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23 de abril de 2012

SOUL SURFER (2011). Sean McNamara. Drama deportivo Jóvenes. Estreno. ***

Bethany Hamilton nació para estar en el agua, eso le dijeron y eso creyó toda la vida. Hawaiana e hija de surferos, apenas levantaba un palmo cuando se subió por primera vez a una tabla de surf. A los 13 años se disponía a competir por el título nacional, pero antes de poder hacerlo un tiburón le arrebató un brazo. Estuvo a punto de morir, pero poco después volvía a cabalgar las olas a bordo de una tabla. La historia emocionó y conquistó al público. Sean McNamara dramatiza estos hechos. Una película de superación personal y deportiva, un género predilecto del cine norteamericano. Fila Siete. (5/10).

La película es narrativamente convencional, muy clásica, y funciona correctamente, sin abusos melodramáticos, y sin recreaciones “gore”, ni siquiera en el ataque del tiburón. Nos brinda unas magníficas escenas de surf dignas del National Geographic. La cinta recrea esta historia de fe y superación. Tiene un tono muy comercial, y es muy americana, sin embargo tiene un aire de autenticidad y frescura que la hace amable, creíble y entrañable. El retrato que hace de la familia es muy positivo, una familia unida en la fe, leal y respetuosa con la libertad de sus miembros. J. O. Pantalla Grande. (7/10)


Sean McNamara tenía todas las papeletas para rodar un film convencional y plano, pues recoge todos los clichés del género de superación personal y triunfo ante la adversidad. Sin embargo, ha logrado una de esas películas con cierto encanto, por diversos detalles como por ejemplo que describe una sana relación entre la familia Hamilton, quizás un tanto utópica, pero bastante creíble. Se trata también el valor de la fe de la protagonista como apoyo fundamental a la hora de enfrentarse a la desgracia y seguir adelante. Acierta McNamara al narrar con elegancia y contención la parte más escabrosa. DeCine21.

2 de enero de 2012

EL HAVRE (2011). Aki Kaurismäki. Drama. Jóvenes. Estreno. ****.

Películas sobre el drama de la inmigración en Europa hay muchas pero como ésta, nin­guna. ¿Y por qué? Porque su director es Aki Kaurismäki y el cineasta finlandés no se parece a nadie más que a sí mismo. Le gusta hacer ci­ne, contar historias con imágenes, y lo hace de una determinada manera que es la única que conoce. En este caso es la histo­ria de un hombre, Marcel Marx, que lleva una existencia tranquila en el pueblecito fran­cés de El Havre, entre su bar, su trabajo de limpiabotas y su esposa Arletty, hasta que se cruza en su camino un menor llegado de África que escapa de la policía y busca refugio. Fila Siete.

Se trata de una deliciosa tragicomedia neorrealista, a lo Frank Capra, en la que el cineasta finlandés vuelve a mostrar sin complejos su decidido vitalismo, delimitado por su confianza en el cariño matrimonial, la solidaridad comunitaria y la providencia misericordiosa de Dios. Y, entre estas sugerentes coordenadas —todas ellas, concreciones del amor—, desarrolla sus conmovedoras reflexiones sobre la inmigración y la necesidad de instaurar socialmente una cultura de la caridad y la acogida. Kaurismäki expone todo eso con su habitual estilo minimalista, sobrio pero lleno de colorido, entre naturalista y naïf J.J. Martín (Cope).


Tenemos sobre todo una historia muy humana, de magníficos y tiernos personajes, que viven al día pero saben desvivirse por amor por los que tienen alrededor. Conmueve el amor de Arletty a su esposo, con qué naturalidad se refiere el director a la fe de los personajes. La generosidad de Marcel para dedicar sus mejores esfuerzos a su inesperado invitado. El empeño de éste por ayudar. Las pequeñas ayudas de unos y otros, algunas inesperadas y que conmueven. Hay momentos ciertamente emocionantes, pero el último tramo de la cinta, el desenlace, demuestra con creces lo gran director que Aki es. DeCine21.

25 de julio de 2011

SILENCIO DE AMOR (2011). Philippe Claudel. Comedia. Jóvenes. ****.

Alessandro es profesor de música barroca en Estrasburgo. Es italiano y lleva viudo quince años, prácticamente los mismos que tiene Irina, su hija adolescente, que no llegó a conocer a su madre. Con ellos vive Crampone, su hermano mayor, un tipo anarquista y extravagante que se autoexilió de Italia cuando empezó a gobernar Berlusconi. Claudel cocina un drama francés con especies de comedia italiana -desde el ritmo de toda la primera parte a la pasión de los diálogos- y el resultado es una cinta, que sin ser redonda porque se empantana un poco al final, es un homenaje a la mejor tradición de la comedia de ambos países. Fila Siete.

Una deliciosa tragicomedia con guiños al italiano Nanni Moretti, a la francesa Agnès Jaoui y al estadounidense Woody Allen. En ella, indaga con hondura y sin moralinas en las perplejidades afectivas y morales del hombre y la mujer actuales, al tiempo que despliega una divertida crítica política —a derecha e izquierda— y subraya el valor esencial de la familia, la amistad, la educación e incluso la religión en la vida real de las personas. Este valioso planteamiento se articula en un guión maravillosamente escrito, en una puesta en escena siempre fresca y en una sensacional dirección de actores. JJ Martín, Cope.


Cine entrañable, divertido, conmovedor. Cine del bueno. Tras el durísimo y notable drama Hace mucho que te quiero, que obtuvo estupendas críticas y un buen recibimiento del público, el cineasta francés Philippe Claudel da un giro hacia la comedia realista, amable y enormemente natural, y el cambio le sale redondo. Es ésta una de esas películas que, sin grandes aspavientos ni moralinas baratas, logra que el espectador se sienta mejor persona a la salida del cine, con el corazón enriquecido, con deseos de sacar el mayor partido a su vida, a su amor, a su generosidad con los seres queridos. DeCine21

8 de julio de 2011

CONVERSACIONES CON MI JARDINERO (2006). Jean Becker. Comedia dramática. Jóvenes. ***. DVD.

Tras haberse hecho un renombre en París, un pintor (Daniel Auteuil) regresa a su pueblo natal en la Francia profunda para ocupar la casa en la que creció. Un jardín de buenas proporciones rodea el edificio. Pone un anuncio en el periódico local buscando un jardinero. El primer candidato (Jean-Pierre Darroussin), y el definitivo, es un antiguo compañero de colegio milagrosamente reencontrado después de tantos años. Los días pasan y el pintor descubre a un hombre que acaba por asombrarle gracias a su franqueza y a la simplicidad de la mirada con la que ve el mundo. La butaca.

Entrañable y luminosa historia de dos amigos en horas difíciles, que aporta oxígeno y optimismo al espectador, y que se ve con agrado y placer. Película para la contemplación de espacios naturales convenientemente fotografiados, y para escuchar sin prisas unas conversaciones sabias y fluidas. Gustará a un público que prefiera el cine de actores al que privilegie la puesta en escena, el que valore más el guión escrito que el poderío visual y estético, el que busque historias interiores y cine de personajes más que tramas de acción complicadas. JR Chico (La Butaca).


Si se prescinde un poco de algunos interminables parlamentos, el veterano realizador nos vuelve a sorprender con una atractiva creación de personajes, una bellísima fotografía y un sugestivo -aunque no demasiado profundo- discurso sobre el valor de las cosas sencillas. La interpretación, como ya sucedía en La fortuna de vivir, es magnífica, especialmente en el caso de Jean-Pierre Darroussin. Darroussin encarna con una pasmosa naturalidad al personaje del jardinero que, aplicando una bondad natural y el sentido común, enseña a su sofisticado amigo una serie de valiosas lecciones sobre la fidelidad, la coherencia, la generosidad o el modo de afrontar el sufrimiento. Fila Siete.

Más información en Decine21.

4 de julio de 2011

WIN WIN, GANAMOS TODOS (2011). Thomas MacCarthy. Tragicomedia. Jóvenes. ****. Estreno.

Win Win se centra en Mike Flaherty (Giamatti), un abogado sin demasiada suerte en su trabajo, cuyo tiempo libre lo dedica a entrenar a los muchachos de una escuela de lucha libre. Todo cambiará cuando asuma la tutela de un viejo cliente con la esperanza de mantenerse a flote y sacar de apuros a su familia. Cuando el nieto adolescente de su cliente, toda una promesa deportiva, escapa de casa y toca el timbre de su abuelo, la vida de Mike dará un giro completo, ya que su apuesta ganadora se antojará mucho más compleja de lo que esperaba. Win Win destaca por su humor, ternura, realismo y desbordante humanidad. CINEMANET

Sobresaliente película. McCarthy vuelve a dar en el centro de la diana con Win win, una película muy difícil, que puede parecer fácil pero que de fácil no tiene nada. Aunque discurra con una pasmosa facilidad desde el magistral plano de apertura. Les podría decir de qué va Win win, pero no. ¿Para qué? Es tan hermoso encontrarse a ciegas con las historias de McCarthy y dejar que los atribulados Patricia Clarkson, Richard Jenkins o Paul Giamatti te lleven de la mano dejándote vivir su vida con ellos, durante hora y media, con un sentido del humor estupendo y una emoción que nunca es sensiblera. Fila Siete.


McCarthy se consolida como una de las voces más sugestivas del cine independiente “made in USA” con “Win Win (Ganamos todos)”, deliciosa tragicomedia en la que vuelve a exaltar la unidad familiar y el cariño en las relaciones conyugales, paternofiliares y de amistad, como principal recurso frente a la crisis económica y a la deshumanización del individualismo materialista. Incluso, esta vez elogia la religiosidad de la familia protagonista —que acude los domingos a la iglesia— como uno de los cimientos de su solidez moral. Logra que todas esas reflexiones conmuevan al espectador gracias a un guión sensacional, en el que el drama, la comedia y la épica deportiva se entrelazan en sorprendente equilibrio... JJ Martín, Cope.

Más información en DeCine21.

24 de junio de 2011

HOTEL RWANDA (2004). Terry George. Drama. Jóvenes. ****

1994, guerra civil en Ruanda. El odio ancestral entre los hutus (la etnia dominante) y los tutsis provoca el asesinato del presidente del país, disturbios en las calles y, finalmente, la terrible matanza de tutsis a manos de hutus. Paul Rusesabagina, que es hutu, trabaja como gerente de un hotel de Kigali y, cuando empiezan los disturbios, decide que el mejor refugio es precisamente el hotel. Respetado por su generosidad, su carisma, y don de gentes, se ve involucrado en el transcurso de los acontecimientos cuando su propia familia resulta amenazada -su mujer es tutsi-. Hombre hábil y audaz, logra sortear los primeros obstáculos a base de sobornos, con la esperanza de que las fuerzas internacionales llegarán pronto y evitarán el genocidio. Sin embargo, la situación se complica por momentos y se hace irrespirable. Paul, logra proteger a los suyos en el hotel, al que empiezan a llegar miles de personas pidiendo auxilio y a las que no puede rechazar.

Terry George no se regodea en lo macabro y muestra lo justo para remover la conciencia del espectador. Mirada pudorosa pero también denunciatoria de una sociedad que se mueve sólo por el beneficio que pueda obtener: ahí está la corrupción de las autoridades internacionales o de los propios mandatarios ruandeses, y de la que se “sirve” el protagonista para ganarse “aliados” ante futuros problemas o para salvar más de una vida. Menos mal que todavía hay héroes –y de carne y hueso, no como los Increíbles–, gentes dispuestas a hacer lo imposible, incluso a dar la vida, para salvar otras. Uno de ésos –no el único– es Paul Rusesabagina. La Butaca.


Con más de cincuenta películas a sus espaldas, el afroamericano actor de Missouri, Don Cheadle, da vida a un héroe tan sencillo como conmovedor, ofreciendo probablemente la mejor interpretación de su carrera. Su personaje es un testimonio de la bondad que todo hombre desea para su vida. El film apunta la religiosidad del protagonista, subraya el cariño que tiene a su familia, y revela su amor al trabajo bien hecho y su inquebrantable solidaridad con todos. Alfa y Omega.

Fuentes: FilmAffinity, La Butaca,  Wikipedia y Alfa y Omega.

3 de junio de 2011

MAGNOLIAS DE ACERO (1989). Herbert Ross. Melodrama. Jóvenes-adultos. ***. DVD

Magnolias de Acero es la historia de seis mujeres muy diferentes y especiales, que viven en un pequeño pueblo de Luisiana. Seis mujeres con sus miedos y sus esperanzas; incisivas, irónicas o ingenuas; pero eternamente amigas. Está basada en la obra de teatro homónima de Robert Harling y adaptada al cine por él mismo. Dirigida por Herbert Ross, cuenta con un gran reparto.

Personajes

Si hay un protagonista que sobresalga sobre todos en esta emotiva película, es la amistad. Lazo que une y enriquece humanamente a seis amigas muy diferentes, pero con un denominador común: se quieren. Hay generosidad y sincero interés por las demás, solidaridad y apoyo en los momentos buenos… y en los malos. No obstante, haciendo un esfuerzo de síntesis, señalemos alguna cualidad destacable en cada una de las protagonistas femeninas:

M’Lynn es un ejemplo de generosidad y amor materno, capaz de asumir riesgos importantes por su hija mayor y de acompañarla en todo momento. Truvy no es menos generosa, destacando por su espíritu de servicio, su sociabilidad y afabilidad. Ouiser es la más controvertida del grupo, díscola y gruñona, está  presente cuando se la necesita y se esfuerza por superar su tendencia al aislamiento. Annelle tiene la valentía de recomponer su vida, es humilde y vive una sincera espiritualidad que intenta contagiar a las demás. Clairee es alegre, fomenta la unidad del grupo y no se conforma con la vida placentera y nostálgica a la que su viudedad, edad y sólida posición financiera parecían destinarla; es audaz y emprendedora. Por último, Shelby, es una joven alegre, generosa, amante de su familia y dispuesta a afrontar el riesgo de la maternidad.

Este catálogo de bondades no quiere decir que no haya sombras, pero la luz brilla en las tinieblas… Especialmente incívico resulta el comportamiento del padre Shelby.

Temas de interés

Magnolias de acero es una película que difícilmente envejecerá, pues la amistad es una valor perenne y este film es una estupenda radiografía de ella. También permite profundizar en las exigencias de la vida en sociedad, tanto en sentido amplio, como en el más reducido de la familia o vecindad.

No menos interés tienen dos cuestiones peliagudas que aparecen en escena: cómo afrontar la maternidad en caso de riesgo para la madre -¿puede el aborto ser la solución?-, y el espinoso tema de dónde está el límite entre evitar el ensañamiento terapéutico y la eutanasia. En la película faltan elementos de juicio para abordar este tema de forma ponderada, pero puede servir de apoyo para debatirlo.

Además, el valor de la familia, así como el amor y la unidad entre sus miembros queda patente en Magnolias de acero, también la bendición que supone la llegada de un nuevo miembro.

Valor educativo

La amistad implica compartir problemas e inquietudes, a pesar de las diferencias de carácter, de edad o extracción social. Exige saber escuchar y estar dispuesto a reprender con cariño cuando sea necesario, o a mostrar apoyo y solidaridad cuando el amigo lo requiere. Hay que esforzarse por comprender los puntos de vista ajenos, no juzgar, y cuando, a pesar de las advertencias, alguien persiste en una determinada actitud, no abandonarlo a sus consecuencias con el argumento egoísta de que “él se lo ha buscado”.

Fortaleza, valentía y optimismo ante las dificultades y en la enfermedad –“Todo lo que no nos mata acaba por fortalecernos”-, así como la necesidad de afrontar la realidad de la muerte con serenidad y esperanza, sin que ello esté reñido con un profundo dolor. En este aspecto, no cabe ninguna duda del importante apoyo que puede suponer tener la suerte de gozar de una visión trascendente de la vida.



Civilidad

La civilidad es una virtud muy positiva desde el punto de vista social, pues mejora el comportamiento de los ciudadanos –evita la rudeza y la barbarie- favoreciendo un clima propicio para la convivencia y la participación. Esto se ve muy bien en Magnolias de acero. Cuando las personas se tratan con cortesía, cuando impera el orden, el respeto, la urbanidad y la educación en las relaciones, entonces se crean comunidades donde la integración resulta más fácil y posible. No hay elementos discordantes, sino que todos contribuyen al fortalecimiento de la unidad. Evidentemente, como siempre, para hablar de virtud no basta con meros comportamientos formalmente exquisitos, sino que es necesario que este conjunto de actitudes que promueve la civilidad esté informado por el amor. Las protagonistas de esta estupenda película, por encima de cualquier otra consideración, se quieren. Y como se quieren, se apoyan, se respetan, son solidarias y leales. Gracias al cariño mutuo son capaces de superar temperamentos distintos y diferentes puntos de vista. Tienen defectos y tendencias desordenadas –unas más que otras-, pero como hay una actitud de fondo de serio interés por preservar la riqueza de la comunidad, nunca llega la sangre al río, todas las discordancias están controladas y rápidamente se reconducen cuando apuntan salirse de madre. La civilidad no viaja sola, siempre va acompañada de un rosario de virtudes que se sostienen unas a otras.
Más información en Decine21 y Wikipedia.

6 de mayo de 2011

LA NIÑERA MÁGICA Y EL BIG BANG (2009). Susanna White. Fantástico. Todos-jóvenes. **. DVD.

En esta nueva entrega Nanny McPhee se presenta en la granja de los Green. Allí, Isabel, intenta sacar adelante a sus tres hijos y a la propiedad en medio de grandes dificultades, mientras su marido está en la guerra. Su llegada es bastante oportuna, pues los hijos de la Sra. Green libran una auténtica batalla contra dos primos malcriados que han venido de Londres a pasar una temporada en la granja. Sirviéndose de todo, desde una moto voladora y una estatua viviente, hasta un cerdito trepador de árboles y un bebé elefante que aparece en el lugar más inesperado, la niñera mágica da cinco lecciones a los traviesos e intrépidos niños.

Otra película que me deja frío. Vaya racha. Después de Alicia de Tim Burton, esperaba implicarme más en la historia de esta simpática familia granjera inglesa durante la II Guerra Mundial. Pero nada, de nada. No podemos negarle sus buenas intenciones, pero no goza de la frescura de la primera entrega. Vuelve a repetir el mismo esquema y, perdido el efecto sorpresa, se hace un poco pesada. Las gracias no lo son tanto y la evolución de los personajes tampoco es muy creíble que digamos. Todo resulta demasiado fácil.

Destaca por su colorido y vistosidad, así como por un tono predominantemente amable y "casi" exento de mal gusto. Además, deja meridianamente clara la importancia del calor familiar para los niños, o las nefastas consecuencias que la ruptura matrimonial y una educación permisiva puede llegar a tener sobre ellos. El contraste entre los hermanos de la gran ciudad, tristes en medio de la abundancia, y sus primos del campo rodeados de estrecheces, pero alegres y unidos, es uno de los platos fuertes del film. También le da vueltas el guión al tema de la generosidad y el egoísmo. La primera es fuente de felicidad, el segundo de tristeza, y ambos pueden darse con dinero o sin él.


 En suma, una cinta recomendable para los más pequeños de casa, que podrán disfrutar de las tropelerías de estos cinco niños y hasta es probable que les contagie algo de generosidad.

La película está protagonizada por Emma Thompson, que vuelve a enfundarse el disfraz de Nanny McPhee, niñera mágica que aparece cuando se la necesita pero no se la quiere y desaparece cuando se le toma cariño pero ya no se la necesita. La actriz inglesa es el alma del film, pues además de actuar, ha escrito el guión basado en la obra de Christianna Brand y ejercido labores de producción, dejando la dirección en las manos de otra mujer: Susanna White (Generation Kill).

Destaca Maggie Gyllenhaal (El caballero oscuro, World Trade Center) en el papel de la señora Green y la veterana Maggien Smith en un papel de anciana agradable y despistada.

Fuentes: Decine21, La Butaca,

1 de mayo de 2011

THE COMPANY MEN (2010). John Wells. Drama. Jóvenes-adultos. ***. Estrenos.

Radiografía del fracaso del modelo económico basado en el éxito, el consumo, el dinero y las ganancias sin fin. Cuando una sociedad antepone el afán de tener a cualquier otra consideración, termina por destruirse a sí misma. Al final permanece lo auténtico: la familia, la amistad, el compañerismo y los valores que nos hacen verdaderamente humanos. CineCine.

Bobby Walker (Ben Affleck), un hombre seguro, familia feliz, profesión brillante y Porsche en la puerta, se queda en el paro. Pero no es el único. Sus compañeros de empresa, Phil Woodward (Chris Cooper) y Gene McClary (Tommy Lee Jones) compartirán con él un sitio en la cola del desempleo. John Wells, ganador de 5 Emmys por El Ala Oeste de la Casablanca y Urgencias, se estrena en la dirección cinematográfica con este retrato de la fractura del sueño americano. Contraste (Crítica).

John Wells rueda una película correcta, que no pasará a la historia del cine, pero que al menos resulta entretenida y contiene un par de ideas interesantes -que no quiere decir originales- sobre las penosas consecuencias de construir una sociedad únicamente sobre el pilar del dinero. De todas formas, más que en la historia, la película se apoya en los tres protagonistas: Ben Affleck cumple -su papel es el más dibujado- y a Tommy Lee Jones y a Chris Cooper les sobra experiencia para insuflar personalidad a sus secundarios. Fila Siete.


Su trama no es demasiado original, pero profundiza en las verdaderas coordenadas del desarrollo personal, exalta la unidad familiar y afirma su confianza en las segundas oportunidades, al tiempo que critica la falta de ética de muchas corporaciones empresariales y levanta acta de la deshumanización del modelo “yuppie” de triunfo material a cualquier precio. El tono es intimista, sereno, sin estridencias ideológicas ni melodramáticas. Y logra conectar con el espectador gracias al buen hacer de un reparto de lujo y de una fluida puesta en escena, que subraya siempre con acierto la perspectiva moral de cada situación. JJ Martín, COPE.
Más información en DeCine21.

23 de marzo de 2011

THERE BE DRAGONS. ENCONTRARÁS DRAGONES (2010). Roland Joffé. Drama biográfico. Jóvenes. ****. Estreno.

Encontrarás dragones es una historia de amor y de heroísmo que se desarrolla en medio de un ambiente dominado por los celos, el odio y la violencia; una historia de vidas apasionadas en un tiempo apasionante; un drama desgarrador que muestra cómo el perdón puede romper las cadenas del pasado.

Coincidiendo con el XXV aniversario de su película La Misión, Roland Joffé, ganador de la Palma de Oro en Cannes y nominado dos veces al Óscar de la Academia (además de La Misión, dirigió Los Gritos del Silencio y La ciudad de la alegría), ha escrito y dirigido una película apasionante cuya acción se inicia en 1911, se desarrolla en durante la Guerra Civil española (1936-1939) y concluye en el año 1982. La película trata de las malas relaciones de un periodista español, Roberto Torres (Dougray Scott) con su padre, que se enfrenta a la muerte precisamente cuando Roberto está investigando una serie de sucesos relacionados con el pasado de su familia.

La película cuenta con un equipo técnico y artístico de altura. El director de arte es Eugenio Zanetti (Restoration, Más allá de los sueños) premiado por la Academia de los Oscar. El vestuario es de Yvonne Blake, galardonada por la Academia (Nicolás y Alejandra, Supermán). Michele Burke, premiada por la Academia (En busca del fuego, Drácula), es la directora de maquillaje. Richard Nord, nominado por la Academia (El Fugitivo) es el director de montaje. Skip Lievsay, nominado al Oscar en 2011 por True Grit, es el encargado de la mezcla de sonido. Y el ganador de Oscar Stephen Warbeck (Shakespeare in Love, Billy Elliot) es el compositor de la banda sonora. Gabriel Beristain (Caravaggio) es el director de fotografía.

Cuando Roberto Torres (Dougray Scott), un periodista que vive en Londres, visita España en 1982 para hacer una serie de investigaciones sobre el Opus Dei, institución sobre la que piensa escribir un libro, se encuentra con un muro. Su más preciada fuente de información, su padre, Manolo Torres (Wes Bentley), se resiste a contarle la dolorosa historia que le relaciona con el Fundador, Josemaría Escrivá (Charlie Cox)...


A la calidad de un espectacular diseño de producción (en la trastienda hay tres ganadores de Oscar que recrean un arco temporal de 80 años, usando un presupuesto de 26 millones de euros), a la hermosa factura de la cinta (la fotografía y el montaje son muy buenos, la música de Warbeck es eficaz) se suma un reparto solvente con actores muy bien dirigidos. Joffé y su equipo -porque el cine es un trabajo de equipo, para bien y para mal- han logrado una gran película, conmovedora y apasionada, pensada para un público muy amplio. Una historia matizada, sin prejuicios, contada por un inglés de 66 años, judío, de izquierdas y agnóstico, que te da algo que no esperas. Sobre todo si eres español, tan dados como somos a los blancos y los negros, al "esto es lo que hay porque lo digo yo y que no me vengan con películas". Fila Siete.

Roland Joffé... Vuelve a alzar el vuelo con este arriesgado film, que aborda la figura de un personaje histórico, el fundador del Opus Dei, cuya vida discurre paralela a la de otro personaje creado para la ocasión, Manolo Torres, que habría sido buen amigo de la infancia. Tal recurso y el de la indagación periodística sirven para deslizarse del presente al pasado, y reflexionar sobre las distintas reacciones que se pueden dar a las situaciones duras que trae consigo la vida. Pueden entonces alzarse los "dragones" -feliz y hermosa expresión de Joffé, destinada a perdurar en el imaginario colectivo- que conducen a una espiral de odio y violencia, o ser dominados éstos por una respuesta basada en el amor y el perdón, respaldada por las convicciones religiosas... El film supone el regreso estelar de Joffé, que narra una historia muy humana, intensa y emocionante. Decine21.


Me ha gustado Encontrarás dragones. Además, en versión original subtitulada, he podido disfrutar del excelente trabajo de todos los actores, entre los que brilla especialmente Charlie Cox. Estoy convencido de que nadie que se acerque a esta película desprovisto de prejuicios quedará defraudado. Se podrá discutir si estamos ante una obra notable o sobresaliente, pero es difícil cuestionar la calidad de su factura. Nada desentona. Hay esmero en el guión, en la cuidada ambientación, en la fotografía, en el vestuario, en la música, en el reparto, en la planificación, en el ritmo y en la humanidad de los conflictos que plantea. La historia tiene ingredientes como para gustar a un amplio espectro de público; hay acción, aventura, tensión, romance, drama, venganza, perdón, rencor, amor... Todo esto realizado con un encomiable respeto del trasfondo histórico. Nos descubrimos ante Joffé por su enfoque sobre la Guerra Civil, desprovisto de prejuicios ideológicos y centrado en el aspecto humano de la contienda. Y qué decir de la honestidad con que trata al joven Jose María Escrivá. Es cierto que recurre a personajes y situaciones puramente ficticias, pero lo hace al servicio de la historia cinematográfica, para dotarla de atractivo visual, y sin que ello implique traicionar en lo sustancial la verdad histórica. En suma, una película que merece la pena, que se recordará durante mucho tiempo, que emociona, entretiene, engancha... y hace pensar. Una película que hace atractivo el bien, el perdón, la reconciliación, la lealtad, el sacrificio y el amor. CineCine.

26 de octubre de 2010

AROUND THE BEND (2004). Jordan Roberts. Tragicomedia. Jóvenes-Adultos. ***

Jason Lair (Josh Lucas) es un hombre sencillo, empleado de banca, que está pasando por una mala situación -acaba de ser abandonado por su mujer-, tras quedar solo a cargo de su hijo de seis años y de Henry (Michael Caine), su propio abuelo, que está bastante enfermo. Sólo desea tener una vida normal, pero la situación familiar en la que se encuentra, no es precisamente la más adecuada para ello. Henry, por su parte, es consciente de que su vida no ha sido fácil y que aunque las decisiones del pasado, no siempre acertadas, han ido condicionando su existencia, nunca es tarde para rectificar el rumbo. Así que cuando, de forma inesperada, se presenta Turner (Christopher Walken), padre de Jason e hijo de Henry, éste concibe un plan descabellado que, tal vez, consiga arreglar algunas cuentas pendientes con el pasado. Sin embargo, después de la ausencia de treinta años de Turner, sobre el que pesa un pasado oscuro -drogas, cárcel...-, no será fácil que estos cuatro hombres recompongan una situación familiar quebrada desde hace tanto tiempo.

Esta premiada película -Mejor Película en el Festival de San Diego 2004 y Premio del Jurado en el Festival de Cine Mundial de Montreal el mismo año-, aunque recomendable, no nos parece extraordinaria. Los temas de fondo, las relaciones padre-hijo, la unidad familiar, el perdón y la reconciliación, o la lealtad, son sugerentes. Además, en ningún momento se cuestiona la importancia de todos ellos. Sin embargo, el tono tragicómico y surrealista, a veces poco creíble, le resta profundidad a la cinta y es causante de que el espectador no acabe de sintonizar del todo ni con la historia, ni con los personajes.


Desde luego, nada que reprochar a los actores, que están bien en su papel, especialmente Christopher Walken. Tampoco a la puesta en escena, con una fotografía y música realmente bonitas. Es el tono general de la historia el que no acaba de convencer. Así, aunque el mensaje es muy positivo, lo rocambolesco de la situación y alguna que otra broma de mal gusto, le quita garra. En definitiva, una película interesante, y también valiente por abordar el callejón sin salida en el que, paradójicamente, se convirtió la vida de muchas personas deslumbradas por la liberación prometida en aquél demoledor 68.

11 de octubre de 2010

Mi tío Spencer. Aldous Huxley. Ediciones del Viento. Relatos

Henry, un colegial inglés, pasa sus vacaciones escolares con su tío, un afable caballero que vive en una pequeña ciudad flamenca. Los recuerdos de estas vacaciones constituyen el primero de los seis cuentos que forman este volumen: seis joyas cinceladas amorosamente por el autor de Un mundo feliz.

Mi tío Spencer es el primero de los relatos y el que da título al libro, pues ocupa más de la mitad de sus páginas. Retrata muy bien las impresiones que dejan en la memoria y en el corazón algunos acontecimientos de la infancia. Una mirada respetuosa y humana al pasado y a las personas que enriquecieron la vida del protagonista. El amor, el sentido de la vida y la sinrazón de la guerra se cuelan suavemente en la historia. Es tan aunténtico lo que se nos cuenta que muchas veces nos parece estar leyendo unas memorias.
El resto de historias no por menos cortas son menos interesantes. En ellas hay crítica social, melancolía, sueños, fracasos, alegría de vivir, generosidad y egoísmo, dolor y muerte. Calidad literaria sin complicaciones, que entretiene y hace pensar.
Da fin al libro El pequeño Arquímedes, una historia que deja literalmente pegado al sillón. Un bofetón directo a la estupidez humana. Recomiendo la lectura del artículo Mi tío Spencer (Lágrimas egoístas), donde el autor hace hincapié en la radiografía del egoísmo que representan las historias de este pequeño y gran volumen.
Aldous Huxley nace el 26 de julio de 1894 en Inglaterra, en el seno de una familia de gran tradición intelectual. Se educa en Eton. Conocido por sus novelas (Un mundo feliz, 1932; Contrapunto, 1928) y ensayos, publicó también relatos cortos, poesía, libros de viajes y guiones cinematográficos. Se le considera uno de los líderes del pensamiento moderno. En 1937 se mudó a los Estados Unidos, donde falleció el 22 de noviembre de 1963, el mismo día que C.S. Lewis y J.F. Kennedy.

Fuentes: Ediciones del Viento, Selección Literaria TROA

31 de julio de 2010

EL FESTÍN DE BABETTE (1987). Gabriel Axel. Drama. Jóvenes. ****

En un aislado pueblo de pescadores de la costa danesa la comunidad practica, en el sentido más estricto y puritano del término, los principios religiosos que el pastor y fundador de la secta a la que pertenecen ha predicado durante años. Cuando éste muere, sus dos hijas continúan adelante con su obra y su palabra. En 1871, durante la guerra franco-prusiana, una joven francesa encuetra refugio en el austero hogar de las dos hermanas. Su llegada al pueblo representa la aparición del extraño en el paraíso. A pesar de que la joven convive durante catorce años con ellos, los fieles adeptos a la secta la consideran un ente ajeno a la gracia divina. Un día, Babette desea agradecer su hospitalidad ofreciéndoles un banquete en honor del difunto padre.

Cambiamos radicalmente de escenario. De la China profunda pre-maoísta de La buena tierra -de la que haremos mención en cinecine-, a la Dinamarca rural de 1871. Dos mundos muy diferentes cultural y socialmente, pero cuyos protagonistas muestran que las grandezas y miserias humanas no saben de tiempo ni lugar.

Personajes

También aquí una persona destaca sobre todas las demás, Babette Hersant, una mujer relativamente joven cuya familia ha sido víctima de una dura represión en París. Consigue huir de la ciudad y, gracias a una recomendación de Achille Papin, famoso cantante de ópera, es aceptada como sirvienta en casa de las hermanas Martine y Filippa. Babette es una mujer con muchas virtudes. Llama la atención su humildad, pues habiendo sido una famosa chef en un restaurante parisino de renombre, escucha pacientemente las explicaciones de las hermanas sobre cómo deben confeccionarse unos platos que no tienen ninguna ciencia. Tampoco es rencorosa ni cae en el victimismo que, hasta cierto punto, podría estar justificado tras el asesinato de su esposo e hijo y haberlo perdido todo. Es paciente y servicial. Sabe adaptarse a la nueva situación sin quejas estériles y se la ve disfrutar haciendo la vida agradable a los demás. Es sociable y amable, aunque la comunidad la mira con cierto desdén. Lo suyo es la cocina, es el talento que Dios le ha dado, y con él siembra felicidad, entregando todo lo que tiene.


Martine y Filippa tienen buen corazón y rectitud de intención, aunque la formación recibida de su padre, más pendiente de la letra que de la ley, olvidando el principio fundamental de misericordia quiero y no sacrificio, las hace caer en alguna que otra intolerancia e incomprensión. Pero en conjunto son dos figuras amables y sacrificadas, víctimas del puritanismo extremo del pastor. Cuando jóvenes fueron muy bellas y no le faltaron pretendientes, pero el egoísmo de su padre echó por tierra un futuro diferente, no sabemos si mejor o peor, pues no hay mal que por bien no venga…

Achille Papin y el General Lorens Löwenhielm también tienen cierto atractivo. El primero por su generosidad, el segundo por haber sabido enderezar una vida poco edificante. Es precisamente el General quien, con sus acertados y asombrados comentarios, ayuda a que la actitud de los comensales durante el festín cambie radicalmente.

En el lado negativo de la balanza colocaríamos la actitud egoísta del pastor y el rigorismo sin sentido de los fieles de la secta. En apariencia son cumplidores, pero no saben lo que es el amor y las rencillas son habituales entre ellos. Su actitud despreciativa hacia el mundo desconoce que también éste ha salido de las manos de Dios. Sin embargo, curiosamente, alrededor de la mesa se produce una sorprendente transformación, se abren a los demás y fluye el perdón y la reconciliación.

De interés

El director de El festín de Babette acierta al mostrar que gozar sanamente de los placeres de la vida no es indigno, ni se contrapone a una espiritualidad bien vivida. El mundo, como realidad salida de las manos de Dios, no sólo es bueno, sino que su disfrute es camino de eternidad. El amor es la clave de todo. Si falta éste nada tiene sentido ni es posible la felicidad. Ahí está la llave para alcanzarla. Todo el mundo la desea, pero sólo se consigue como premio al olvido de uno mismo.

En la película observamos el recelo de la gente hacia personas de cultura diferente. Quien a los ojos de la comunidad parecía indigno, acaba dando lecciones de humanidad a todos. En estos tiempos de generalizados fenómenos migratorios, puede venir bien recordar que todos somos iguales y que debemos perder el miedo al “diferente”. Cada persona es “irrepetible e irremplazable” y está llamada a enriquecer la sociedad en la que vive. Su dimensión social hace que en este juego de dar y recibir todos salgamos ganando.

La película está basada en una obra de Isak Dinesen y obtuvo el Oscar a la Mejor Película Extranjera.

Más información en decine21.com.

25 de julio de 2010

EL INOLVIDABLE SIMON BIRCH (1998). Mark Steven Johnson. Drama. Jóvenes-adultos, ***

Historia de amistad entre dos chicos, Simón y Joe, marcados por su difícil situación personal. Mientras Simón lleva con gran dignidad y conformidad una enfermedad degenerativa que le impide crecer, Joe vive angustiado por no saber quién es su padre y le cuesta digerir que lo señalen con el dedo por dicho motivo.

Gracias al apoyo mutuo, sus vidas se hacen más llevaderas y pueden compartir con alguien sus anhelos y temores. Otra diferencia radical entre ambos, es su familia. Los padres de Simón, faltos de generosidad, no supieron aceptar un hijo enfermo y deforme, por lo que en ningún momento le muestran el más mínimo afecto. Es más, no faltan ocasiones en las que sale a relucir el más absoluto desprecio hacia él. Por el contrario, Joe, tiene la suerte de tener una madre encantadora, Rebecca. Su atractivo va más allá de su belleza personal. Parece irradiar de su interior, de su sonrisa y alegría contagiosas, de su generosidad, de su sincera preocupación por los demás y… también de sus silencios, como se puede comprobar a lo largo de la historia. De hecho, gracias a Rebecca, Simón pudo sentir la ternura de una madre.

El auténtico protagonista de la historia es Simón. Tiene doce años y una madurez que para sí quisieran muchos adultos. Es un chico enfermo y deforme, que desde muy pequeño ha comprendido que toda vida, sea cuales sean sus circunstancias, tiene sentido, y que cada cual tiene una misión que cumplir en este mundo. Esto hace que no se preocupe lo más mínimo de sí mismo y de que su deformidad sea objeto sistemático de burlas y risas. Lo único que le interesa es ser fiel a ese plan divino que intuye para su existencia. Por eso es feliz dándose a los demás, principalmente a su amigo Joe, un chico infeliz al que le cuesta aceptar su condición de hijo de madre soltera. Sus profundas convicciones, no exentas de interrogantes, y su respeto y aprecio por todos, hacen posible que cuando llegue una situación extrema, se comporte como un verdadero héroe. Es sincero, sin doblez, acepta las bromas de los chiquillos y siente que su físico no es una maldición. Está convencido de que todas las cosas tienen un sentido a los ojos de Dios. Tiene fe. Considera que no es una maldición o mera casualidad haber nacido de ese modo. Por el contrario, piensa que todo obedece a un plan divino y su mayor inquietud es descubrirlo para ponerlo en práctica. Por otra parte, es un chico completamente normal, al que le gusta jugar, reír, hacer deporte y tontear con las chicas. Una cosa no está reñida con la otra. En una palabra, sabe querer a los demás y lo demuestra, con obras, cada vez que tiene ocasión. Su vida será un ejemplo para los demás y, gracias a él, la fe renacerá en quienes la habían perdido.

Como decíamos, Joe, el otro gran protagonista de la película, no lleva tan bien su situación. Está muy marcado por el hecho de no saber quién es su padre y vive obsesionado con descubrirlo. Quizás por esto se aísle de los demás chicos y sólo se abra a quien, como él, también arrastra un estigma. No obstante, esta actitud es totalmente natural y hay bastante nobleza en su comportamiento. No tiene respetos humanos y quiere sinceramente a Simón, a quien lleva de un sitio para otro en su bicicleta convenientemente acondicionada. También muestra una gran generosidad sabiendo perdonar.

Hay otros personajes interesantes, como el novio de Rebecca, pero nos limitaremos a poner en el lado negativo de la balanza al pastor. Un hombre atormentado por los remordimientos, incapaz de abrirse a la redención y avocado a la pérdida de la fe. No hay cosa más triste que una persona consagrada sin fe operativa. Menos mal que aprovecha la oportunidad y parece reencontrar el camino.

La película es especialmente interesante por la forma en que trata temas como la amistad, el papel de la fe en la vida cotidiana, el valor incalculable de cada vida humana, el potencial de bien que tiene toda persona, se cuales sean sus circunstancias… También la necesidad de afrontar las consecuencias de los propios actos con responsabilidad, de reconocer los propios errores y de abrirse al perdón y la reconciliación.

Por otra parte, en una sociedad como la nuestra, con un paisaje urbano transformado por la inmigración y la crisis económica y de valores –que es mucho más importante-, este film puede ayudar a reflexionar sobre la radical igualdad de todos los seres humanos.

Más información en decine21.com.

19 de julio de 2010

COMO DIOS (2003). Tom Shadyac. Comedia. Jóvenes. ***

Como Dios trata, en todo predominantemente cómico, de las vicisitudes de un tipo egoísta (Jim Carrey) y siempre descontento –“me lo he ganado por intentar ayudar a alguien”, “Dios es un niño mudo”, “no puedo estar bien con una vida mediocre”, “dame una señal”, “necesito un milagro, estoy desesperado”-, cuando Dios le brinda la oportunidad de disfrutar de sus poderes y de ejercer como tal, poniendo en sus manos la posibilidad de “remediar” las injusticias del mundo. Pero he aquí, que el atolondrado Bruce, así se llama nuestro hombre, carece de la virtud de la generosidad y le sobra egoísmo. No tiene el hábito de darse, sino el de centrarse en sí mismo. Consecuentemente, no sólo no remedia los males de la gente, sino que su actitud le lleva a empeorar la situación de muchas personas, llegando a provocar catástrofes naturales simplemente por satisfacer un capricho personal sin ponderar las consecuencias –“hace un par de semanas que tienes mis poderes, ¿a quién has ayudado?”, le dice Dios en un momento determinado-.

No todo es negativo en este hombre, pues su actitud un tanto payasa cae simpática al espectador, incluso deja traslucir una cierta bondad bajo su gruesa capa de egocentrismo. Este es el caso, por ejemplo, cuando le vemos socorrer a un indigente sin considerar las consecuencias de enfrentarse a unos pandilleros. Este buen fondo hace que después de su atolondrado comportamiento, a la vista de algunas de las consecuencias de sus actos y, sobre todo, al comprender la verdadera dimensión del amor, sea capaz de rectificar y de “rezar” de verdad. A partir de este momento, su vida da un vuelco y comprende que pensar en los demás y en sí mismo por encima de todo, son dos actitudes claramente incompatibles. Cuando es capaz de desear lo mejor para su novia, aunque ello pudiera acarrear perderla, es cuando “milagrosamente” la recupera.

También cae simpática esta chica (Jennifer Aniston). Su carácter es diametralmente opuesto al de Bruce. Ella no tiene miedo al compromiso, desea casarse y fundar una familia, se interesa por las cosas cosas de él y, fundamentalmente, es piadosa. Es una mujer que reza y sus oraciones están impregnadas de generosidad. Le preocupa más el descamino de Bruce que el daño que éste pueda causarle a ella misma. Su sufrimiento no es consecuencia del victimismo, sino de pensar que la persona a quien quiere pueda malograr su vida. No es rencorosa y sabe perdonar, aunque chirría un poco esa religiosidad moderna singularmente complaciente en determinados temas morales.

Además de Bruce en su etapa previa al cambio de actitud, el retrato que hace la película de quienes trabajan en los medios de comunicación se aleja un tanto de la imagen del periodista honesto cuyo lema es la búsqueda de la verdad y su difusión. La moral del triunfo parece dominar a estos profesionales, cuyo éxito vital se reduce a lograr una exclusiva que pueda ser primera plana.


Aunque el tono general es de comedia, la película saca a relucir algunos temas de permanente actualidad: el individualismo que parece dominar en gran parte de nuestra sociedad, la sordera ante las necesidades ajenas, el afán de notoriedad y de éxito cuya máxima manifestación es salir en televisión, el miedo al compromiso en las relaciones de pareja, el sentido de la vida y las condiciones de la auténtica oración.

Como Dios puede ayudarnos a comprender que en la vida, casi siempre, nos falta la suficiente perspectiva para discernir dónde se encuentra el auténtico bien, y que lo que muchas veces queremos, no necesariamente es lo mejor para todos. De hecho, no es infrecuente que los intereses sean contrapuestos.

En suma, la película es una llamada a aceptarnos como somos y a comprender que lo más grande que tenemos es la vida y la posibilidad de entregarla. Para encontrarse a sí mismo, paradójicamente, el hombre debe salir de la fortaleza interior construida a base de miserias.


Generosidad

Podemos definir la generosidad como la actitud dadivosa que no excluye a nadie como destinatario ni admite cálculos para dosificar los dones. Esta virtud facilita la convivencia, pues impulsa a quien la adquiere a compartir los bienes y a darse a los demás sin esperar correspondencia, con absoluto desinterés, aún cuando suponga esfuerzo. Pero como no hay virtud sin amor, todo este volcarse en los demás parte de un profundo respeto hacia el prójimo y del convencimiento del valor incalculable de cada ser humano. Consecuencia de esto último, es la necesidad de que con la donación se busque el bien del receptor. De hecho, a veces, el dar sin ton ni son, puede enmascarar un comportamiento inequívocamente egoísta.

De lo que acabamos de afirmar se deducen dos cuestiones importantes: la primera, que la persona que adquiere esta virtud toma conciencia de la superioridad del ser sobre el tener, y segunda, que la generosidad tiene su campo de acción en el servicio al prójimo. Los polos opuestos de la generosidad serían la prodigalidad –actitud despreocupada que acaba en empobrecimiento personal e impide la donación- y el egoísmo -cuando se antepone el yo a todo lo demás-.

En Como Dios, tenemos ejemplos de personas cuyo comportamiento se caracteriza por estas notas que acabamos de enunciar. Bruce, es un joven básicamente egoísta. Lo único que le importa es triunfar como presentador de televisión, al precio que sea, sin importarle la honestidad ni las consecuencias de los métodos a emplear. El éxito, es la estrella que guía sus pasos, y su persona el centro del firmamento; firmamento reducido a una pantalla de televisión. Apenas presta atención a su pareja, una chica bienintencionada, a la que no escucha y cuyos anhelos pasan totalmente desapercibidos. Para colmo, está todo el día quejándose por lo mal que le va todo y encarándose con Dios, a quien culpa de su desgracia. Pero he aquí, que Dios le da la oportunidad de disfrutar de su omnipotencia y de administrar la justicia como el mismísimo Todopoderoso. Y ¿cómo aprovecha la oportunidad el amigo Bruce? Pues se encarga de utilizar los poderes en beneficio propio y, cuando las oraciones de la gente, cuyo clamor escucha, se le hacen molestas, opta por conceder a todo el mundo lo que pide. ¿Resultado? El caos más absoluto; falta amor en este atender a la gente y sobra egoísmo. Sin embargo, afortunadamente, una serie de circunstancias le hacen reaccionar y comprender que la felicidad está en la entrega, que, dándose, se encuentra a uno mismo y su sitio en el mundo. Por último, mencionar que resulta significativo que en Como Dios la generosidad está muy relacionada con la fe.

Más información en decine21.com

25 de junio de 2010

THE BLIND SIDE (2009). John Lee Hancock. Drama. Jóvenes. ***

Se ha hecho de rogar el estreno de esta película. Hoy día es bastante inusual que una cinta premiada con el Oscar a la Mejor Actriz Principal, en este caso Sandra Bullock, tarde tanto en estrenarse en nuestro país. Y más todavía si consideramos que en Estados Unidos arrasó en taquilla, convirtiéndose en todo un fenómeno que asombró a propios y extraños. La misma Bullock confesaba que tardó mucho en decidir si aceptaba o no el papel, pues no se veía interpretando a Leigh Anne, y una vez aceptado, lo último que se esperaba era que este trabajo le daría el preciado galardón y, añadimos, la consagraría como una gran actriz. Ojalá le sirva de estímulo para rectificar el rumbo iniciado con películas como La proposición, en la que cede a un mal gusto que, más allá de mejores o peores papeles, había eludido a lo largo de su carrera.

La excusa esgrimida para justificar su no distribución en España era que al ser su argumento excesivamente localista, seguramente dificultaría su aceptación por el público español. Ahora, una vez en las salas, será la taquilla quien dará o quitará razones. Aunque es cierto que ni el futbol americano ni el papel del deporte en el sistema educativo estadounidense tienen mucho que ver con nosotros, dos temas importantes en la película, nos parece una excusa bastante absurda, máxime cuando estamos acostumbrados a que se estrene todo tipo de películas procedentes de Estados Unidos, algunas magníficas, otras pasables, y muchas, auténticamente infumables.

¿A qué podría deberse este desinterés? No tengo la respuesta, pero se me antoja sospechoso que se ningunee una película en la que, sin ser una obra de arte, con una factura más que correcta se exaltan una serie de valores humanos encarnados, precisamente, por unos personajes -por cierto, nada ñoños- que se sienten cristianos y, por ello, llamados a servir a los demás. Además, resulta que la escuela donde se educan los Tuhoy -este es el apellido de la familia protagonista- y se admite, no sin alguna reticencia, a Michael -el chico negro acogido en su hogar-, se autodenomina cristiana y pretende se fiel a sus principios. Pero bueno..., sea cual sea la razón, tenemos que felicitarnos porque se ha estrenado y podemos disfrutar y aprender de las vicisitudes de una familia ejemplar.


Sí, digo aprender. Aprender, en primer lugar, porque esta bonita historia está basada en hechos reales y, por tanto, nadie debiera objetar que es un mero ejercicio bobalicón y bien intencionado pero completamente alejado de la realidad. Actitudes como las de esta familia son posibles hoy día. Es más, estoy seguro de que hay mucha gente movida por nobles ideales y volcada generosamente en los demás, aunque, por desgracia, no ocupen primeros planos ni en telediarios, ni en los diversos medios de comunicación de masas. Aprender, también, porque el bien es "pegajoso" y despierta los mejores instintos que todos llevamos dentro. En la pantalla vemos a una familia feliz, que se quiere, se respeta, se ayuda y se abre a los demás, y... mira por dónde, resulta que ésto ejerce un enorme atractivo en el espectador, y le ayuda a plantearse cuestiones interesantes sobre el modo en que está enfocando su vida.

¿Qué cuestiones son las que plantea The blind side, que la hace tan sumamente atractiva? Me atrevería a decir que su complicidad con el espectador deriva del hecho de enfrentarse a temas que le interesan y, lo que es más importante, que lo hace con honestidad y con un sentido profundamente humano, sin trampa ni cartón, y sin rendirse a posturas políticamente correctas que nada aportan porque nada encierran. Así, por ejemplo, salen a la palestra la discriminación racial, la marginación, la maternidad, la solidaridad, la generosidad, la necesidad de esfuerzo y sacrificio para alcanzar metas, el papel central de la familia en la sociedad y su incuestionable aportación en el desarrollo personal, y en pro de un tejido social sano, o la adopción y el papel que pueden jugar en ella los padres biológicos. Muchos temas para darle vueltas y sin necesidad de enfrentarnos a una historia de tésis, gris, escéptica, negra y desesperanzada. Esta película tiene la virtud de decir muchas cosas y decirlas bien, de forma amable y atractiva, sin ocultar ni regodearse en lo peor de la condición humana.


The blind side nos cuenta la historia de Michael Oher, "Big Mike", un adolescente negro sin padre conocido y madre problemática que, tras dar tumbos por hogares de acogida hasta convertirse literalmente en un "sin techo", tuvo la suerte de ser admitido en un buen colegio, de ideario cristiano, y, fundamentalmente, ser acogido en el hogar de los Tuhoy. Una familia acomodada y unida residente en Memphis, cristiana evangélica y formada por los padres y dos hijos: una chica adolescente y un simpático chaval. Sin embargo, como el espectador podrá comprobar, la verdadera protagonista es la madre, Leign Anne, quien siguiendo los impulsos de su conciencia decide complicarse la vida introduciendo en la familia a un chico desconocido y necesitado. Este hecho marcará la vida de los cinco. Como ella reconoce en un momento determinado, aunque Big Mike ha sido afortunado, ellos lo han sido más.

13 de junio de 2010

EL CÓNSUL PERLASCA (2002). Alberto Negrín. Drama. Jóvenes.

Budapest, en plena ocupación nazi. Los judíos son buscados, detenidos y enviados a campos de concentración o de exterminio.

Giorgio Perlasca, antiguo excombatiente en la Guerra Civil Española a las órdenes del General Franco, recibió al licenciarse, como muestra de agradecimiento, un salvoconducto que podría hacer valer como de carta de presentación ante cualquier Legación española en el mundo. Y efectivamente, este ciudadano italiano, lleno de audacia y generosidad, hizo uso de tales prerrogativas en beneficio de víctimas inocentes del terror nazi.

En esta película hay un personaje que brilla con luz propia, Giorgio Perlasca, hombre de negocios italiano, circunstancialmente en Budapest en un momento en que los judíos eran víctimas de una dura represión. Había combatido como voluntario en la guerra civil española, movido por su íntima repulsa de la persecución a que estaba siendo sometida la Iglesia Católica. Esto ya nos da una idea del carácter de este hombre. Nada tenía que ver con aquél lejano conflicto, pero su sentido del deber y la responsabilidad le empujaron a luchar por defender al débil y la justicia. Como agradecimiento a su participación, había recibido un salvoconducto firmado por el mismísimo generalísimo Franco y que podría utilizar en beneficio propio en caso de necesidad. Pues bien, cuando se percata de la situación crítica que atraviesan los judíos en Budapest, no duda en utilizar el documento en favor de aquellas personas. Giorgio Perlasca es una persona de aspecto corriente, que podría pasar desapercibido con facilidad, pero a medida que lo vamos conociendo es tal el cúmulo de virtudes que atesora que, poco a poco, el espectador va quedando fascinado por la bondad y valentía que dejan translucir sus acciones. Su espíritu audaz está hondamente arraigado en la fortaleza y va acompañado de una generosidad sin fisuras, de una valentía asombrosa, de una constancia a prueba de “bombas” y de una responsabilidad propia de un espíritu libre y formado.

Giorgio Perlasca, es testigo de la persecución sufrida por los judíos húngaros en los momentos finales de la Segunda Guerra Mundial. Nuevamente la guerra como telón de fondo de actitudes heroicas. Contempla las atrocidades cometidas con seres humanos inocentes y, consciente de sus posibilidades, decide hacer todo lo posible por salvar a los que pueda. Sabe perfectamente que no podrá hacerlo con todos y que el riesgo será grande, poniendo en juego su propia vida, pero no puede quedarse cruzado de brazos y decide luchar. Sin embargo, no se trata de ningún insensato, pues tiene en su mano determinadas bazas que, convenientemente utilizadas, podrían dar sus frutos.


La actitud del “cónsul” está lejos de la cobardía pero, ¿no cabría tildarla de temeraria, al poner en serio aprieto su propia supervivencia? Es cierto que por momentos parece que así sea, pero no cabe duda de que no se mueve por llamar la atención, ni se considera un superhombre. Toda su actuación es fruto de la reflexión y parece poner en práctica aquello de que “nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”. Su vida es lo más valioso que tiene, pero la pone en juego precisamente para salvar otras. Y lo logra.

Junto al “cónsul”, el abogado Vargas, es un hombre de indudable atractivo. Toda la labor de aquél no habría sido posible sin la colaboración de este hombre humilde y valiente, que comprende rápidamente quién es el líder y se pone a su servicio sin afán de protagonismo. Es un hombre sabio y prudente, perfecto contrapeso de la impulsividad de Perlasca.

Como no podía ser de otro modo, en esta película las antipatías son patrimonio exclusivo de los oficiales alemanes y de algún que otro militar húngaro. Vistos en conjunto, son la antítesis de lo que entendemos por personas de bien. Así, vemos comportamientos corruptos, doble moral, desprecio por la vida y los sentimientos de los adversarios, crueldad innecesaria, espíritu de venganza, sadismo, injusticia… y un largo etcétera.


El Cónsul Perlasca es una película de indudable valor histórico. Es muy interesante su valor testimonial y, al mismo tiempo, un merecido homenaje a las personas que en situaciones difíciles arriesgan su vida por los demás. Viene bien recordar la situación a la que puede llegar una sociedad claudicante y dominada por la comodidad o el miedo. El bien común y el respeto que toda persona merece se va fraguando en el día a día de cada ciudadano. Es muy difícil, al menos en nuestro entorno, que un estado pueda avasallar a un sector de la ciudadanía si no se da una complicidad, aunque sea por omisión, de la gran mayoría del pueblo. Conviene recordar que una sociedad democrática pierde su esencia y se corrompe, cuando olvida que la soberanía popular tiene un límite que no debe sobrepasar, el respeto a la ley natural y a la dignidad de todo
ser humano.

En un momento en que domina la cultura de lo fácil y lo cómodo, donde el esfuerzo ha sido desterrado del lenguaje cotidiano y se impone la soberanía del “yo, ya”, la visión de una historia como ésta, basada en hechos reales, puede servir de desperetador y de concienciación de la responsabilidad que todos tenemos ante el sufrimiento ajeno. No podemos permanecer indiferentes y cada uno, en su ambiente y según sus posibilidades, puede y debe contribuir a ir forjando un mundo más justo, sin descargar nuestra conciencia y responsabilidad en quienes ostentan el poder.

El Cónsul podría haber abandonado su empresa sin haber llegado hasta el final. Las circunstancias eran tan difíciles y los frutos cosechados tan magníficos, que sobraban motivos para darse por satisfecho. Nadie podría, jamás, haberle reprochado nada. Sin embargo su conciencia, rectamente formada, a la que no podría engañar jamás, hizo que no claudicara y consiguiera arrastrar a otros a una vida más comprometida con los demás.

Destaca la música de Ennio Morricone y su estilo realista, aunque le pesa un poco el haber sido concebida como miniserie televisiva.

Más información en decine21.com

26 de abril de 2010

LUCES DE LA CIUDAD (1931). Charles Chaplin. Comedia

Obra maestra dirigida e interpretada por el genial Charles Chaplin. En esta comedia clásica, el simpático y noble vagabundo Charlot se  enamora de una vendedora de violetas ciega y pobre. La chica es guapa y dulce. Chaplin, un personaje desastrado, de buen corazón y poco amigo de las rigideces propias de una vida ordenada y exigente.

El buen hombre es consciente de que su aspecto no es precisamente el de un caballero, incluso es objeto de burlas por la calle. Deambulando sin rumbo, no tiene otra cosa que hacer, conoce a la chica y queda prendado de su belleza y candidez. El flechazo es inmediato y su corazón romántico provocará sucesivos encuentros amparado en un equívoco inicial y en que ella no puede verlo.

Pero éste no será el único encuentro que trastocará su indolente y despreocupado modo de vivir. Una noche evita el suicidio de un rico caballero que no puede soportar la vida tras ser abandonado por su esposa. A partir de ahí surgirá una peculiar amistad entre estos dos personajes, cuyos detalles -con momentos delirantemente divertidos- no desvelaremos.

Luces de la ciudad es una bonita y emotiva historia llena de buenos sentimientos, con momentos cómicos muy logrados. En ellos Chaplin demuestra por qué es uno de los cineastas más importante de la historia. Hay que tener en cuenta que el director, también autor del guión y de la banda sonora -fue acusado de plagiar "La Violetera"-, tuvo la osadía de rodar una película muda cuando el cine sonoro había conquistado al público. Sin embargo su maravilloso equilibrio entre comedia y drama fue un rotundo éxito, demostrando que la belleza que emana de toda obra de arte auténtica es imperecedera y resiste el paso del tiempo, cautivando al público de cualquier momento y lugar.


En la película no todo son risas. Chaplin es un pobre hombre sin rumbo ni horizontes en la vida. La chica está ciega y enferma, vive con su abuela y aunque entre ellas reina el amor y la generosidad, su situación económica es más que precaria. En cuanto al marido abandonado, es un retrato patético de la necesidad de amor que tiene el ser humano y que el dinero no puede comprar; ahoga sus penas en francachelas y alcohol sin medida, sin otro resultado que una insatisfacción cada vez mayor.

A pesar de todas estas miserias, el film no se regodea en ellas ni cae en la desesperanza. Por el contrario, estamos ante una historia luminosa en la que los personajes son capaces de salir de sí mismos, encontrando la felicidad en la entrega generosa a los demás. La bondad siempre compensa, aunque lleve consigo sacrificios y contrariedades. Y si no que se lo digan a Charlot, que con tal de ayudar a la chica es capaz de hacer algo tan impropio de él como trabajar de barrendero o de boxeador, llegando a ser injustamente encarcelado. !Con lo cómodo que se está sin complicarse la vida! Pero claro, en ese caso difícilmente hubiera alcanzado la dicha que sólo encontraría al final del camino del olvido de sí.

Año de producción: 1931. Dirección: Charles Chaplin. Intérpretes: Charles Chaplin, Virginia Cherill. Duración: 87 minutos. Público: Jóvenes. Género: Comedia. Más información en decine21.com.
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