado, preferentemente, como chico de los recados. Desconfía y menosprecia la formación académica. Piensa que la universidad es incapaz de formar auténticos periodistas.

Sin embargo, cuando conoce a Erica Stone (Doris Day), joven y atractiva profesora de periodismo, sus sólidas convicciones sufren un terremoto. Lo que comienza siendo el interés propio de un hombre que sabe apreciar lo bello del sexo débil, acaba por cuestionar las convicciones sobre las que durante mucho tiempo ha articulado su pensamiento.

El detonante cómico de la historia se produce cuando Gannon decide matricularse en las clases de la señorita Stone ocultando su auténtica personalidad. A partir de aquí se desencadenan con humor y elegancia no pocos equívocos, un viaje desde el aborrecimiento al interés mutuo y un replantemiento existencial. Que la disfruten.

Fuentes: decine21

7 de julio de 2010

LOS GRITOS DEL SILENCIO (1984). Drama bélico. Roland Joffé.


Sydney es un periodista del New York Times enviado a Camboya en 1972 como corresponsal de guerra. Al llegar allí conoce a Dith Pran, un nativo que se convierte en su guía e intérprete durante la guerra. En 1975, al caer el gobierno camboyano, los EE. UU. se retiran del país, y toda la familia de Pran emigra a Norteamérica excepto él, que se queda al lado del periodista para ayudarle a cubrir la noticia. Los dos se refugian en la embajada inglesa, pero cuando quieren abandonar el país el ejército revolucionario no permite salir a Pran de Camboya y lo recluyen en un campo de concentración, en el que pasará múltiples vicisitudes.

Personajes

Si la historia que nos cuenta Los gritos del silencio es interesante en sí misma, lo que la hace todavía más impactante es conocer que está basada en hechos reales. Es un fiel retrato de los horrores de la guerra de Camboya cuando los jemeres rojos se hacen con el poder. Cuenta las vicisitudes de Sydney Schanberg, corresponsal del New York Times y de su colega camboyano, el fotógrafo Dith Pran. Dith hace de guía e intérprete de Sydney, al que ayuda a salir airoso de situaciones muy complicadas facilitándole, además, la consecución de primicias informativas de gran trascendencia –por ejemplo, el resultado del erróneo bombardeo del poblado de Neak Luong por aviones B-52 norteamericanos-. Cuando los jemeres llegan a Phnom Penh, Sydney facilita la salida del país de la familia de Dith, pero acepta que éste se quede, a sabiendas de que ello seguramente lo condenaría a un trágico destino.

Aunque en principio parece que el protagonista principal de la historia es Sydney, me ha resultado mucho más atractivo Dith. Como veremos más adelante, es digno de admiración el modo en que este hombre sobrelleva los largos años de cautiverio y tortura, haciendo gala de una paciencia digna de admiración. Pero  su comportamiento no sólo es destacable en este aspecto, pues hay muchos otros rasgos que dotan a este fotógrafo camboyano de una personalidad sumamente atrayente.

Para empezar, tiene un sentido elevado de la amistad y la lealtad. Apreciamos cómo la primera tiene para él un valor muy importante, hasta el punto de ser razón más que suficiente para no quebrarse en las dificultades. Esto lo lleva a manifestar una lealtad sin fisuras hacia su amigo, convirtiéndose en sus manos y sus pies.

También hemos hablado de su fortaleza, esa capacidad de resistir y de acometer en situaciones extremas. Como periodista, siente que no puede marcharse de su país en un momento tan delicado y que su deber es quedarse para ser testigo ante el mundo de lo que allí ocurra; esto no es otra cosa que responsabilidad. Su grandeza de ánimo en las dificultades, magnanimidad. Su empeño constante sin desfallecer, perseverancia, y la ayuda constante al colega americano, generosidad.


Sydney es un personaje menos claro. Es un periodista con olfato, dispuesto a ser testigo de la verdad al precio que sea, sin miedo a denunciar los abusos de su propio país. Sin embargo, “tolera” que Pran se coloque en una situación sin salida, quizás anteponiendo un hipotético éxito profesional al bien del amigo. No obstante, una vez en Estados Unidos, la voz de la conciencia no lo deja tranquilo y lucha sin descanso por encontrar a Dith.

Como personajes especialmente negativos, al margen de los jemeres, podemos colocar a diverso personal diplomático europeo y estadounidense. Cuando las cosas se ponen difíciles salen corriendo sin mirar atrás y sin importarles mucho el destino de esas personas que, durante años, han sido fieles colaboradores, o los dos millones de refugiados condenados a la miseria y la masacre.

De interés

Esta historia toca un tema plenamente actual: las consecuencias para la población civil de decisiones planeadas a miles de kilómetros guiadas por objetivos geoestratégicos, los también llamados “daños colaterales”. No es lícito jugar alegremente con vidas ajenas y cuando, por causas de fuerza mayor, sea necesario emplear la fuerza, hay que actuar de forma proporcionada, procurando minimizar al máximo los daños que puedan ocasionarse.

Los gritos del silencio es, por otra parte, un testimonio de primera mano para conocer unos desgraciados hechos, ocurridos hace apenas unos años, en los que una vez más se pone de manifiesto la sinrazón y las terribles consecuencias de las revoluciones basadas en utopías de corte filocomunista.

Paciencia

Después de ver Los Gritos del Silencio, llegamos a la conclusión de que el personaje en el que esta virtud se manifiesta en grado heroico es Dith Pran. A partir del momento en que es apresado por los jemeres rojos, debe soportar unas condiciones de vida inhumanas y las acepta con serenidad. Ni se vuelve insensible, ni tiene brotes de ira o cae en una tristeza estéril. Gracias a la paciencia es capaz de analizar con nitidez la situación y esperar el momento oportuno para salir de ella. No tiene prisa ni se deja llevar por el apasionamiento, dejando pasar varios años hasta que llega su oportunidad de escapar. Vemos en todo momento a una persona centrada y equilibrada, sin manifestación alguna de resentimiento. Su serenidad da confianza a los demás, por eso lo siguen a ciegas cuando toma la decisión de huir.

Viendo la capacidad de resistencia de Pran, corroboramos que su paciencia tiene sólidos anclajes en otras muchas virtudes, especialmente en la fortaleza. Constatamos que su actitud no tiene nada que ver con la mera pasividad ante el sufrimiento, pues como decimos es parte de la virtud de la fortaleza, lo que le permite mantenerse fiel a sus principios sin perder la grandeza de ánimo. El recuerdo de los seres queridos es un acicate para no abandonar la lucha por la supervivencia y manejar de modo inteligente la situación, dándole sentido al dolor y al sufrimiento. Consciente de que se encuentra en una situación muy difícil que no puede controlar, sabe esperar con calma, dándole tiempo al tiempo, pues sabe que cada día que pasa es una victoria, comportándose con dignidad en todo momento.

Durante los años pasados en cautiverio, no alberga resentimiento alguno contra Sydney por haber salido airoso de la situación dejándolo abandonado a su suerte. Esta paz interior le permitió mantener el equilibrio en todo momento. De hecho, cuando al final se ve libre y se produce el esperado reencuentro, asume personalmente la responsabilidad de lo ocurrido. Como periodista era su obligación permanecer en Camboya, a sabiendas de que eso lo conduciría seguramente a la muerte.

2 de mayo de 2010

UN CORAZÓN INVENCIBLE (2007). Michael Winterbotton. Drama.

Película dirigida por Michael Winterbotton, basada en las memorias de Mariane Pearl, esposa del periodista del Wall Street Journal, Daniel Pearl.

Mariane -embarazada de seis meses- y Daniel forman un matrimonio joven y atractivo que residen temporalmente en Karachi (Pakistán), donde trabajan como periodistas para medios internacionales. Daniel, estadounidense, es jefe de la oficina para el Sur de Asia del mencionado periódico, mientras que Mariane, de nacionalidad francesa, lo es de la radio pública de su país

La historia comienza justo cuando preparan la vuelta a casa. En medio de los preparativos del viaje, estamos en la víspera del regreso, y cuando tienen prevista una cena de despedida con los amigos, Daniel sale de casa para un último trabajo. Su olfato periodístico no puede dejar pasar la ocasión de entrevistar a un peligroso jeque.

Toma un taxi de confianza y se adentra en el tráfico de esta ciudad caótica. Es tal el desorden que reina en Karachi, que se dice que jamás ha podido ser censada. Es enorme, llena de laberínticos barrios marginales, y densamente poblada, con gente que va y viene sin orden ni concierto. Un lugar ideal para que cabecillas del terrorismo islámico puedan operar con total impunidad. Tener medianamente controlado ese paisaje urbano se antoja una quimera. Daniel está deseando hacer la entrevista y volver a casa. Está impaciente y es consciente de que lo que se trae entre manos es arriesgado, pero piensa que todo está bajo control. Gracias a su experiencia ha tomado las debidas precauciones. Sin embargo... nada más lejano de la realidad.


Las horas van pasando y Daniel no regresa. Nervios, llamadas al móvil, la tensión que sube por momentos, malos presagios y, finalmente, la confirmación del secuestro.

De entre todos los personajes destaca Mariane. Nunca se da por vencida y, a pesar de su experiencia, mantiene la esperanza hasta el final. Adopta una actitud positiva y muy activa. No espera sentada a que los demás la saquen del atolladero. Pide ayuda, colabora con las fuerzas de seguridad y participa en la coordinación de la búsqueda. Tiene miedo, pero es valiente y se sobrepone afrontando la situación con fortaleza.

Es muy interesante todo el trasfondo de cómo se organiza una operación de búsqueda de estas características, en la que colaboran fuerzas de seguridad de distintos países, hombro con hombro, sin suspicacias ni celotipias. El oficial paquistaní es todo un ejemplo de profesionalidad y equilibrio.

Otro tema para la reflexión, al hilo de la película, es la gran labor que hacen los periodistas destacados en zonas de conflicto. Estamos tan acostumbrados a ver y leer las noticias, que parece que llegan a los medios por arte de magia, sin darnos cuenta de que detrás de cada línea hay una persona que, en muchas ocasiones, se está dejando el pellejo en condiciones durísimas. La sinrazón del terrorismo es otra cuestión lógicamente presente. Es una batalla desigual frente a un enemigo invisible y difícil de combatir, sobre todo cuando actitudes políticamente correctas tienden a negar la evidencia.

La película está bien realizada y consigue captar la atención del espectador, pero a mi juicio tiene dos inconvenientes, al menos en la versión española. El primero de ellos es el deplorable doblaje -el acento francés de Angelina Jolie es patético- y, el segundo, la dificultad en seguir la intrincada red de organizaciones y grupos en los que se centra la operación de rescate. Además, aparecen muchos y variados personajes, no siempre bien perfilados, lo que no contribuye precisamente a facilitar la comprensión de la trama. No obstante, no son grandes defectos y muestra de que el tono general del film es bueno, es el hecho de que a pesar de conocer el final desde el principio, no por eso dejamos de interesarnos por la historia. Por otra parte, el director ha dotado al film de cierto aire documental, con imágenes reales de Pakistán e India, lo que refuerza su credibilidad.

Seguramente que el trabajo de la protagonista tiene mucho que ver con todo esto. Su interpretación es muy buena -nominada al Globo de Oro a la Mejor Actriz-, en un trabajo donde su aspecto físico no resulta determinante. En esta película demuestra que es una gran actriz, perfectamente capaz de asumir con éxito un papel de fuerte carga dramática. Ahí está su posterior trabajo en El intercambio para corroborar lo que decimos.

Año de producción: 2007. Dirección: Michael Winterbotton. Intérpretes: Dan Futterman, Angelina Jolye. Público adecuado: Jóvenes-Adultos. Género: Drama. Duranción: 100 minutos. Más información en decine21.com.

7 de diciembre de 2008

BUENAS NOCHES, Y BUENA SUERTE -George Clooney-

CINE (2005)


La película se sitúa en la Norteamérica de los años 50, en los comienzos del periodismo televisivo. Es una historia real basada en las disputas de un reputado presentador de la CBS, Eward R. Murrow (David Strathaim), y el senador McCarthy y su cruzada contra el comunismo, situándose en la etapa final del McCarthysmo.


Murrow hizo famosa la frase "buenas noches, y buena suerte", con la que despedía su programa de televisión en el que abordaba temas de actualidad. Cloney, con el fin de dotar de verosimilitud a la historia, le ha dado un aspecto formal de documental, donde destacan la estupenda fotografía en blanco y negro y el magnífico reparto. La obra, de indudable mérito en su conjunto, obtuvo seis nominaciones a los Oscar y recibió el premio al mejor actor y guión en el Festival de Venecia.


En un país sacudido por la acción de la Comisión de Actividades Antiamericanas, que intentaba desenmascarar a comunistas infiltrados en la sociedad y enemigos de los Estados Unidos, Murrow jugó un papel decisivo para acabar con ella. La película homenajea a un hombre que encarnó la esencia del auténtico periodismo y su insustituible función social denunciando injusticias y defendiendo la dignidad de la persona. También evidencia que la televisión, en sí misma, no es algo denostable, ya que utilizada con responsabilidad puede contribuir de forma importante al bien de la sociedad humana.

Género: Drama. Año de producción: 2005. Dirección: George Clooney. Principales intérpretes: David Strathaim, Robert Downey Jr., George Clooney. Público adecuado: Adultos.

Otras películas dirigidas por Clooney, igualmente recomendables:
  • Ella es el partido (2008): buena comedia romántica, apta para jóvenes, interpretada por él mismo junto a Renée Zellweger.

30 de septiembre de 2008

ÉBANO -Ryszard Kapuscinski-

RELATOS PERIODÍSTICOS. Varsovia, 1998.


El autor se sumerge en el continente africano, rehuyendo las paradas obligadas, los estereotipos y lugares comunes. Vive en las casas de los arrabales más pobres, plagadas de "animalitos" y aplastadas por el calor; enferma de malaria; corre peligro de muerte a manos de un guerrillero; tiene miedo y se desespera. Pero no pierde la mirada lúcida y penetrante del reportero y no renuncia a la fabulación. ANAGRAMA.


Extraordinaria oportunidad de acercarnos a este maravilloso, desconocido y muchas veces olvidado continente. Una ocasión única para conocer de primera mano algo de la realidad que esconde. Nos ayudará a comprender su presente y pasado recientes. Pero creo que nadie mejor que el propio autor para presentar su libro. Así que transcribo su pequeña introducción; modelo de precisión y, bajo mi punto de vista, toda una joya literaria:

"He vivido unos cuantos años en África. Fui allí por primera vez en 1957. Luego, a lo largo de cuarenta años, he vuelto cada vez que se presentaba la ocasión. Viajé mucho. Siempre he evitado las rutas oficiales, los palacios, las figuras importantes, la gran política. Todo lo contrario: prefería subirme a camiones encontrados por casualidad, recorrer el desierto con los nómadas y ser huésped de los campesinos de la sabana tropical. Su vida es un martirio, un tormento que, sin embargo, soportan con una tenacidad y un ánimo asombrosos.

De manera que este no es un libro sobre África, sino sobre algunas personas de allí, sobre mis encuentros con ellas y el tiempo que pasamos juntos. Este continente es demasiado grande para describirlo. Es todo un océano, un planeta aparte, todo un cosmos heterogéneo y de una riqueza extraordinaria. Sólo por una convención reduccionista, por comodidad, decimos África. En realidad, salvo por el nombre geográfico, África no existe".

Ryszard Kapuscinski (Polonia, 1932 - 2007) fue periodista, escritor y ensayista. Estudió en la Universidad de Varsovia. Fue corresponsal de guerra y colaboró en Time, New York Times, La Jornada y Frankfurter Allgemeine Zeitung. Compaginó desde 1962 sus colaboraciones periodísticas con la actividad literaria y ejereció como profesor en varias universidades. Entre otras distinciones, en 2003 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humaninades "por su preocupación por los sectores más desfavorecidos y por su independencia frente a presiones de todo signo, que han tratado de tergiversar su mensaje.
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