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10 de septiembre de 2011

STELLA (2008). Sylvie Verheide. Drama. Adultos. ***. Estreno.

Stella nos invita a entrar en la vida cotidia­na de una niña de once años que vive en un barrio popular de París y asiste al colegio sin ningún interés particular. Su vida bas­cula entre dos universos tan dispares co­mo antagónicos: el del bar que regentan sus padres y una escuela en la que no consi­gue encajar y en la que se siente empeque­ñecida, humillada. Un relato emotivo, doloro­so y profundamente hermoso que combina, con sabiduría, desgarro y ternura. Ganadora del premio al mejor guión en el Fes­tival Internacional de Cine de Gijón, Ste­lla supone además el descubrimiento de la ac­triz novel Léora Barbara y el reencuentro con un enorme y tierno Guillaume De­par­dieu. Fila Siete.

La nueva distribuidora Good Films inicia brillantemente su andadura con esta interesante película de 2008, escrita y dirigida por la poco conocida cineasta francesa Sylvie Verheyde (“Princesses”). A través de unas interpretaciones llenas de veracidad, de una realización hipersensible y de una nostálgica banda sonora, Verheyde desarrolla una incisiva disección de la infancia herida, el siempre traumático salto a la madurez y el desconcierto moral que arrastramos desde los años 60, con sus funestas consecuencias en el matrimonio, la educación de los hijos y la ilusión por vivir. JJ Martín (Cope).


Fantástico drama vital de marcados tintes autobiográficos. Lo que propone la directora y guionista es uno de esos despertares existenciales tan del gusto del séptimo arte universal. Y en esta ocasión lo hace de una manera maravillosa, sensible, emotiva y humana... Su tránsito hacia la madurez primera se enmarca en un fabuloso marco técnico, encabezado por una edición rayana en la perfección que aporta fluidez y vibración a la historia. “Stella” es un mosaico de pequeñas cosas, el puzle que puede componer lo que somos en esencia cualquiera de nosotros. Emoción pura. La Butaca.

3 de junio de 2011

MAGNOLIAS DE ACERO (1989). Herbert Ross. Melodrama. Jóvenes-adultos. ***. DVD

Magnolias de Acero es la historia de seis mujeres muy diferentes y especiales, que viven en un pequeño pueblo de Luisiana. Seis mujeres con sus miedos y sus esperanzas; incisivas, irónicas o ingenuas; pero eternamente amigas. Está basada en la obra de teatro homónima de Robert Harling y adaptada al cine por él mismo. Dirigida por Herbert Ross, cuenta con un gran reparto.

Personajes

Si hay un protagonista que sobresalga sobre todos en esta emotiva película, es la amistad. Lazo que une y enriquece humanamente a seis amigas muy diferentes, pero con un denominador común: se quieren. Hay generosidad y sincero interés por las demás, solidaridad y apoyo en los momentos buenos… y en los malos. No obstante, haciendo un esfuerzo de síntesis, señalemos alguna cualidad destacable en cada una de las protagonistas femeninas:

M’Lynn es un ejemplo de generosidad y amor materno, capaz de asumir riesgos importantes por su hija mayor y de acompañarla en todo momento. Truvy no es menos generosa, destacando por su espíritu de servicio, su sociabilidad y afabilidad. Ouiser es la más controvertida del grupo, díscola y gruñona, está  presente cuando se la necesita y se esfuerza por superar su tendencia al aislamiento. Annelle tiene la valentía de recomponer su vida, es humilde y vive una sincera espiritualidad que intenta contagiar a las demás. Clairee es alegre, fomenta la unidad del grupo y no se conforma con la vida placentera y nostálgica a la que su viudedad, edad y sólida posición financiera parecían destinarla; es audaz y emprendedora. Por último, Shelby, es una joven alegre, generosa, amante de su familia y dispuesta a afrontar el riesgo de la maternidad.

Este catálogo de bondades no quiere decir que no haya sombras, pero la luz brilla en las tinieblas… Especialmente incívico resulta el comportamiento del padre Shelby.

Temas de interés

Magnolias de acero es una película que difícilmente envejecerá, pues la amistad es una valor perenne y este film es una estupenda radiografía de ella. También permite profundizar en las exigencias de la vida en sociedad, tanto en sentido amplio, como en el más reducido de la familia o vecindad.

No menos interés tienen dos cuestiones peliagudas que aparecen en escena: cómo afrontar la maternidad en caso de riesgo para la madre -¿puede el aborto ser la solución?-, y el espinoso tema de dónde está el límite entre evitar el ensañamiento terapéutico y la eutanasia. En la película faltan elementos de juicio para abordar este tema de forma ponderada, pero puede servir de apoyo para debatirlo.

Además, el valor de la familia, así como el amor y la unidad entre sus miembros queda patente en Magnolias de acero, también la bendición que supone la llegada de un nuevo miembro.

Valor educativo

La amistad implica compartir problemas e inquietudes, a pesar de las diferencias de carácter, de edad o extracción social. Exige saber escuchar y estar dispuesto a reprender con cariño cuando sea necesario, o a mostrar apoyo y solidaridad cuando el amigo lo requiere. Hay que esforzarse por comprender los puntos de vista ajenos, no juzgar, y cuando, a pesar de las advertencias, alguien persiste en una determinada actitud, no abandonarlo a sus consecuencias con el argumento egoísta de que “él se lo ha buscado”.

Fortaleza, valentía y optimismo ante las dificultades y en la enfermedad –“Todo lo que no nos mata acaba por fortalecernos”-, así como la necesidad de afrontar la realidad de la muerte con serenidad y esperanza, sin que ello esté reñido con un profundo dolor. En este aspecto, no cabe ninguna duda del importante apoyo que puede suponer tener la suerte de gozar de una visión trascendente de la vida.



Civilidad

La civilidad es una virtud muy positiva desde el punto de vista social, pues mejora el comportamiento de los ciudadanos –evita la rudeza y la barbarie- favoreciendo un clima propicio para la convivencia y la participación. Esto se ve muy bien en Magnolias de acero. Cuando las personas se tratan con cortesía, cuando impera el orden, el respeto, la urbanidad y la educación en las relaciones, entonces se crean comunidades donde la integración resulta más fácil y posible. No hay elementos discordantes, sino que todos contribuyen al fortalecimiento de la unidad. Evidentemente, como siempre, para hablar de virtud no basta con meros comportamientos formalmente exquisitos, sino que es necesario que este conjunto de actitudes que promueve la civilidad esté informado por el amor. Las protagonistas de esta estupenda película, por encima de cualquier otra consideración, se quieren. Y como se quieren, se apoyan, se respetan, son solidarias y leales. Gracias al cariño mutuo son capaces de superar temperamentos distintos y diferentes puntos de vista. Tienen defectos y tendencias desordenadas –unas más que otras-, pero como hay una actitud de fondo de serio interés por preservar la riqueza de la comunidad, nunca llega la sangre al río, todas las discordancias están controladas y rápidamente se reconducen cuando apuntan salirse de madre. La civilidad no viaja sola, siempre va acompañada de un rosario de virtudes que se sostienen unas a otras.
Más información en Decine21 y Wikipedia.

20 de mayo de 2011

LA REINA CRISTINA DE SUECIA (1933). Rouben Mamoulian. Drama histórico. Jóvenes. ****. DVD.

Título cumbre de la filmografía de Greta Garbo, en el papel de la legendaria soberana sueca del siglo XVII, que fue capaz de renunciar al trono por amor. Mamoulian supo dar a la historia el toque que requería, destacando la emotividad de algunas escenas.

Personajes

En honor a la verdad, tengo que decir que hay pocos personajes en esta historia que me hayan resultado “redondamente” atractivos. Tanto es así, que únicamente salvaría de la quema al sirviente personal de la reina, Aage (C. Aubrey Smith). Un personaje entrañable, cariñoso, servicial, y leal en cualquier circunstancia. Que no se excusa en el comportamiento nada convencional de su señora para dejar de servirla, llegando al extremo de seguirla más allá de lo que exigiría su deber.
La reina Cristina, por su parte, tiene algunas cualidades que la dotan de un peculiar atractivo como gobernante. Así, la vemos mantener su criterio –en contra de la guerra- a pesar de la oposición de toda la nobleza, o enfrentarse valientemente a la turba que pretende asaltar el palacio. Pero, sin duda, su gesto más heroico es la renuncia al trono por amor. Se trata de una actitud coherente y responsable, pues cuando constata que su punto de vista no es aceptado, no antepone sus intereses personales y decide abdicar en favor de la persona que mejor puede representar el ideal y la tradición sueca. Sin embargo, este cúmulo de virtudes se ve empañado por una moral sexual laxa y sin compromiso, llegando incluso a promocionar a tesorero real a su último amante. Precisamente es este último, Magnus (Ian Keith), el personaje más siniestro de la trama, con un repertorio bastante completo de actitudes negativas: deslealtad, ambición, mentira, instigación a la revuelta o venganza. En cuanto al embajador español, me parece un personaje tópico, sin interés, que cae fácilmente en las redes de la seducción femenina, llegando a olvidar su misión y comprometiendo seriamente –con razón o sin ella- la estabilidad de un reino por un amor insuficientemente madurado.

Temas de interés

La actitud de esta singular reina y el modo en que afrontó el conflicto entre las exigencias del cargo y sus intereses personales, puede ser un buen punto de partida para establecer un debate sobre el papel de la monarquía en la historia y en la actualidad.
Otra cuestión no menos interesante es el valor que quienes ostentan cargos representativos deben dar a sus principios y convicciones personales. Hasta qué punto puede ser conveniente y hasta necesario transigir con el punto de vista ajeno y, por el contrario, en qué momento es imperativo plantarse con honestidad, y tener la valentía de arrostrar las consecuencias.
Una tercera cuestión, muy de actualidad, sería el papel de la religión en la vida pública, qué debe entenderse por un Estado aconfesional y una laicidad correctamente entendida, frente a la ideología que defiende un integrismo laicista. La religión como elemento de unión y no como arma arrojadiza entre los pueblos.

Valor educativo

La importancia del auténtico amor conyugal en la vida de las personas. Las relaciones sexuales sin responsabilidad ni compromiso son incapaces de proporcionar la plenitud que prometen. Generan insatisfacción y conducen por un camino de búsqueda incesante y frustración permanente. El amor auténtico, el único capaz de colmar las ansias de felicidad humana, está hecho de entrega generosa y olvido de sí.
La necesidad de mantener una actitud vital coherente e íntegra en cualquier circunstancia, y no olvidar que el hombre, por mucho que lo intente, nunca tendrá un control absoluto sobre su futuro. Fijarse metas meramente humanas es renunciar a una vida plena.

Civilidad

La reina Cristina de Suecia es un buen ejemplo para contemplar esta virtud desde el punto de vista de quien ocupa un cargo público. La civilidad aplicada a quien ostenta autoridad, supone que el poder ha de ejercerse evitando actitudes extremas. Por un lado la tiranía –el tirano se apodera de sus funciones como dueño y no como representante, menosprecia injustamente a sus representados, se convierte en depredador, rompe la cohesión, fomenta la división y la confrontación, llegando incluso a erigirse en fuente del bien y del mal secuestrando la voluntad del pueblo-. En el otro, la actitud irresponsable o pusilánime de quien queriendo contentar a todos es incapaz de tomar las decisiones que se requieren en cada momento, aunque resulten dolorosas o difíciles de aceptar.
Además de evitar estos comportamientos extremos, la civilidad exige que autoridades y ciudadanos se preocupen de conocer, cada uno a su nivel, el funcionamiento de las instituciones y participen en su mejora –incluyendo la reforma del ordenamiento jurídico cuando sea necesario-, ejerzan sus derechos y cumplan con sus obligaciones. De este modo las autoridades tendrán siempre como punto de mira el bien común, desempeñando su tarea con generosidad –sacrificando el interés individual en servicio de la comunidad-, preocupándose por mejorar su preparación y competencia –rodeándose de asesores competentes, más allá de afinidades personales o políticas-, ejerciendo el cargo con honestidad, sin fraudes ni engaños al pueblo, conociendo y respetando los límites de su autoridad, y dando cuentas de su desempeño.

Más información en Decine21. Otras fuentes: Guía del Vídeo-cine (Cátedra).
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