Mostrando entradas con la etiqueta 2003. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 2003. Mostrar todas las entradas

19 de julio de 2010

COMO DIOS (2003). Tom Shadyac. Comedia. Jóvenes. ***

Como Dios trata, en todo predominantemente cómico, de las vicisitudes de un tipo egoísta (Jim Carrey) y siempre descontento –“me lo he ganado por intentar ayudar a alguien”, “Dios es un niño mudo”, “no puedo estar bien con una vida mediocre”, “dame una señal”, “necesito un milagro, estoy desesperado”-, cuando Dios le brinda la oportunidad de disfrutar de sus poderes y de ejercer como tal, poniendo en sus manos la posibilidad de “remediar” las injusticias del mundo. Pero he aquí, que el atolondrado Bruce, así se llama nuestro hombre, carece de la virtud de la generosidad y le sobra egoísmo. No tiene el hábito de darse, sino el de centrarse en sí mismo. Consecuentemente, no sólo no remedia los males de la gente, sino que su actitud le lleva a empeorar la situación de muchas personas, llegando a provocar catástrofes naturales simplemente por satisfacer un capricho personal sin ponderar las consecuencias –“hace un par de semanas que tienes mis poderes, ¿a quién has ayudado?”, le dice Dios en un momento determinado-.

No todo es negativo en este hombre, pues su actitud un tanto payasa cae simpática al espectador, incluso deja traslucir una cierta bondad bajo su gruesa capa de egocentrismo. Este es el caso, por ejemplo, cuando le vemos socorrer a un indigente sin considerar las consecuencias de enfrentarse a unos pandilleros. Este buen fondo hace que después de su atolondrado comportamiento, a la vista de algunas de las consecuencias de sus actos y, sobre todo, al comprender la verdadera dimensión del amor, sea capaz de rectificar y de “rezar” de verdad. A partir de este momento, su vida da un vuelco y comprende que pensar en los demás y en sí mismo por encima de todo, son dos actitudes claramente incompatibles. Cuando es capaz de desear lo mejor para su novia, aunque ello pudiera acarrear perderla, es cuando “milagrosamente” la recupera.

También cae simpática esta chica (Jennifer Aniston). Su carácter es diametralmente opuesto al de Bruce. Ella no tiene miedo al compromiso, desea casarse y fundar una familia, se interesa por las cosas cosas de él y, fundamentalmente, es piadosa. Es una mujer que reza y sus oraciones están impregnadas de generosidad. Le preocupa más el descamino de Bruce que el daño que éste pueda causarle a ella misma. Su sufrimiento no es consecuencia del victimismo, sino de pensar que la persona a quien quiere pueda malograr su vida. No es rencorosa y sabe perdonar, aunque chirría un poco esa religiosidad moderna singularmente complaciente en determinados temas morales.

Además de Bruce en su etapa previa al cambio de actitud, el retrato que hace la película de quienes trabajan en los medios de comunicación se aleja un tanto de la imagen del periodista honesto cuyo lema es la búsqueda de la verdad y su difusión. La moral del triunfo parece dominar a estos profesionales, cuyo éxito vital se reduce a lograr una exclusiva que pueda ser primera plana.


Aunque el tono general es de comedia, la película saca a relucir algunos temas de permanente actualidad: el individualismo que parece dominar en gran parte de nuestra sociedad, la sordera ante las necesidades ajenas, el afán de notoriedad y de éxito cuya máxima manifestación es salir en televisión, el miedo al compromiso en las relaciones de pareja, el sentido de la vida y las condiciones de la auténtica oración.

Como Dios puede ayudarnos a comprender que en la vida, casi siempre, nos falta la suficiente perspectiva para discernir dónde se encuentra el auténtico bien, y que lo que muchas veces queremos, no necesariamente es lo mejor para todos. De hecho, no es infrecuente que los intereses sean contrapuestos.

En suma, la película es una llamada a aceptarnos como somos y a comprender que lo más grande que tenemos es la vida y la posibilidad de entregarla. Para encontrarse a sí mismo, paradójicamente, el hombre debe salir de la fortaleza interior construida a base de miserias.


Generosidad

Podemos definir la generosidad como la actitud dadivosa que no excluye a nadie como destinatario ni admite cálculos para dosificar los dones. Esta virtud facilita la convivencia, pues impulsa a quien la adquiere a compartir los bienes y a darse a los demás sin esperar correspondencia, con absoluto desinterés, aún cuando suponga esfuerzo. Pero como no hay virtud sin amor, todo este volcarse en los demás parte de un profundo respeto hacia el prójimo y del convencimiento del valor incalculable de cada ser humano. Consecuencia de esto último, es la necesidad de que con la donación se busque el bien del receptor. De hecho, a veces, el dar sin ton ni son, puede enmascarar un comportamiento inequívocamente egoísta.

De lo que acabamos de afirmar se deducen dos cuestiones importantes: la primera, que la persona que adquiere esta virtud toma conciencia de la superioridad del ser sobre el tener, y segunda, que la generosidad tiene su campo de acción en el servicio al prójimo. Los polos opuestos de la generosidad serían la prodigalidad –actitud despreocupada que acaba en empobrecimiento personal e impide la donación- y el egoísmo -cuando se antepone el yo a todo lo demás-.

En Como Dios, tenemos ejemplos de personas cuyo comportamiento se caracteriza por estas notas que acabamos de enunciar. Bruce, es un joven básicamente egoísta. Lo único que le importa es triunfar como presentador de televisión, al precio que sea, sin importarle la honestidad ni las consecuencias de los métodos a emplear. El éxito, es la estrella que guía sus pasos, y su persona el centro del firmamento; firmamento reducido a una pantalla de televisión. Apenas presta atención a su pareja, una chica bienintencionada, a la que no escucha y cuyos anhelos pasan totalmente desapercibidos. Para colmo, está todo el día quejándose por lo mal que le va todo y encarándose con Dios, a quien culpa de su desgracia. Pero he aquí, que Dios le da la oportunidad de disfrutar de su omnipotencia y de administrar la justicia como el mismísimo Todopoderoso. Y ¿cómo aprovecha la oportunidad el amigo Bruce? Pues se encarga de utilizar los poderes en beneficio propio y, cuando las oraciones de la gente, cuyo clamor escucha, se le hacen molestas, opta por conceder a todo el mundo lo que pide. ¿Resultado? El caos más absoluto; falta amor en este atender a la gente y sobra egoísmo. Sin embargo, afortunadamente, una serie de circunstancias le hacen reaccionar y comprender que la felicidad está en la entrega, que, dándose, se encuentra a uno mismo y su sitio en el mundo. Por último, mencionar que resulta significativo que en Como Dios la generosidad está muy relacionada con la fe.

Más información en decine21.com

1 de febrero de 2010

OPEN RANGE. Kevin Costner. Western

White, Jefe Boss, "Button" y Mose, son cuatro hombres que intentan escapar de su pasado, y qué mejor lugar para librarse de él que las grandes praderas, guiando el ganado en una tierra donde las únicas leyes las marca la naturaleza. Estrechamente unidos por el "Código del Lejano Oeste" -defender la justicia, ser fiel y leal a quien tienes al lado-, los vaqueros evitan por todos los medios hacer uso de la violencia. Pero su visita a Harmonville,  una ciudad fronteriza regida por la corrupción y la tiranía, donde reina la injusticia y el miedo, los pondrá en una difícil disyuntiva: transigir o luchar.

Se ve que Kevin Costner tiene buena mano para el western; ya lo demostró con la inolvidable Bailando con lobos, convertida por derecho propio en todo un clásico del género. Decimos esto, porque Open Range es otro magnífico exponente, con todos los ingredientes que conviertieron en su día a las películas del "oeste" en el género cinematográfico por excelencia. Me parece estupendo que en los últimos años hayan ido apareciendo títulos de calidad contrastada, como es el caso de Appaloosa o El tren de las 3:10 por citar las más recientes.

Open Range se estrenó en 2003 y contó con un reparto estelar. Junto al mencionado Costner en su doble papel de director y protagonista, contamos con la presencia del siempre eficaz Rober Duvall, y más en este tipo de papeles, Annette Bening o Diego Luna. Está rodada en unos paisajes increíbles, convertidos en un protagonista más de la historia, con un tempo lento y contemplativo, donde silencios y expresiones sugieren tanto como las palabras. La cuidada puesta en escena, acompañada de una eficaz banda sonora ayudan a redondear el film en su aspecto formal. Pero tampoco falta la acción, y en la media hora final tiene lugar un tiroteo espectacular y emocionante; sencillamente magistral, que recuerda en sus planteamientos a Solo ante el peligo -inolvidables Gary Cooper y Grace Kelly-.

Pero donde esta película hace mella es en la forma en que plasma la humanidad de los personajes. Cada uno de ellos tiene un perfil netamente dibujado. Jefe Boss, por ejemplo, es un hombre de una pieza, leal, paciente, comprensivo y generoso, capaz de poner su vida en peligro para defender a quien es injustamente tratado. No prejuzga, el pasado de la gente no le interesa, sólo el bien oculto tras la dura corteza con que la vida ha envuelto a muchos corazones. No se queda atrás en interés Charley Waite, un tipo que oculta un pasado turbio que lo tortura,  del que piensa que nunca podrá escapar. Y como nexo que da consistencia al grupo,  el amor que redime y derriba murallas. Por último, decir que la ciudad fronteriza en que se darrolla la historia, puede servir perfectamente como metáfora de la forma en que transcurre la vida de muchas personas; justo en el límite entre el bien y el mal, en el filo de la navaja, denostando el mal pero sin asumir compromisos que perturben la tranquilidad de su existencia.

Año de producción: 2003. País: Estados Unidos. Dirección: Kevin Costner. Intérpretes: Robert Duvall, Kevin Costner, Annette Bening. Duración: 110 minutos. Público apropiado: Jóvenes. Género: Western. Más información: decine21.com.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...