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20 de noviembre de 2012

EL FESTÍN DE BABETTE (1987). Gabriel Axel. Drama. Jóvenes. Reestreno. ****

Excelente iniciativa la del reestreno en salas comerciales de una copia restaurada cuando se cumple su 25 aniversario. 
En 1870, las dos hijas de un fallecido y estricto pastor calvinista de un pequeño pueblo costero de Dinamarca reciben a una cocinera francesa, que ha escapado de la revolución. Ganadora del Oscar a la mejor película en lengua no inglesa, esta cinta del ya nonagenario director danés Gabriel Axel es una exquisita adaptación de un cuento de la también danesa Isak Dinesen, seudónimo de la baronesa Karen Blixen, a la que encarnó magistralmente Meryl Streep en Memorias de África. La película es una bella y sensible parábola sobre el cristianismo y la fuerza del amor manifestada en algo tan sensible como la comida... Fila Siete. (8,5/10)

La narración de El festín de Babette, más profunda de lo que parece a simple vista, contrapone dos modos opuestos de encarar la existencia, aun dentro de la buena voluntad de ambas: la visión católica y la protestante. Se trata de un verdadero canto a la "joie de vivre", y a la realidad de que el ser humano está compuesto de cuerpo y alma, y ambos pueden gozar de las cosas buenas de la Tierra. Cuestiones como la comprensión, la apertura de mente, el amor y el perdón están bien presentes, y vienen facilitadas por algo en aparente tan prosaico como una buena comida. DeCine21. (9/10)


La sorpresa que nos depara el banquete es que se trata de una parábola, en la mejor tradición evangélica, sobre la Gracia. En una comunidad esclerotizada por una piedad rígida y una ética del cumplimiento. Babette, la francesa extranjera, es una visitación crística. Que simbólicamente se expresa en el crucifijo que lleva colgado y que se despliega en la sobreabundancia en unos manjares que deleitando al cuerpo acaban por afectar al espíritu, permitiendo la comunicación significativa y profundamente humana entre el alma encarnada y el cuerpo animado... Pantalla 90.

17 de septiembre de 2011

EL ÁRBOL DE LA VIDA (2011). Terrence Malick. Drama. Jóvenes. Estreno. ***

Malick ha alumbrado una obra de arte, una sinfonía bellísima, un canto a la vida que suena como una ofrenda al Dios que hizo el cielo y la tierra, un Dios enamorado perdidamente del hombre. Malick maneja el cosmos para hacer entender que el hombre es el centro del universo porque Dios así lo ha querido, y por eso el eje del relato es la familia O’Brien, un matrimonio de evidente origen irlandés, gente de clase media de un suburbio de Tejas. Gente que ama y es amada. Gente que tiene que elegir entre el camino de la naturaleza y el camino de la gracia. Gente que sabe que si no ama su vida pasará como un relámpago. Fila Siete.

Encabeza el filme la cita bíblica completa del “Libro de Job” 38: 4-7: “¿Dónde estabas cuando Yo cimentaba la tierra? / Explícamelo, si tanto sabes….”. Y, a continuación, una voz femenina sienta las dos coordenadas de la historia: “Hay dos caminos que puedes seguir en la vida: el de la naturaleza y el de la Gracia”, mal traducido al español como “el de lo divino”. Y explica que el camino de la Gracia no teme desagradar ni huye de los sacrificios y los insultos. Mientras que el camino de la naturaleza tiende a la autocomplacencia y la autoafirmación sobre los demás. A esos dilemas se enfrenta en los años 60-70 del siglo pasado una mujer católica practicante de Waco, Texas, la Sra. O’Brien (Jessica Chastain). Y clama a Dios con desgarradora sinceridad, pues se siente incapaz de sortear la desesperación ante la muerte del pequeño de sus tres hijos, quizás en la Guerra de Vietnam. “Ahora está en manos de Dios”, la consuela su esposo, el también católico Sr. O’Brien (Brad Pitt). “¿Pero no ha estado siempre en sus manos?”, le responde ella con pasmosa lucidez. Una angustia similar a la de la Sra. O’Brian atenaza ya en nuestros días a su hijo mayor, Jack (Sean Penn), un insatisfecho ejecutivo de éxito, que ansía reencontrarse con sus raíces y con Dios. Para ello, rememora con Él su infancia y adolescencia (Hunter McCracken), iluminadas por las felices correrías con sus hermanos R.L. (Laramie Eppler) y Steve (Tye Sheridan), y ensombrecidas por su progresivo alejamiento de su padre, un hombre íntegro, piadoso y cordial, pero voluntarista, que trata a sus hijos con excesivo rigorismo, lanzando sin querer a Jack a sus primeros pecados conscientes. JJ Martín (Pantalla Grande).


Realmente el grandísimo y esquivo cineasta Terrence Malick no hace otra cosa que seguir a los miembros de una familia católica -sobre todo a los padres y al hijo mayor-, que siempre se han apoyado en Dios, pero cuya fe se ve puesta a prueba -como la cualquier otro hijo de vecino- por los acontecimientos de la vida diaria. Y lo hace centrado el tiro en momentos ordinarios, agradables y desagradables, y manejando con voz en off los conceptos básicos que ayudan a configurar una vida lograda, donde son básicos el amor y el perdón. No faltan los momentos de duda, la prueba del sufrimiento, la rebelión contra Dios, la tentación del pragmatismo, la constatación de que, citando a san Pablo, uno hace lo que no quiere. DeCine21.

Sin cuestionar la indudable belleza de las imágenes y la profundidad de lo que se nos muestra, me parece ardua de ver. Está llena de simbolismos; unos se entienden y otros no. Si uno no se ha documentado previamente, puede quedarse a dos velas. Estoy seguro de que muchas escenas sólo las entiende el autor y, los demás, simplemente especulamos. De todos modos es valiente y enriquecedora.... Lástima que su complejidad la haga ininteligible, y a ratos pesada, para mucha gente. La poesía es poesía y el cine cine. CineCine.

5 de diciembre de 2008

CUENTOS COMPLETOS -Flannery O'Connor-

CUENTOS

"Este libro reúne, por primera vez en nuestro país, todos los relatos que escribió la norteamericana Flannery O'Connor, autora de una de las obras más extrañas, perturbadoras e inclasificables de la literatura universal. Es un libro divertido y terrrible a la vez, ante el que no sabremos si reírnos o sentirnos horrorizados..." (PRÓLOGO. Gustavo Martín Garzo)

Este volumen reune todos los relatos breves de Flannery O'Connor, tanto los publicados en vida como los dejados inéditos a su muerte, bastante prematura.

Las historias de este libro tienen como escenario los pueblos y las tierras del sur de Estados Unidos, especialmente su Georgia natal, un mundo sumido en el abandono y la pobreza. Pero más allá de la mediocridad de sus personajes, hay en estos cuentos una belleza que emana de lo cotidiano y del sentido moral de la existencia humana.

Fue su proximidad al dolor lo que, probablemente, la dotó de una especial sensibilidad para captar esos momentos difíciles y desgraciados en la vida de las personas, en los que deben optar por la generosidad o el egoísmo. Aflora constantemente la debilidad humana, fiel reflejo de nuestra condición, y también la Gracia capaz de redimirla.

Son cuentos profundos, concretos y llenos de luz que requieren una lectura tranquila, sin prisas, dejándose golpear por unas situaciones que no sólo retratan el sur de Estados Unidos, sino que nos adentran en la capacidad de regeneración del alma humana a través de la Gracia.

Flannery O'Connor nació en Savannah, Georgia, en 1925. Hija única de una acomodada familia, su ascendencia católico-irlandesa tuvo un claro e incuestionable influjo en toda su obra. Aquejada de una grave enfermedad desde 1951, pasó sus trece últimos años de vida retirada en el campo, en la granja familiar de Milledgeville, donde no dejó de escribir.

Lumen. Barcelona (2005). 842 páginas. Traducción de Marcelo Covián, Celia Filipetto y Vida Ozores. Título original: The Complete Stories (Farrar, Straus and Giroux, Nueva York, 1971).

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