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29 de junio de 2011

100 Preguntas sobre Encontrarás Dragones. Ignacio Gómez-Sancha. Palabra.

100 Preguntas sobre Encontrarás Dragones intenta desvelar las claves de este drama épico, que afronta cuestiones como la santidad y la traición, el amor y el odio, el perdón y la violencia, o la búsqueda del sentido de la vida.

Encontrarás Dragones (su título original, There be Dragons) ha dado mucho que hablar desde meses antes de su estreno. Escrita y dirigida por el prestigioso cineasta británico Roland Joffé, es una vuelta a sus orígenes, cuando nos cautivó con clásicos del cine como La Misión (por la que ganó la Palma de Oro en Cannes) o Los gritos del silencio. Como la primera de ellas, nos encontramos ante un drama épico, esta vez ambientado en la Guerra Civil española, en el que se afrontan cuestiones como el compromiso y la traición, el rencor y el perdón, el amor y el odio... En suma, todos esos dragones contra los que libramos nuestra personal batalla interior.

El productor principal de la película, Ignacio Gómez-Sancha, conoció a Roland Joffé en una comida en Madrid, se enamoró del proyecto y decidió interrumpir su carrera en el mundo financiero (fue Vicesecretario General de Bolsas y Mercados Españoles) para reunir 36 millones de dólares y dedicarse durante tres años a establecer un "espacio de libertad creativa" en el que Roland Joffé pudiera realizar esta singular película. A través de un intenso diálogo entre director y productor, este libro nos explica una serie de claves fundamentales que facilitan la comprensión de la película. Y lo cierto es que abre bastantes perspectivas, pues después de verla dos veces (en versión original y doblada), son muchos los aspectos, matices y detalles que personalmente me habían pasado desapercibidos. Sin duda estamos ante un film que irá creciendo con el tiempo, cuidado hasta el más mínimo detalle y con una gran hondura antropológica.

Ediciones Palabra.

23 de marzo de 2011

THERE BE DRAGONS. ENCONTRARÁS DRAGONES (2010). Roland Joffé. Drama biográfico. Jóvenes. ****. Estreno.

Encontrarás dragones es una historia de amor y de heroísmo que se desarrolla en medio de un ambiente dominado por los celos, el odio y la violencia; una historia de vidas apasionadas en un tiempo apasionante; un drama desgarrador que muestra cómo el perdón puede romper las cadenas del pasado.

Coincidiendo con el XXV aniversario de su película La Misión, Roland Joffé, ganador de la Palma de Oro en Cannes y nominado dos veces al Óscar de la Academia (además de La Misión, dirigió Los Gritos del Silencio y La ciudad de la alegría), ha escrito y dirigido una película apasionante cuya acción se inicia en 1911, se desarrolla en durante la Guerra Civil española (1936-1939) y concluye en el año 1982. La película trata de las malas relaciones de un periodista español, Roberto Torres (Dougray Scott) con su padre, que se enfrenta a la muerte precisamente cuando Roberto está investigando una serie de sucesos relacionados con el pasado de su familia.

La película cuenta con un equipo técnico y artístico de altura. El director de arte es Eugenio Zanetti (Restoration, Más allá de los sueños) premiado por la Academia de los Oscar. El vestuario es de Yvonne Blake, galardonada por la Academia (Nicolás y Alejandra, Supermán). Michele Burke, premiada por la Academia (En busca del fuego, Drácula), es la directora de maquillaje. Richard Nord, nominado por la Academia (El Fugitivo) es el director de montaje. Skip Lievsay, nominado al Oscar en 2011 por True Grit, es el encargado de la mezcla de sonido. Y el ganador de Oscar Stephen Warbeck (Shakespeare in Love, Billy Elliot) es el compositor de la banda sonora. Gabriel Beristain (Caravaggio) es el director de fotografía.

Cuando Roberto Torres (Dougray Scott), un periodista que vive en Londres, visita España en 1982 para hacer una serie de investigaciones sobre el Opus Dei, institución sobre la que piensa escribir un libro, se encuentra con un muro. Su más preciada fuente de información, su padre, Manolo Torres (Wes Bentley), se resiste a contarle la dolorosa historia que le relaciona con el Fundador, Josemaría Escrivá (Charlie Cox)...


A la calidad de un espectacular diseño de producción (en la trastienda hay tres ganadores de Oscar que recrean un arco temporal de 80 años, usando un presupuesto de 26 millones de euros), a la hermosa factura de la cinta (la fotografía y el montaje son muy buenos, la música de Warbeck es eficaz) se suma un reparto solvente con actores muy bien dirigidos. Joffé y su equipo -porque el cine es un trabajo de equipo, para bien y para mal- han logrado una gran película, conmovedora y apasionada, pensada para un público muy amplio. Una historia matizada, sin prejuicios, contada por un inglés de 66 años, judío, de izquierdas y agnóstico, que te da algo que no esperas. Sobre todo si eres español, tan dados como somos a los blancos y los negros, al "esto es lo que hay porque lo digo yo y que no me vengan con películas". Fila Siete.

Roland Joffé... Vuelve a alzar el vuelo con este arriesgado film, que aborda la figura de un personaje histórico, el fundador del Opus Dei, cuya vida discurre paralela a la de otro personaje creado para la ocasión, Manolo Torres, que habría sido buen amigo de la infancia. Tal recurso y el de la indagación periodística sirven para deslizarse del presente al pasado, y reflexionar sobre las distintas reacciones que se pueden dar a las situaciones duras que trae consigo la vida. Pueden entonces alzarse los "dragones" -feliz y hermosa expresión de Joffé, destinada a perdurar en el imaginario colectivo- que conducen a una espiral de odio y violencia, o ser dominados éstos por una respuesta basada en el amor y el perdón, respaldada por las convicciones religiosas... El film supone el regreso estelar de Joffé, que narra una historia muy humana, intensa y emocionante. Decine21.


Me ha gustado Encontrarás dragones. Además, en versión original subtitulada, he podido disfrutar del excelente trabajo de todos los actores, entre los que brilla especialmente Charlie Cox. Estoy convencido de que nadie que se acerque a esta película desprovisto de prejuicios quedará defraudado. Se podrá discutir si estamos ante una obra notable o sobresaliente, pero es difícil cuestionar la calidad de su factura. Nada desentona. Hay esmero en el guión, en la cuidada ambientación, en la fotografía, en el vestuario, en la música, en el reparto, en la planificación, en el ritmo y en la humanidad de los conflictos que plantea. La historia tiene ingredientes como para gustar a un amplio espectro de público; hay acción, aventura, tensión, romance, drama, venganza, perdón, rencor, amor... Todo esto realizado con un encomiable respeto del trasfondo histórico. Nos descubrimos ante Joffé por su enfoque sobre la Guerra Civil, desprovisto de prejuicios ideológicos y centrado en el aspecto humano de la contienda. Y qué decir de la honestidad con que trata al joven Jose María Escrivá. Es cierto que recurre a personajes y situaciones puramente ficticias, pero lo hace al servicio de la historia cinematográfica, para dotarla de atractivo visual, y sin que ello implique traicionar en lo sustancial la verdad histórica. En suma, una película que merece la pena, que se recordará durante mucho tiempo, que emociona, entretiene, engancha... y hace pensar. Una película que hace atractivo el bien, el perdón, la reconciliación, la lealtad, el sacrificio y el amor. CineCine.

7 de julio de 2010

LOS GRITOS DEL SILENCIO (1984). Drama bélico. Roland Joffé.


Sydney es un periodista del New York Times enviado a Camboya en 1972 como corresponsal de guerra. Al llegar allí conoce a Dith Pran, un nativo que se convierte en su guía e intérprete durante la guerra. En 1975, al caer el gobierno camboyano, los EE. UU. se retiran del país, y toda la familia de Pran emigra a Norteamérica excepto él, que se queda al lado del periodista para ayudarle a cubrir la noticia. Los dos se refugian en la embajada inglesa, pero cuando quieren abandonar el país el ejército revolucionario no permite salir a Pran de Camboya y lo recluyen en un campo de concentración, en el que pasará múltiples vicisitudes.

Personajes

Si la historia que nos cuenta Los gritos del silencio es interesante en sí misma, lo que la hace todavía más impactante es conocer que está basada en hechos reales. Es un fiel retrato de los horrores de la guerra de Camboya cuando los jemeres rojos se hacen con el poder. Cuenta las vicisitudes de Sydney Schanberg, corresponsal del New York Times y de su colega camboyano, el fotógrafo Dith Pran. Dith hace de guía e intérprete de Sydney, al que ayuda a salir airoso de situaciones muy complicadas facilitándole, además, la consecución de primicias informativas de gran trascendencia –por ejemplo, el resultado del erróneo bombardeo del poblado de Neak Luong por aviones B-52 norteamericanos-. Cuando los jemeres llegan a Phnom Penh, Sydney facilita la salida del país de la familia de Dith, pero acepta que éste se quede, a sabiendas de que ello seguramente lo condenaría a un trágico destino.

Aunque en principio parece que el protagonista principal de la historia es Sydney, me ha resultado mucho más atractivo Dith. Como veremos más adelante, es digno de admiración el modo en que este hombre sobrelleva los largos años de cautiverio y tortura, haciendo gala de una paciencia digna de admiración. Pero  su comportamiento no sólo es destacable en este aspecto, pues hay muchos otros rasgos que dotan a este fotógrafo camboyano de una personalidad sumamente atrayente.

Para empezar, tiene un sentido elevado de la amistad y la lealtad. Apreciamos cómo la primera tiene para él un valor muy importante, hasta el punto de ser razón más que suficiente para no quebrarse en las dificultades. Esto lo lleva a manifestar una lealtad sin fisuras hacia su amigo, convirtiéndose en sus manos y sus pies.

También hemos hablado de su fortaleza, esa capacidad de resistir y de acometer en situaciones extremas. Como periodista, siente que no puede marcharse de su país en un momento tan delicado y que su deber es quedarse para ser testigo ante el mundo de lo que allí ocurra; esto no es otra cosa que responsabilidad. Su grandeza de ánimo en las dificultades, magnanimidad. Su empeño constante sin desfallecer, perseverancia, y la ayuda constante al colega americano, generosidad.


Sydney es un personaje menos claro. Es un periodista con olfato, dispuesto a ser testigo de la verdad al precio que sea, sin miedo a denunciar los abusos de su propio país. Sin embargo, “tolera” que Pran se coloque en una situación sin salida, quizás anteponiendo un hipotético éxito profesional al bien del amigo. No obstante, una vez en Estados Unidos, la voz de la conciencia no lo deja tranquilo y lucha sin descanso por encontrar a Dith.

Como personajes especialmente negativos, al margen de los jemeres, podemos colocar a diverso personal diplomático europeo y estadounidense. Cuando las cosas se ponen difíciles salen corriendo sin mirar atrás y sin importarles mucho el destino de esas personas que, durante años, han sido fieles colaboradores, o los dos millones de refugiados condenados a la miseria y la masacre.

De interés

Esta historia toca un tema plenamente actual: las consecuencias para la población civil de decisiones planeadas a miles de kilómetros guiadas por objetivos geoestratégicos, los también llamados “daños colaterales”. No es lícito jugar alegremente con vidas ajenas y cuando, por causas de fuerza mayor, sea necesario emplear la fuerza, hay que actuar de forma proporcionada, procurando minimizar al máximo los daños que puedan ocasionarse.

Los gritos del silencio es, por otra parte, un testimonio de primera mano para conocer unos desgraciados hechos, ocurridos hace apenas unos años, en los que una vez más se pone de manifiesto la sinrazón y las terribles consecuencias de las revoluciones basadas en utopías de corte filocomunista.

Paciencia

Después de ver Los Gritos del Silencio, llegamos a la conclusión de que el personaje en el que esta virtud se manifiesta en grado heroico es Dith Pran. A partir del momento en que es apresado por los jemeres rojos, debe soportar unas condiciones de vida inhumanas y las acepta con serenidad. Ni se vuelve insensible, ni tiene brotes de ira o cae en una tristeza estéril. Gracias a la paciencia es capaz de analizar con nitidez la situación y esperar el momento oportuno para salir de ella. No tiene prisa ni se deja llevar por el apasionamiento, dejando pasar varios años hasta que llega su oportunidad de escapar. Vemos en todo momento a una persona centrada y equilibrada, sin manifestación alguna de resentimiento. Su serenidad da confianza a los demás, por eso lo siguen a ciegas cuando toma la decisión de huir.

Viendo la capacidad de resistencia de Pran, corroboramos que su paciencia tiene sólidos anclajes en otras muchas virtudes, especialmente en la fortaleza. Constatamos que su actitud no tiene nada que ver con la mera pasividad ante el sufrimiento, pues como decimos es parte de la virtud de la fortaleza, lo que le permite mantenerse fiel a sus principios sin perder la grandeza de ánimo. El recuerdo de los seres queridos es un acicate para no abandonar la lucha por la supervivencia y manejar de modo inteligente la situación, dándole sentido al dolor y al sufrimiento. Consciente de que se encuentra en una situación muy difícil que no puede controlar, sabe esperar con calma, dándole tiempo al tiempo, pues sabe que cada día que pasa es una victoria, comportándose con dignidad en todo momento.

Durante los años pasados en cautiverio, no alberga resentimiento alguno contra Sydney por haber salido airoso de la situación dejándolo abandonado a su suerte. Esta paz interior le permitió mantener el equilibrio en todo momento. De hecho, cuando al final se ve libre y se produce el esperado reencuentro, asume personalmente la responsabilidad de lo ocurrido. Como periodista era su obligación permanecer en Camboya, a sabiendas de que eso lo conduciría seguramente a la muerte.
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